La Proclama de Yaguajay

Written by Libre Online

4 de agosto de 2026

A punto de concluir las hostilidades, cerrando para Máximo Gómez  treinta años de lucha por la independencia de Cuba, dirige esta Proclama a los cubanos desde su campamento de Yaguajay. Con ella hacía un llamamiento al olvido de lo pasado, y a la insurrección de la justicia y el respeto de la ley en el futuro.

Al Pueblo Cubano

“Para andar más pronto el camino de la organización nacional elegid para directores de vuestros destinos a los hombres de grandes virtudes probadas, sin preguntarles en dónde estaban y qué hacían mientras Cuba se ensangrentaba en la lucha por la Independencia.

Debéis ser atinados en la elección de ministros, administradores de los intereses del país, que no alfombren sus casas ni sean arrastrados por carrozas antes que las espigas maduren con abundancia en los campos de la Patria que habéis regado con vuestra sangre para hacerla campos de la libre.

No tengáis ministros con mujeres que vistan de seda, mientras las del campesino y sus hijos, no sepan leer y escribir.

Aprended a hacer uso en la paz de vuestros derechos, que habéis conseguido en la guerra; que no se deben conformar los hombres con menos, porque esto conduce al servilismo, ni pretended más, porque esto Os llevaría a la anarquía. 

La observancia estricta de la ley es la única garantía para todos.

Yo aconsejo para Cuba, puesto que se alcanzó el sublime ideal, un abrazo fraternal que apriete y una para siempre el augusto principio de la nacionalidad cubana.

El triunfo definitivo debe rodear a este pueblo de majestad y grandeza. 

Se debe conceder el perdón a todo el que lo solicite, para que la obra quede completa. Al aproximarse a las tumbas gloriosas de nuestros compañeros a depositar la siempreviva, junto con una lágrima de guerrero, es preciso en esta hora piadosa llevar el alma pura de rencores.

Que no os ofusquen los apasionamientos de la victoria, ni que los que se crean más meritorios los ensoberbezca y ciegue el orgullo, pues por ese camino casi siempre se han perdido muchos hombres que principiaron siendo grandes y acabaron pequeños.

No se debe olvidar nunca que, así como la espada es la bienhechora para dirigir y gobernar bien las cosas de la guerra, no es muy buena para esos oficios en la paz, puesto que la palabra ley es la única que debe decírsele al pueblo, y el diapasón militar es demasiado rudo para interpretar con dulzura el espíritu de esa misma ley. 

Se tiene que dejar de oír el relato de pasadas hazañas. Todo eso cumple la majestad de la historia porque si no se mortifica a los que, debiendo, no supieron ejecutarlas, y aparecería como un cargo que los irrita, predispone a los espíritus a la desunión o a la discordia.

Con todas estas precauciones de obreros abnegados que todo lo han dado a la Patria, y ayudados por tres factores poderosísimos, el trabajo, la educación y las buenas costumbres y  la mejor higiene para preservar el alma y el cuerpo de amargos dolores, Cuba será próspera y venturosa.

Mientras tanto, si yo no caigo en lo que falta de la lucha y cuando me vea tranquilo en un rincón de mi Patria, siempre para Cuba la bendición del cielo”.

Enviado por René Pérez

Miami, Fl.

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