Frank Sinatra, ese «canalla» incorregible y seductor

Written by Libre Online

9 de mayo de 2023

Frank Sinatra dejó este mundo hace ahora 25 años, un 14 de mayo de 1998, pero su VOZ no se ha apagado sino que permanece con fuerza en la historia de la música. Con motivo de este aniversario se vuelve a editar a modo de semblanza su biografía a cargo de su amigo y confidente Pete Hamill.

Amalia González Manjavacas

En este singular homenaje al “crooner” acaso más idolatrado de la canción estadounidense, el periodista Pete Hamill ofrece una evocación de la esencia de Sinatra, examinando su arte y su leyenda desde el punto de vista no sólo de confidente sino de fan.

A partir de las conversaciones íntimas mantenidas a lo largo de muchos años, Hamill reveló en “Por qué importa Sinatra” cómo Francis Albert Sinatra (1915-1998) fue moldeado por la xenofobia con la que se trató a la comunidad italiana durante su infancia, pero también por la Ley Seca, la Gran Depresión, y por la guerra, su lucha contra el racismo con la que se ganó la furia de la derecha y de los medios sensacionalistas que lo asociaron a la mafia para afearle su apoyo a las causas progresistas que mantuvo desde su juventud y cómo acabó convirtiéndose en el trovador de la soledad humana. El autor examina su música y su leyenda desde el punto de vista de la historia, pero también como fan. En este ensayo, Hamill hace un recuento de los aspectos más relevantes de la vida y obra de Sinatra, desde la historia de sus padres, inmigrantes italianos, hasta su vejez escéptica, y el peso de la música en su vida, por la que estuvo sobre los escenarios hasta el final.

DE ORIGEN  ITALIANO

Sinatra era hijo de un matrimonio italiano de inmigrantes afincado en Nueva Jersey, un genovés que se ganaba la vida boxeando, y una siciliana que esperaban que el sueño americano se materializara en su único hijo varón, que sería ingeniero. 

El joven Frank siguió los pasos de su padre, fue boxeador y como buen deportista que fue practicó natación y destacó como velocista. Y hasta ejerció como periodista deportivo mientras hacía sus pinitos en la canción. En 1936, junto a Nancy Barbato, su futura mujer, escuchó a Bing Crosby, el gran ídolo estadounidense. En ese momento decidió que sería cantante; se presentó a un concurso de radio y lo ganó. 

Grabó su primer disco en 1939 y tres años después ya era una estrella. Lanzó más de 100 álbumes, éxitos como «Strangers in the Night», «I’ve got you under my Skin» o «My way». En 1943 ganó su primer «disco de oro», mientras firmaba con la «Columbia» un contrato en exclusiva, con el que cosechó éxitos tras éxitos. 

 En cine, su primer papel protagonista fue en “Higher and Higher”, comedia en la que hacía de sí mismo. A “Step Lively» (1944), le siguió “Levando anclas” (1945) junto a Gene Kelly. Y de esta cinta a la eternidad, porque así se tituló precisamente su siguiente papel importante, “De aquí a la eternidad” (1953) que consiguió -reconoció él mismo- después de mucho insistir y moverse y que le valió el Óscar al Mejor actor secundario. 

                                              CINE Y MÚSICA

  En la comedia romántica destacó en “Siempre tú y yo” (1954), junto a su amiga, Doris Day, “No será un extraño” (1955), “Ellos y ellas” (1955) y “El hombre del brazo de oro” (1955), una de sus mejores interpretaciones en la que da vida a un drogadicto que intenta rehabilitarse -de eso sabía él mucho- por el que a punto estuvo de ganar otro Óscar.

 En 1961 trabajó al lado de Spencer Tracy y poco después en cintas bélicas, “El coronel von Ryan”, “Asalto al Queen Mary” y “Atrapado” hasta se atrevió en la dirección. Pero si hubo un género que bordó, ese fue el cine negro, cintas compaginadas con sus éxitos musicales.

“Extraños en la noche” (1966) le inmortalizó junto con “Something stupid” grabada a dúo con su hija, pero fue “My way” (1969) su canción bandera, número uno ininterrumpidamente en Inglaterra durante todo aquel año, algo sin precedentes, una canción ajena al paso del tiempo que terminó odiando pues le parecía, no sin razón, “que era su testimonio en vida”, recuerda la escritora Kitty Kelley en su biografía de Sinatra. 

