PAQUITO D’RIVERA una leyenda musical

Written by Alvaro Alvarez

14 de abril de 2026

Francisco de Jesús Rivera Figueras, nació en Marianao el 4 de junio de 1948 es un músico cubano de jazz, clarinetista y saxofonista alto, tenor y soprano.

De casta le viene al galgo, porque su padre Tito D’Rivera era saxofonista y director de orquesta.

Empezó a estudiar música con 5 años y a los 7 ya era un niño prodigio que actuaba en público.

A esa edad firmó un contrato con la célebre compañía fabricante de instrumentos musicales Selmer. En palabras del propio artista: “Mi padre fue un saxofonista retirado del ejército, quien importó de Francia la escuela clásica del Conservatorio de París. Estudiaba su instrumento 26 horas diarias, y contaba que yo me sentaba a su lado en una sillita con un saxofoncito plástico, a imitarlo. A los 5 años, como él tenía una pequeña oficina de importaciones musicales que traía, entre otras cosas, los instrumentos Selmer de París, me ordenó un saxofón chiquitico, me enseñó a tocarlo, y un año más tarde me presentó con el quinteto de saxos de la orquesta Cosmopolita en una fiesta de fin de curso de la escuela Emilia Azcárate, de mi barrio, Marianao”.

Apasionado tanto del jazz como de la música clásica, uno de los principales objetivos de su obra es hacer del primero parte integrante de la segunda.

En 1958, con 10 años, tocó en el Teatro Nacional de La Habana con gran éxito. Si bien había aprendido a tocar el saxofón soprano, cuando conoció el saxo alto se inclinó por este tipo, que aprendió a tocar con ayuda de un libro. Con 12 años entró en el conservatorio de La Habana para estudiar clarinete, composición y armonía. En 1966, con 17 años y ya considerado un virtuoso debutó con la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba como solista en un concierto televisado a nivel nacional.

Ese mismo año fue uno de los fundadores de la Orquesta Cubana de Música Moderna, mientras tocaba frecuentemente el clarinete y el saxofón con la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, interpretando obras de destacados compositores cubanos y extranjeros. 

Durante dos años, Paquito dirigió la Orquesta Cubana de Música Moderna.

Su madre Maura Figueras, su padre Tito Rivera y su hermana Rosario habían dejado Cuba en 1968 y vivían en EE.UU.

La opinión generalizada es que Irakere se formó fundamentalmente debido a la decisión de la dirección política del Consejo Nacional de Cultura de eliminar la Orquesta Cubana de Música Moderna por razones políticas.

Entonces Paquito en 1973, fundó junto con 8 músicos de la Orquesta de Música Moderna y otros 3 artistas, el grupo Irakere, banda que se distinguió por su explosiva e innovadora fusión de jazz, rock, música clásica y tradicional cubana. 

Irakere realizó giras por todo el mundo, aunque  en 1978 causó sensación en los festivales de Newport (Rhode Island) y Montreux (Suiza). 

Con este grupo recorrió Norteamérica y Europa y fue nominado para varios premios Grammy en 1979 y 1980, de los que ganó uno en 1979 en la categoría Best Latin Recording por su primer disco, IRAKERE.

Sobre su etapa con Irakere comentó: “De Irakere tengo los mejores recuerdos, fue una experiencia única. Sólo que no sabíamos que estábamos haciendo una cosa que iba a ser tan trascendental”.

En mayo de 1980, Paquito cansado de su situación en Cuba, se quedó en el aeropuerto de Barajas en Madrid durante la escala que hizo en España, en un vuelo que iba a Finlandia, solicitando asilo en la embajada norteamericana, dejando a su mujer e hijos en la Isla. Aprovechando que su  hermano Enrique (que lo tenían de rehén para que Paquito no se fuera), salió ese mismo día en uno de los barcos de la Flotilla del Mariel, actualmente está residiendo en Atlanta, Georgia.

Además, sus padres y hermana ya eran ciudadanos americanos.

Paquito fue ayudado por numerosas personas como Dizzy Gillespie, David Amram, Mario Bauza y Bruce Lundvall y rápidamente se ganó el respeto de la comunidad de músicos de jazz. Su fama se consolidó con la publicación de sus dos primeros discos en solitario, Paquito Blowin en junio de 1981 y Mariel en julio del siguiente año, así como por un artículo de la revista Time y por actuar en el programa de la cadena de televisión CBS Sunday Morning.

