Les he dicho que nunca simpaticé ni apoyé a Castro, pero, eso no es todo, sino que nunca me he fanatizado con ningún hombre. Y hasta regaño a los poquitos que se puedan fanatizar conmigo.
Sí, a través de este largo exilio he cooperado con diferentes dirigentes: Manolo Ray, Manolo Artime, Andrés Nazario Sargén, Carlos Zarraga, José Elías de la Torriente, Jorge Mas Canosa, sin llegar jamás a poner una foto enorme en la sala de mi casa de ninguno de ellos. Solo simpatizar y cooperar.
Sin embargo, siempre he estado completamente seguro de que un hombre hubiera sido un extraordinario presidente de mi país, y fue el fallecido reverendo Martín Añorga.
En primer lugar, porque jamás he escuchado un solo ataque despiadado en su contra, nunca he leído o escuchado en el exilio una sola crítica, ni un defecto, ni habérsele encontrado una sola mancha en el historial de ese gran compatriota.
Siempre lo consideré el cubano más digno, correcto, sin una falta, sin sectarismo y patrióticamente intachable. Bueno entre los buenos, y entre los buenos el mejor.
Tuve el enorme privilegio de que me considerara su amigo, y yo -más que amigo- lo consideré siempre mi mayor mentor religioso y patriótico. Tuvo siempre mi suprema admiración.
Cada vez que en el destierro se habla de “presidenciables” en una Cuba libre yo siento tremenda tristeza, porque siempre a mí me hubiera gustado que el presidente de Cuba hubiera sido Martín Añorga.
Se lo dije varias veces, obviamente agradecía mi halago e invariablemente se sonreía y me decía: “Gracias, pero ya yo estoy muy viejo para esos menesteres”. El 25 de junio hubiera cumplido 99 años.
Y encima de todo tenía lo que para mí es muy importante que un ser humano posea: Muy buen sentido del humor y todavía no sé por qué yo -siempre despistado- en lugar de “Martín”, le decía “Manuel”.
Se reía y me decía: “No te preocupes, no eres el único que me dice Manuel, ya me tienen confundido, ahorita de verdad me voy a creer que yo soy Manolo”.
Muy tranquilo me siento sabiendo que descansa en paz el hombre que -si los cubanos no hubiéramos sido tan malos escogiendo dirigentes- hubiera sido un gran presidente en aquella Cuba republicana.







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