La nueva atrocidad (I)

Written by Libre Online

27 de octubre de 2026

Hace algunas semanas el mundo se despertó con la noticia de que un lamentable accidente en un laboratorio de Rusia había contaminado a una joven técnica con la bacteria de la peste, y el bacilo de Kitasato y Yersin, portado por las pulgas de las ratas, con la bacteria de la peste, en su forma neumónica, contraída por inhalación. Los medios de prensa difundieron la noticia con alarma, quizá como reminiscencia de lo ocurrido en 2020 con el virus del covid que segó las vidas de tantos seres inocentes alrededor del mundo.

Pero, ¡sorpresa!, los servicios de inteligencia de los Estados Unidos y Gran Bretaña sospecharon, casi desde el primer momento, que se trataba de un accidente ocurrido en un laboratorio militar ruso de Siberia, que manipulaba una nueva arma biológica para atacar a Ucrania: cápsulas contaminadas para ser transportadas en drones de hélice hacia áreas poco pobladas de Ucrania y carentes de unidades antiaéreas y desprovistas además de los antibióticos adecuados para un tratamiento urgente. (moxifloxacino o ciprofloxacino). 

Ello iniciaría subrepticiamente en la población rural una epidemia de peste que se extendería, ocultamente al principio, y más intensamente al cabo de algunos meses. Sería para entonces difícil ubicar los restos de los drones y descubrir las evidencias del crimen. 

Aunque no existe prueba alguna hasta ahora, las conjeturas apuntan a una nueva atrocidad de la mente “infinitamente perversa” de Vladimir Putin. 

No es la suya, ciertamente, la materia gris más infame de la historia, pero seguramente se sitúa al mismo nivel que los cerebros diabólicos de Nerón, Atila, Lenin, Stalin, Hitler, Mao, Kim Il-sung y Fidel Castro. El antiguo teniente coronel de la KGB soviética, con un largo rosario de crímenes y desmanes, convertido ahora en el amo absoluto de Rusia, hallaría con ese proyecto un arma novedosa que quizá le ayudaría a romper el cerco de la aplastante derrota sufrida por las fuerzas armadas rusas en el suelo ucraniano. La idea no sería descabellada en absoluto.

Bastaría mirar el ejemplo del covid, virus escapado, según decían, de un laboratorio militar de Wuhan. Cierto que causó la muerte de algunos millones de chinos, en un país de más de mil millones de habitantes, pero cercenó la vida a más de un millón de norteamericanos sin disparar un solo misil contra Estados Unidos, ni arriesgarse a una Tercera Guerra Mundial enfrentando a la mayor potencia del mundo.

Desesperado ante el imprevisto y aplastante fracaso de su “Operación Militar Especial”, que el mundo entero está presenciando, el autócrata ruso crearía una nueva atrocidad para lograr sus imposibles propósitos. 

En uno de nuestros artículos, titulado “El Edicto de Putin”, publicado exclusivamente en LIBRE a inicios del año 2023, señalábamos que el sátrapa ruso perdería 300.000 tropas sin importarle. Haría lo mismo que hizo Adolfo Hitler tras la pérdida del Sexto Ejército alemán en Stalingrado. ¡Reclutaría otros 300.000 soldados! Y luego, otras 300.000 más. A los comunistas nada les importa la vida humana. En su maldad sin límites, convierten a sus pobres pueblos en una masa servil.

Las palabras de entonces, en aquel artículo que recomendamos a nuestros lectores repasar, fueron, lamentablemente, proféticas.

Las pérdidas rusas, desde 2022, hasta octubre de 2026 han sido las siguientes, según el Estado Mayor ucraniano:

1.549.490 soldados rusos eliminados, entre muertos y heridos graves, incluidos unos seis mil soldados norcoreanos dados de baja, enviados por el tirano de Corea del Norte como carne de cañón para ser triturada por el ejército de Ucrania.

• 1.549.490 bajas de personal militar ruso (muertos y heridos graves).

• 12.402 tanques de guerra.

• 25.509 vehículos blindados de combate.

• 50.785 sistemas de artillería.

• 2.184 sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes.

• 443 aviones de combate.

• 356 helicópteros.

• 549.980 drones o vehículos aéreos no tripulados.

• 35 buques de guerra y embarcaciones menores.

• 158.557 vehículos de transporte y apoyo logístico.

• 2 submarinos.

Las pérdidas masivas del ejército ruso han sido, sin duda alguna, sorprendentes.

Felipe Lorenzo

Hialeah, FL

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