Recordando aquellos días cuando Elizabeth Brotons se ahogó en el mar tratando de llegar a tierras de libertad junto con su hijo Elián González, Paquito dijo: “Yo, por mi parte, tuve mejor suerte, pues después de desembolsar unos cuantos miles de dólares por debajo del tapete a las autoridades de Interconsul, sólo tuve que esperar un poco más de 8 años para que por fin dichas autoridades permitieran la salida de mi hijo Franco y su madre, que dicho sea de paso, tenían los documentos de entrada a los EE.UU en regla desde aproximadamente ese mismo tiempo”. 

Ahora su hijo Franco vive en Miami y es también compositor.

Durante los años 80 colaboró con Dizzy Gillespie, con el que fundó en 1988 la United Nations Orchestra, banda de 15 músicos. 

D’Rivera colaboró con muchos otros grupos, como los fundados por él; Paquito D’Rivera Big Band, el Paquito D’Rivera Quintet, con los que tocaba respectivamente jazz y música de cámara, sus dos grandes pasiones, Triángulo, de Calypso y Salsa o el Caribbean Jazz Project. Además, trabajó en solitario y con otras bandas como cuando 1988 actuó como solista con la National Simphony Orchestra. 

También comenzó a componer para otros grupos como el Gerald Danovich Saxophone Quartet y el Aspen Wind Quintet. 

Además, de su faceta de músico D’Rivera es un notable compositor tanto de jazz como de música clásica. Entre sus composiciones más célebres figuran Gran Danzón para la Orquesta Filarmónica de Róterdam estrenada en 2002 en el Kennedy Center for Performing Arts, en Washington; Panamericana Suite, estrenada en el año 2000 en el Lincoln Center de Nueva York o Rivers, estrenada por la New Jersey Chamber Music Society. 

En 2015 tocó con el Trío Corrente que se ha consolidado como uno de los grupos más innovadores de la escena del jazz brasileño actual. Combina la tradición de los tríos de samba-jazz de los años 60 con la creatividad del jazz moderno para interpretar de forma singular los clásicos de la música brasileña y su creciente repertorio de composiciones originales.

Los tres músicos, virtuosos de sus instrumentos, se unen para crear actuaciones vibrantes, capaces de cautivar a todo el mundo, desde el público ocasional hasta el más exigente.

Como lo describió el saxofonista Paquito D’Rivera: “El Trío Corrente es un volcán”.

En 2017 estrenó en Barcelona junto a la Orquesta de Valencia en el Palau de la Música su obra sinfónica The Elephant and the Clown. Sus composiciones fueron editadas en exclusiva por la compañía Boosey and Hawkes.

 Ha colaborado con numerosos músicos de géneros diversos como el Ying Quartet, Turtle Island String Quartet, el pianista Alon Yavnai, y los violonchelistas Mark Summer y Yo-Yo Ma. 

Es miembro del Alon Yavnai-Paquito D’Rivera Duet y del Jazz Chamber Trio. 

Entre los numerosos galardones y reconocimientos que ha recibido a lo largo de su carrera ha ganado un total combinado de 16 premios Grammy y Latin Grammy a lo largo de su carrera, desglosados frecuentemente como 5 Grammy Awards y 11 Latín Grammy Awards. Es reconocido por su destacada trayectoria en jazz latino y música clásica. 

Es el primer artista en ganar Latin Grammys en las categorías de Clásica y Jazz Latino.

Ha sido nominado en 17 ocasiones en diversos años, un Doctorado Honoris Causa en música por el Berklee College of Music y la Medalla Nacional de las Artes de Estados Unidos. En la actualidad continúa actuando regularmente con las bandas fundadas por él y con orquestas de todo el mundo.

Ha colaborado con algunos músicos de jazz como Arturo Sandoval, Claudio Roditi, Michel Camilo y rescató del ostracismo al pianista Bebo Valdés (Dionisio Ramón Emilio Valdés Amaro, que nació en 1918 en Quivicán y murió en 2013 en Estocolmo, Suecia).

