Lenny Kravitz, música y estilo del último gran icono del rock

Written by Libre Online

14 de julio de 2026

Con más de 40 millones de discos vendidos, cuatro premios Grammy consecutivos y una imagen que ha inspirado tanto a diseñadores como a generaciones de músicos, Kravitz representa una forma de entender el arte en la que la autenticidad siempre ha estado por encima de las modas pasajeras.

Por María Muñoz Rivera

Músico, productor, actor, diseñador y referente estético, Lenny Kravitz ha convertido su nombre en una marca personal que sigue vigente más de tres décadas después de publicar su primer álbum. Una de sus constantes para la continua reinvención es la experimentación; tanto en su música como en su imagen o en sus distintos proyectos: de diseñador de interiores a emblema de estilo. 

¿La última prueba de ello? Apostar por subir al escenario del Icónica Santalucía Sevilla Fest al cantaor flamenco Israel Fernández. En una industria acostumbrada a las etiquetas, el neoyorquino ha construido una carrera basada en la mezcla: rock, soul, funk, blues, reggae y psicodelia conviven en un sonido reconocible desde los primeros compases. 

Un niño que creció escuchando a Jimi Hendrix

Leonard Albert Kravitz nació en Nueva York el 26 de mayo de 1964 en una familia donde la creatividad formaba parte de la vida cotidiana. Su madre era la actriz Roxie Roker, conocida por la serie ‘The Jeffersons’, mientras que su padre, Sy Kravitz, trabajaba como productor televisivo.

Su infancia estuvo marcada por una mezcla cultural poco habitual en aquella época. De ascendencia afroamericana, judía y bahameña, creció escuchando desde música clásica hasta soul, pasando por grupos como Led Zeppelin, Jimi Hendrix, The Beatles, Stevie Wonder y Prince.

Cuando la familia se trasladó a Los Ángeles durante su adolescencia, comenzó a estudiar música de manera más seria. Aprendió a tocar guitarra, batería, bajo y piano, una habilidad que más tarde definiría su carrera.

El artista que lo hacía 

prácticamente todo

A finales de los años ochenta irrumpió con ‘Let Love Rule’ (1989), un debut que sorprendió por recuperar la esencia del rock de los años sesenta y setenta en un momento dominado por el pop sintético. Lo extraordinario era que Kravitz no solo escribía las canciones. También producía los discos y grababa la mayor parte de los instrumentos él mismo, una faceta que continúa siendo una de sus principales señas de identidad. 

Él mismo ha señalado en distintas entrevistas que una de las mayores ideas equivocadas sobre su carrera es que muchas personas desconocen hasta qué punto participa en todo el proceso creativo.  Su capacidad para controlar cada detalle artístico le permitió desarrollar un sonido muy personal, imposible de encasillar en un único género.

Los himnos que marcaron una generación 

La década de los noventa consolidó definitivamente su carrera. Con ‘Mama Said’ (1991) llegaron canciones como ‘It Ain’t Over ‘til It’s Over’ y ‘Always on the Run’, esta última grabada junto a Slash. Pero el gran punto de inflexión llegó en 1993 con ‘Are You Gonna Go My Way’. Su inconfundible riff de guitarra convirtió la canción en uno de los grandes himnos del rock.

Cinco años después apareció ‘Fly Away’, probablemente uno de los temas más populares de toda su trayectoria. Más tarde llegaría su versión de ‘American Woman’, originalmente interpretada por The Guess Who, y en el año 2000 publicaría ‘Again’, otra de las composiciones imprescindibles de su repertorio.  

Entre 1999 y 2002 consiguió un logro prácticamente inédito: ganar cuatro premios Grammy consecutivos al mejor intérprete masculino de rock, un récord que permanece como uno de los hitos de su carrera.  

Músico, actor y 

diseñador de interiores

Aunque la música siempre ha sido el eje de su trayectoria, Kravitz nunca se ha limitado a un solo ámbito creativo. Su faceta como actor comenzó a ganar relevancia con la película ‘Precious’ y alcanzó una enorme popularidad interpretando a Cinna en la saga cinematográfica ‘Los juegos del hambre’, donde compartió pantalla con Jennifer Lawrence.  

