La gran cantidad de personas que ha acudido durante estos días al Santuario de la Caridad ha sido una clara demostración de la profunda fe que mantienen los fieles cubanos desde hace muchos años, cuando este templo fue levantado junto al mar, en el corazón de Miami, como lugar de oración y encuentro espiritual.
Esta historia se remonta al 8 de septiembre de 1961, cuando unos 30 000 cubanos exiliados convirtieron el Estadio de Miami en una improvisada iglesia católica al asistir a una misa para celebrar la festividad de la Virgen de la Caridad del Cobre.
“Es por eso que hoy estamos festejando, como todos los años, el día de nuestra amada Virgen de la Caridad, que nos ha dado tanto consuelo desde que llegamos de la isla, huyendo del infame comunismo que, después de más de 60 años, aún se mantiene en el poder”, dijo Clemencia Rico, oriunda de La Habana.
“Nunca vamos a dejar de profesar nuestra fe y devoción por esta santa, porque estamos convencidos de que un día no muy lejano ella nos ayudará, con sus milagros, a reconquistar la plena y auténtica libertad en nuestra amada patria”, expresó Carlos Prieto, quien actualmente es gerente de una agencia de reparación de techos.








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