En noviembre de 1994, Paquito produjo el álbum Bebo Rides Again del pianista cubano Bebo Valdés para el sello Messidor Records en Alemania. Bebo vivía exiliado en Suecia desde principios de los años 60, y este fue su primer proyecto discográfico en más de tres décadas. Rodeado por ese halo de secretismo que rodea a todo lo relacionado con Cuba, su esposa Brenda Feliciano se encargó de la compleja logística de llevar desde La Habana, al timbalero Amadito Valdés, al guitarrista Carlos Emilio Morales y al pianista Chucho Valdés (su hijo). La histórica sesión de grabación tuvo lugar en los famosos estudios Bauer en Ludwigsburg, cerca de Stuttgart y fue la primera vez en todos esos años que instrumentistas cubanos de ambos lados del estrecho de Florida se reunieron para grabar música.

Desde Holanda llegó el percusionista venezolano Gerardo Rosales, y desde Nueva York, el bongosero Gabriel Chinchilita Machado, el trombonista Juan Pablo Torres, el trompetista argentino Diego Urcola, el tumbador Carlos Patato Valdés (viejo amigo de Bebo) y el bajista neoyorquino de origen puertorriqueño Joe Santiago, quien también fue el traductor personal de Valdés. 

Fue un verdadero placer ver al pequeño Patato Valdés abrazando a su alto amigo, apodado El Caballón y hablándole con tanto entusiasmo:” Don Bebo recuerdas aquellos días en que ustedes iban a comer arroz frito a la Plaza del Vapor en La Habana a las tres o cuatro de la mañana”. Bebo respondió con una de sus dulces y encantadoras sonrisas, abrazando aún más fuerte a su pequeño y querido amigo. 

Paquito había logrado que el equipo de Bauer trajera dos pianos de cola Steinway, uno frente al otro en medio del amplio estudio, esperando que padre e hijo se sentaran en ellos y los hicieran sonar con fuerza.

Desafortunadamente, en el último minuto y sin explicación alguna, Chucho canceló su vuelo de La Habana a Alemania, por lo que su padre terminó componiendo ocho de las once canciones del álbum en dos días. Y debo decir que, viniendo de un hombre de 76 años que no había entrado a un estudio de grabación en más de 30 años, eso fue todo un logro. 

Guillermo Álvarez Guedes le recordó a Paquito: “Él era muy rápido, solía componer en plena noche al regresar a casa desde Tropicana y las partituras que traía por las mañanas al estudio sonaban siempre gloriosas ¡Era el mejor!”. 

Guillermo tenía razón, El Caballón era rápido, versátil, sumamente profesional y muy, muy bueno en muchos sentidos. Y para quienes lo conocimos bien, la cálida, carismática y singular personalidad de Bebo Valdés siempre personificará esa rara elegancia del músico cubano, propia de una época lamentablemente perdida en el tiempo y el espacio. Hasta la vista, querido Caballón.

Una de las últimas producciones musicales de Bebo Valdés fue grabada en 2008 junto con su hijo y con un título bastante sentimental; Juntos Para Siempre (Together Forever). Esta grabación es también una de las más aclamadas de Bebo Valdés y ganó un premio Grammy al Mejor Álbum de Jazz Latino en la 52ª edición de los Premios Grammy en 2010.

Bebo ganó su primer Grammy en 2002, luego en 2006. Tres nominaciones y tres Grammys.

Luego que la prensa Castro comunista omitiera el nombre de su padre, Chucho se expresó así:

“Estoy indignado, siento una gran frustración. No entiendo cómo se puede omitir un nombre que ha dado tanta gloria a Cuba. Y además es mi papá, nunca voy a tolerar esto”. 

Paquito D’Rivera y Chucho Valdés, pilares del jazz latino y exmiembros de Irakere, mantienen una profunda amistad y admiración artística por décadas, consolidada en su reunión de 2022 con el álbum I Missed You Too!. Aunque comparten lazos personales y musicales fuertes, han tenido diferencias públicas sobre la postura política de los músicos respecto al régimen cubano.

