Demetrio Pérez, Roberto Cazorla y Armando Pérez Roura
Por Luis de la Paz
Al este de La Habana se encuentra la provincia de Matanzas, conocida fundamentalmente por su balneario de Varadero, lugar de aguas cristalinas y arena fina… quizás por las que caminó Pilar, la del poema de José Martí, o al menos sería lindo si hubiera sido así.
La provincia de Matanzas debe su letal nombre al trágico suceso que registra la historia, cuando en 1514 un grupo de españoles atravesaba la bahía en canoas y los indios que los conducían volcaron los bajeles, haciendo que muchos conquistadores perdieran la vida. De ahí, la antigua Yucayo (nombre indígena) comenzó a ser conocida como Matanzas.
Pero Yucayo, devenida en Matanzas, creció, embelleció al punto que es conocida también como “La Atenas de Cuba”. Los poblados cercanos dieron paso al florecimiento de la provincia. Una de esas comunidades llevó el nombre de Ceiba Mocha, cuando colonos solicitaron al ayuntamiento de Matanzas en 1727 el reconocimiento del paraje como un sitio para el pastoreo del ganado.
Como todo asentamiento, a partir de ese momento comenzó su evolución, y aunque siempre fue un área poco poblada, de hecho, censos bastante recientes registran apenas 3,702 habitantes, su aporte a la vida cubana es recogido por la historia. Se dice que el célebre Manuel García, “El Rey de los campos de Cuba”, se asentó en la localidad.
Con la llegada del castrismo al poder y la implantación de un régimen totalitario, despótico y tiránico, la vida cotidiana del cubano se vio estremecida y vapuleada. Muchos cubanos fueron despojados de sus propiedades, otros encarcelados y fusilados por su oposición al nuevo sistema político instaurado y otros tantos tomaron el camino del exilio.
De toda Cuba quedan en el presente sus despojos, de Matanzas, la otrora Atenas, literalmente ruinas, y de Ceiba Mocha, desapareció el ganado para pastar que dio origen a la comunidad.
Pero lo imborrable son sus hombres y mujeres, trabajadores, empresarios, comerciantes, intelectuales. Tres de ellos, que tomaron el camino del exilio, resaltan como coterráneos que han dejado una huella en la vida cubana y que, además de una amistad, los entrelaza también el hecho de que fueron colaboradores de Libre.
Demetrio Pérez Jr. era en su pueblo natal un joven emprendedor, hijo de educadores. Sale de Cuba con 16 años durante la Operación Pedro Pan. En Miami, tras reunirse con su familia, logra abrirse el espacio que le correspondía realizar en su país natal, fundando una red de escuelas, las Lincoln-Martí, donde se han formado miles de niños del sur de la Florida. Un educador, devenido también en un comunicador, pues creó un medio de comunicación, Libre, que está cumpliendo 60 años de trayectoria en beneficio de la comunidad multicultural y étnica de Miami. El señor Demetrio fue, además, un político electo, representando uno de los distritos de la ciudad de Miami. Posteriormente, también a través del voto popular, fue parte de la Junta Escolar del condado Miami-Dade. Demetrio Pérez, Jr., un hombre visionario y fundador, falleció en Miami el 10 de marzo de 2023.
Los medios de comunicación de Miami alcanzaron grandes momentos por la prensa radial. Comunicadores de gran talento y sapiencia como Agustín Tamargo y Jaime de Aldeaseca forjaron una cultura radial, donde se fundían noticias inmediatas y análisis del acontecer noticioso. Programas de debate, de historia, con énfasis en la cubana, lo que le permitió a muchos, en particular a aquellos nacidos y formados bajo la égida comunista, enfocada en ocultar los logros y éxitos de la Cuba republicana, aprender e informarse.
