Años Críticos: del camino de la acción al camino del entendimiento

Written by Enrique Ros

21 de abril de 2026

Enrique Ros pone al descubierto la zigzagueante política del presidente Kennedy hacia Cuba que fluctuó de “una solución no-comunista en Cuba, por todos los medios necesarios” hasta “el desarrollo gradual de un acomodo con Castro”. 

Ros hace una verdadera contribución a la verdad histórica al destacar -precisando hechos y nombres- los incontables esfuerzos realizados por los cubanos anticastristas, dentro y fuera de Cuba, para derrocar al tirano.

Este libro debe ser lectura imprescindible no solo para los cubanos, víctimas directas de la bárbara tiranía de Castro, sino para todos aquéllos que en este planeta se preocupan por la libertad y la dignidad del ser humano.

El camino del Entendimiento (I)

Con la aparente demostración de firmeza y resolución exhibida durante la Crisis de los Cohetes, John F. Kennedy borraba la pobre imagen que reflejaba, en la escena internacional, desde la vergonzosa derrota de Bahía de Cochinos. A los dieciocho meses de aquella debacle, el joven presidente aparecía, ahora, como un adalid. Un modelo de visión, coraje y determinación.

Era, por supuesto, un espejismo. La realidad era otra. Comenzaba, más bien continuaba, una política de acomodo. Durante la crisis había negociado, a espaldas de sus propios asesores y del pueblo norteamericano, un entendimiento con Kruschev. Ahora, superada aquella confrontación, propiciaba un arreglo con Castro.

Tan temprano como enero 4 de 1963 —pocas semanas después de la salida de los cohetes nucleares de Cuba— McGeorge Bundy había propuesto al Presidente Kennedy que se explorara la posibilidad de comunicarse con Castro. Transcurridos cuatro meses, en abril 21, Bundy presenta a Kennedy un nuevo memorándum relacionando “Alternativas sobre Cuba” que incluyen “el desarrollo gradual de alguna forma de acomodación con Castro”. Kennedy y sus asesores se muestran entusiasmados con estas posibilidades y, así, el Grupo Especial en su reunión de junio 3, 1963, acuerda que tendría “un propósito útil explorar las varias posibilidades de establecer canales de comunicación con Castro”.

Kennedy quiere tener en sus manos las riendas que conducen a la negociación con Castro. Los hombres que lo rodean, que en alguna forma han intervenido en temas relacionados con Cuba, dan su expreso consentimiento. Así queda claramente manifestado en el memorándum de enero 4 de 1963, en papel timbrado de la Casa Blanca, que McGeorge Bundy dirige al Presidente. Es este memorándum uno de los documentos que por más años permaneció clasificado como secreto. (Fue desclasificado el 29 de junio de 1995).

Resume el memo la unánime opinión de Cyrus Vance, Secretario de las Fuerzas Armadas; Adam Yamorlinsky, asistente de McNamara; el General Earle Wheeler, Jefe del Ejército, como delegado de Robert McNamara, Secretario de Defensa, y Roswell Gilpatrick, Subsecretario de ese Departamento. También la de Nick Katzenbach como delegado de Bob Kennedy, Secretario de Justicia; Pat Carter de la CIA; de Alexis Johnson, Subsecretario de Estado; y Ed Martin, también del Departamento de Estado.

¿Qué confirman estos altos funcionarios? La decisión que de antemano ya JFK ha tomado:

a) El primer principio cardinal es que la responsabilidad final de trazar la política debe recaer en el Presidente Kennedy.

b) Que “no debe pretenderse que las decisiones importantes en la política hacia Cuba puedan tomarse en otro sitio que no sea la Casa Blanca”.

c) Que es indispensable “que el Presidente asuma su papel ejecutivo”, cuando surjan diversas materias importantes o dificultades interdepartamentales.

El memorándum recomienda crear la posición de Coordinador de Asuntos Cubanos sugiriendo para ese cargo a Sterling Cottrell y liquidando definitivamente la Operación Mongoose.

El memorándum de McGeorge Bundy es esencial para exponer la sinuosa política del Presidente Kennedy hacia Cuba. Si se mantuvo clasificado por más de 30 años probablemente se haya debido a que la política trazada en ese, tan secreto, documento sirvió de norma, también, para las sucesivas administraciones.

Planteaba tres posibles alternativas:

a) Una decisión para forzar una solución no-comunista en Cuba por todos los medios necesarios.

b) Una decisión para insistir en producir importantes resultados en determinados objetivos. Por ejemplo,la total retirada de fuerzas militares soviéticas; la eliminación del entrenamiento en Cuba de elementos subversivos.

c) El desarrollo gradual de un acomodo con Castro.

Quedaba expresamente expuesto en este importante documento que una decisión no excluía a ninguna de las otras y que era posible comenzar con la b) sin, aún, haberse decidido sobre la a) o la c).

Este memorándum de abril 21 de 1963, en papel de la Casa Blanca y firmado por McGeorge Bundy, estuvo clasificado como secreto hasta el 21 de diciembre de 1993. Aún hoy el punto No. 6 de los elementos que constituían la política norteamericana hacia Cuba permanece secreto y se encuentran aún clasificados los planes de contingencia que “preveían tres casos distintos en los cuales se intentaría una acción más enérgica”.

Se han iniciado ya conversaciones y contactos preparatorios. El 23 de abril (1963) llegan a Miami 21 ciudadanos norteamericanos (sólo seis de los cuales son cubanos nativos) liberados de las prisiones castristas gracias a las gestiones de James Donovan. El único ciudadano norteamericano nacido en Cuba que no pudo ser liberado fue Rafael del Pino, el antiguo amigo y compañero de Castro en la lucha contra el gobierno de Batista.

Entre los presos que se encontraban en Isla de Pinos había varios con ciudadanía norteamericana. Entre ellos Vidal Morales y Rafael del Pino. En los primeros días de abril de 1963 comenzó a circular entre los presos el rumor de que Donovan, el abogado que había intervenido en el canje de los prisioneros de Bahía de Cochinos, llegaría a Cuba con el propósito de culminar conversaciones que lograran la libertad de muchos de estos presos. La embajada suiza, que estaba a cargo de los intereses de los Estados Unidos en la isla, los había contactado dándoles alguna información sobre tales gestiones.

El 13 de abril el rumor se convirtió en realidad: Todos los presos con ciudadanía norteamericana, con la única excepción de Rafael del Pino, fueron informados de su traslado a La Cabaña desde donde partirían, junto a Donovan, hacia los Estados Unidos. A las 10:30 AM del 21 de abril de 1963 partió hacia la base militar de Homestead, en la Florida, este pequeño grupo de presos políticos.

Niega Donovan que “la liberación de los 21 ciudadanos se tramitara a base de algún canje. Fue sólo un gesto humanitario del gobierno”. Por supuesto, nadie le dio crédito a tales afirmaciones.

Pocas horas después, el Departamento de Justicia pone al desnudo la falsa afirmación al anunciar que “se habían cancelado las acusaciones contra tres espías castristas capturados hace meses en New York, y conmutada la condena de Francisco (El Gancho) Molina”

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