Cultura Cubana
Adolfo Dollero
Matanzas
Agricultura, comercio, industrias
(Ligero bosquejo de su evolución desde el siglo XVIII hasta 1919)
La Compañía Panificadora está organizada de tal forma que resulta prácticamente imposible fabricar pan y galletas sin observar las más estrictas normas de limpieza e higiene. ¿Quién podría atreverse a alterar, por medios humanos, el proceso mecánico desarrollado por las máquinas, cada una accionada por su propio motor eléctrico?
La masa se forma y se mezcla en la mezcladora “Day”, cuyo batidor poderoso no permite la inoportuna injerencia de las extremidades del obrero encargado de ella.
Para partir la masa hay un aparato portátil que se sitúa en las mesas y en las artesas. Además el Panímetro recibe la masa en un embudo, la corta y la pesa a razón de 1200 a 3600 cortes por hora.
Todas las partes así obtenidas, resultan iguales, y además quedan eliminados por la presión los gases producidos por la fermentación.
Otra gran cortadora y paleadora, sistema L. A. Rockwell puede abastecer hornos, cuya capacidad alcanza casi 10.000 libras.
Hay un cilindro automático que voltea la masa evitando que el operario la toque; hay cilindros reforzados con tableros de acero y raspadora, cilindros reversibles Day etc. todos ellos utilizables tanto para las galletas como para la fabricación de los macarrones, que más tarde constituirá otro ramo de la industria que citamos: en nuestro concepto será el más lucrativo.
Dos máquinas italianas, sistema Penzotti son muy útiles para batir y engrosar la masa, y una nueva máquina (la única en Cuba) denominada Sobadora “Day” recibe de la amasadora la masa, y la pasa a la prensa directamente sin necesidad del cilindro laminador.
Las mesas de la Cía. Panificadora están cubiertas de mármol, para que la fabricación de pan, bizcochos y galletas de varias clases resulte verdaderamente limpia e higiénica.
La capacidad diaria de la fábrica sería de 100 sacos de harina, pero raras veces supera los 50 en épocas normales.
El Presidente de la Cía. Panificadora, Dr. José Cabarrocas y el Administrador Sr. Enrique Aldrich, pueden ufanarse de haber dado vida a una magnífica y muy útil industria.







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