En el Blog Baracutey Cubano, Paquito le recordó a su viejo amigo Chucho Valdés:

Hace unos años cuando hubo una celebración de los Grammys, donde figuraron artistas cubanos nominados y/o premiados tanto de los de dentro de Cuba como de los exiliados, la prensa cubana solamente mencionó a todos menos, a los que viven del otro lado del charco. Cosa que no sorprende porque jamás han mencionado los triunfos de Celia Cruz, Olga Guillot, Gloria Estefan, Willy Chirino, Rolando Laserie, etc. etc. 

¿Es ahora cuando el hijo del Caballón se indigna de que no mencionen a su padre en el Granma? Vamos Chucho, que tarde te caíste de la cama, o como diría mi abuela Panchita: “No arrugues, que no hay quien planche” Tu viejo amigo: Paquito D’ Rivera.

El músico chileno Raúl Gutiérrez Villanueva también quiso participar en el debate y dijo:

Chucho fue siempre un camaleón, él sabe que el fin de ese sistema se acerca y ahora es que manifiesta indignación. Cuando yo hice de artífice para que grabara con su padre el disco BEBO RIDE AGAIN, siendo Paquito el productor y el de la idea de sacar a Bebo del ostracismo musical lo llamamos a La Habana para que viniera a Alemania a grabar con su padre, pero el Chucho, de puro miedo dejó plantado a Paquito y a los otros músicos. ¡Pero si elrégimen cubano nunca ha hablado de Bebo!, ¿por qué Chucho ahora es que se indigna?

En 2023, José Antonio Évora le preguntó a Chucho Valdés (el hijo de Bebo) si recordaba lo que D’Rivera le contó: “que para poder fundar Irakere cuando el jazz estaba proscrito en Cuba por motivos políticos, tuvieron que disfrazar musicalmente las interpretaciones de Paquito.

Chucho le respondió: “El problema es que todos tocábamos jazz y nos estaban diciendo que el jazz era música americana. Entonces dijimos ‘está bien’ vamos a ponerle los tambores, tú tocas Charlie Parker, tú tocas el jazz, nosotros ponemos la rítmica afrocubana y entonces ya no pueden decir que eso es jazz, y así pasó. Le pusimos la etiqueta, tocar el jazz con ese estilo era como hacer un jazz cubano. Entonces ya no podían decir que era un jazz puro, que era batería solamente y todas esas estupideces”.

Évora, entonces le preguntó si lo que lograron al final fue algo equivalente a lo que habían hecho en Nueva York en los años 40 Machito y Mario Bauzá cuando fundaron lo que luego se conocería como Latín Jazz.

Chucho Valdés le explicó: “Era eso mismo de otra forma, porque nosotros usábamos la cosa yoruba, la cosa más folclórica, incorporamos los tambores batá, los tambores yuka, arará, lo enriquecimos todo rítmicamente. Machito y Mario fueron los creadores de eso, que es para la historia; nosotros quisimos hacerlo, pero añadiéndole la lengua yoruba, el folclor, y funcionó de una manera que fue el éxito de Irakere”.

El próximo 4 de junio cumplirá 78 años de vida bisaxual (clarinete y saxo alto) como premisa, un humor desbordado y la nostalgia de La Habana.

Paquito vive en North Bergen, Nueva Jersey, desde su ventana puede ver al Río Hudson y la ciudad de Nueva York. Casado con la soprano puertorriqueña Brenda Feliciano. 

Dirige cada año el Festival Internacional de Jazz de El Tambo en Uruguay. 

En 1998 publicó un libro, Mi Vida Saxual, con prólogo de Guillermo Cabrera Infante.

Además, ha publicado una novela: ¡Oh! La Habana donde relata el ambiente artístico de la Cuba de los 40 y 50. Y Ser o No Ser: ¡Esa es La Jodienda!: paisajes y retratos, fueron divertimentos que revelaban el extraordinario sentido del humor del autor.

Finalmente, en 2015 años después de recibir una carta de un admirador sin remitente, la leyenda del jazz latino D’Rivera comenzó a escribir Letters to Yeyito (Cartas a Yeyito) con la esperanza de llegar a su autor, un aspirante a músico. Al aconsejar a su compatriota cubano sobre el amor, la vida y la música, Paquito relata su propia trayectoria de seis décadas en las artes.

Temas similares…

0 comentarios

Enviar un comentario