Cultura Cubana
Adolfo Dollero
Jovellanos
La instrucción pública no ofrece nada de muy particular en Jovellanos. Sin embargo, un amable inspector del Ramo me prometió datos muy interesantes, y deben serlo, y abundantísimos también, ya que desde hace ocho meses no tuvo aún tiempo suficiente para reunirlos. (Fragmento de la obra original de Adolfo Dollero).
¡Oh, las promesas y las buenas intenciones en la América Latina!
Muy pocas personas pueden imaginar a qué repetidas e infinitas gestiones precisa a veces dedicarse para obtener unos datos sencillísimos de estadística, y cuántas horas de espera, citas inútiles, cartas y tarjetas de recomendación, ¡como si se tratara de pedir un préstamo en efectivo!
Sin embargo, Cuba es un gran emporio de empleados civiles: un enjambre, un ejército… Unos, porque han combatido en la manigua; otros, porque han luchado —y han ganado— en las elecciones; otros, por ser compadres del concejal X, o por amistad con la familia del senador H, o por mil otros motivos, todos muy fundados y muy legítimos.
Pero regresemos a la instrucción pública en Jovellanos.
Encontré que ya había una Escuela Municipal en el año 1868 (para varones).
Visité una sola escuela pública de Jovellanos: la número 5, para niñas. Directora, la culta Srta. Emelina Mena, doctora en Pedagogía.
Mucha dirección hay en la escuela No. 5: mucha dirección, mucho orden y mucho método.
¡Qué satisfacción se experimenta al ver esos expedientes bimestrales —de tanto trabajo para los maestros—, limpios, presentados con esa coquetería propia de la mujer; esa colección de trabajos manuales, desde las carpetas para los informes y los datos estadísticos hasta los cestos tejidos admirablemente con fibras vegetales; los objetos de papel acordonado y las aplicaciones de figuras geométricas en cien graciosos trabajitos de diferente papel y de diferentes colores!
¿Y los trabajos de costura?
Las niñas forman álbumes de todas clases de piezas de ropa en miniatura, como para muñecas, con las que aprenden a zurcir, bordar, poner refuerzos, cortar patrones, etc.
¡Admirable!
En las cuatro aulas, las niñas matriculadas fluctúan entre 170 y 180 cada año, y normalmente la asistencia alcanza un 80 % de la matrícula. Cuando yo visité la escuela, la asistencia era menor, debido a las disposiciones acertadísimas dictadas por la Secretaría de Sanidad por los estragos que causaba la gripe.
Observé entre directora y maestras una absoluta armonía, la que contribuye a los magníficos resultados alcanzados en la Escuela No. 5.







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