 Durante los ochenta se limitó a dar conciertos en vivo. Todavía se recuerda su concierto en el Albert Hall de Londres en septiembre de 1984 y cuatro años después, recorrió Estados Unidos junto a Dean Martin y Sammy Davis. Tenía 73 años. En 1992 todavía actuó en Barcelona, y así permaneció hasta 3 años antes de su muerte. 

AMIGO DE LA MAFIA

 Coinciden todos sus biógrafos en referir que era maníaco depresivo, que necesitaba ser amado, admirado por sus mujeres, sus amigos, y sus mafiosos. Y que gastaba fortunas. 

Siempre negó tener lazos con la mafia, incluso delante de los jueces. Pero en 1981 se atrevió a pedir permiso para dirigir un casino en Las Vegas, algo que tenía prohibido desde 1963 por haber ayudado al mafioso Salvatore «Momo Giancana». Finalmente obtuvo la licencia con el apoyo del presidente Ronald Reagan. Pero estaba claro, era muy amigo del gran capo de la mafia italiana que tuvo que responder ante la justicia por delitos de prostitución, venta de drogas y otros delitos….  

TODO UN CONQUISTADOR

Con Nancy Barbato tuvo tres hijos (Nancy, Frank Jr. y Tina), a la que dejó para casarse con el amor y el tormento de su vida, la actriz Ava Gardner (1951-1957), la llamada «el animal más bello del mundo», y tras un breve matrimonio  -del 66 al 68- con una jovencísma, Mia Farrow, treinta años menor, se casó en 1976 con la viuda de Zeppo Marx, Barbara Blakely. 

«Uno de los grandes errores de mi padre -confirmaría su hija Tina- fue casarse con Mia. Era celoso y ya con problemas de poder resultar viejo. En el rodaje de la `Semilla del Diablo´ de Polanski fue el detonante del final».  Y añade «poseía un talento inconmensurable para cantar, romper muebles de rabia por su corrosivo carácter o exagerar el narciso encanto de John Kennedy, con el que ejercía incluso de celestino”. 

 Fue amigo de los más importantes políticos estadounidenses, de todos los signos, desde Kennedy, -para el que organizó la fiesta cuando llegó a la Casa Blanca-, Nixon, Reagan o Ford, para los que participó en sus campañas electorales. Aun así, Sinatra tuvo grandes problemas con la justicia y de hecho, no acabó en los tribunales porque lo detuvo el propio Kennedy. A cambio el presidente se vio obligado a alejarse de él y terminar con su amistad. 

                                          ODIABA EL ROCK

 No se puede entender como un amante de la música odiase de tal manera el rock y lo calificase de “brutal, horrible, degenerado y vicioso”. Tal manía le tenía -resulta obvio deducir que lo que le recordaba esta música era que la suya ya había pasado- que cuando creó su sello discográfico, Reprise Records, prohibió expresamente el rock, salvo dos excepciones: Neil Young y Jimi Hendrix. 

Sin sobreponerse a los celos artísticos, no reconoció el talento de los Beatles a excepción de una canción, “Something”, de la que dijo era la más bella canción de Lennon & McCartney para después con su imponente soberbia calificar injustamente a “Yesterday” de “melodía bastarda”. 

 Sus últimos años de vida fueron discos de duetos y giras y giras, incluso cuando ya le temblaban las manos y se le olvidaban las letras… El Alzheimer le estaba consumiendo, le hacía tirar los vasos de whisky, pero no la toalla. Ni siquiera cuando se cayó nada más empezar su “odiada” “My way”, volvió a desplomarse un mes después en Atlantic City y en 1995 volvió a desvanecerse en otra actuación. 

 Solo cuando se enteró de la demolición del viejo “Sands”, el palacio musical de su vida, parece que asumió que su mundo había pasado. Falleció el 14 de mayo de 1998 en Los Ángeles. Aquel día se iluminó de azul el Empire State Building de Nueva York para recordar a ‘La Voz’ de ojos azules. Solo se escuchó «Put Yours Dreams Away» con la que solía cerrar sus conciertos.

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