Una de las voces más respetadas fue la de Armando Pérez Roura, que en sus años en Cuba siempre estuvo cerca de los micrófonos, incluso fue locutor de Radio Reloj en La Habana. Al tomar el camino del destierro, se establece como la mayoría de los cubanos en Miami y pasa por varias estaciones de radio, incluso de televisión, transmitiendo un noticiero en español en una televisora americana. Un noticiero que salía al aire en la madrugada.
Pérez Roura se unió al empresario e inversionista Amancio Suárez y juntos fundan Radio Mambí, que en días se situó en los primeros lugares de sintonía en Miami, y fue siempre, hasta su venta y cambio de programación, un referente fundamental de la opinión ciudadana y las inquietudes de la comunidad.
Armando Pérez Roura, con su potente e inconfundible voz de locutor, ofrecía noticias, debates políticos; diariamente leía una lista con los nombres de los cubanos que fueron fusilados por el régimen castrista en el día correspondiente en el calendario. Su Tome notas, una opinión personal y en gran medida de la emisora Radio Mambí, pues era su director general, era publicada posteriormente en Libre, por su amigo y coterráneo Demetrio Pérez, Jr.
Durante una conversación y entrevista a Roberto Cazorla, este narró que Armando Pérez Roura era un apasionado del periodismo desde muy joven. Recordó que se desplazaba por todo Ceiba Mocha en un viejo automóvil que tenía una bocina en el techo y, mientras conducía, iba leyendo noticias y haciendo promoción de los negocios y eventos que tenían lugar en el poblado.
Armando Pérez Roura pasó los últimos años de su vida tras los micrófonos de La Poderosa; aunque ya su voz no respondía como antes, su vehemente amor por Cuba se mantuvo intacto hasta su último día. El periodista y locutor falleció en Miami el 23 de noviembre de 2020.
Actor desde muy joven, agudo narrador, periodista y sobre todo poeta, Roberto Cazorla dejó como legado una rica y sólida producción literaria. Su obra fue fundamentalmente poética, con una decena de libros publicados y uno fundamental, Ceiba Mocha, un recorrido por sus primeros nueve años en su pueblo natal.
De niño, Cazorla repartía “los once periódicos a los suscriptores que había en Ceiba Mocha. Todas las tardes iba a la carretera central y recogía el paquete con 15 ejemplares que tiraba un ómnibus de la Flecha de Oro. Pero antes de repartirlo, leía desde la primera hasta la última página. Estaba al corriente de todos los movimientos artísticos de La Habana. Soñaba con ser actor y lo logré”, expresó en una entrevista, recordando su infancia.
Ya adolescente se traslada a Matanzas y dos veces a la semana se desplazaba a La Habana para estudiar Arte Dramático. Su pasión por la escena lo llevó a fundar en Matanzas el grupo Atenas, con el que representó obras en los centros culturales y por los pueblos de la provincia.
Con su lenguaje directo y contundente recordó en una entrevista que “cuando la hiena del Caribe (léase Fidel Castro) se apoderó de Cuba, yo estaba en muy buen momento como actor”. Luego tuvo que tomar el camino del exilio. Se fue a España, donde residió hasta su muerte. En Madrid trabajó 41 años como periodista y redactor para la Agencia EFE, entrevistando a figuras de la literatura, las artes, la música y la farándula. La mayor parte de sus libros los publicó en Madrid, con el sello editorial Betania, del cubano Felipe Lázaro, al que lo unía una gran amistad.
Desde España colaboraba semanalmente con Libre con tres reportajes: un artículo político, otro sobre temas culturales y una crónica de actualidad y crítica con el título de La Espuela.
Sus páginas eran divertidas, informativas y demostraban en todo momento una gran tristeza por haber tenido que dejar Cuba. Roberto Cazorla falleció en Madrid el 30 de septiembre de 2025.
Tres destacados cubanos de Ceiba Mocha: Demetrio Pérez, Jr., Armando Pérez Roura y Roberto Cazorla, unidos por la palabra, el amor a la patria, la libertad y entrelazados por la amistad y por Libre.








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