También ha desarrollado una importante carrera como diseñador de interiores a través de Kravitz Design, estudio con el que ha creado viviendas, hoteles, mobiliario y piezas de decoración. Su trabajo ha sido reconocido por publicaciones especializadas en arquitectura y diseño gracias a un estilo donde conviven referencias africanas, modernismo europeo y estética de los años setenta.  

El hombre que entendió la importancia de la imagen 

personal como sello

Hablar de Lenny Kravitz implica hablar también de moda. Desde sus primeros años apostó por pantalones de cuero, botas, chalecos, grandes gafas de sol, joyería abundante y prendas de inspiración “vintage”, construyendo una imagen inconfundible que nunca ha dependido de las tendencias del momento.

Su estilo ha servido de inspiración para firmas internacionales y continúa siendo una referencia habitual en editoriales de moda masculina. Con más de sesenta años, puede presumir de ser uno de los embajadores de la firma Yves Saint Laurent Beauty. 

Uno de los episodios más comentados de su carrera ocurrió en 2015 durante un concierto en Estocolmo, cuando sus pantalones de cuero se rompieron accidentalmente sobre el escenario. Lejos de perjudicar su imagen, el incidente terminó convirtiéndose en uno de los momentos más virales de su trayectoria.  

Una historia de amor 

convertida en buen ejemplo

En el plano personal, su relación con la actriz Lisa Bonet marcó buena parte de su juventud. Se casaron en 1987 y un año después nació su hija, Zoë Kravitz, convertida hoy en una de las intérpretes y referentes de estilo más influyentes de Hollywood. Aunque el matrimonio terminó en 1993, ambos han mantenido una amistad que suele citarse como ejemplo de buena relación tras una separación.

El propio Kravitz también mantiene una estrecha amistad con el actor Jason Momoa, expareja de Bonet, formando una familia poco convencional que ha despertado admiración entre sus seguidores.  

Entre las muchas singularidades de Kravitz destaca su capacidad como multiinstrumentista. En varios de sus discos grabó prácticamente todas las pistas instrumentales él mismo. También escribió y produjo ‘Justify My Love’ para Madonna, uno de los mayores éxitos de la artista a principios de los años noventa, además de producir un álbum completo para Vanessa Paradis.  

Francia ocupa un lugar especial en su vida. Allí recibió la distinción de Oficial de la Orden de las Artes y las Letras por su contribución cultural, reconocimiento que el músico ha afirmado valorar especialmente porque el público francés apoyó su carrera antes incluso de alcanzar el éxito masivo en Estados Unidos. 

Además, mantiene una fuerte conexión con Bahamas, tierra de la familia de su madre y lugar donde pasa largas temporadas componiendo música.

Un referente que no deja de reinventarse 

A los 62 años, Kravitz continúa publicando discos y girando por todo el mundo. En 2024 lanzó ‘Blue Electric Light’, un trabajo que demuestra que sigue fiel a la mezcla de rock, funk y soul que lo convirtió en una figura imprescindible de la música contemporánea. Ese mismo año recibió una estrella en el Hollywood Walk of Fame, un reconocimiento que simboliza una trayectoria construida sobre la independencia artística y la coherencia.  

Su legado va mucho más allá de las listas de éxitos. Lenny Kravitz pertenece a una generación de músicos capaces de escribir, producir, interpretar y definir una estética propia sin renunciar a la experimentación, representando una rara combinación de talento musical, elegancia y personalidad creativa que continúa inspirando tanto a la industria musical como al universo de la moda.

Temas similares…

El choque de los mundos (II)

El choque de los mundos (II)

Por F. Balmer y R. Wylie (1934) —En la Tierra —añadió el profesor Bronson. —Desde luego, en la Tierra —asintió lord...

0 comentarios

Enviar un comentario