El senador estadounidense Rick Scott aseguró que la política de “paz total” está amenazada para la realización de las elecciones presidenciales en Colombia el 31 de mayo próximo debido a la inusitada violencia que se desató en este país alimentada por peligrosos grupos criminales.
El legislador republicano Rick Scott envió una carta oficial al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en la que expresa su preocupación por el deterioro de las condiciones de seguridad y el posible impacto de la violencia política sobre las elecciones presidenciales de 2026 en Colombia.
“La comunicación, revelada en rueda de prensa, advierte que la actual coyuntura podría afectar seriamente la legitimidad democrática del proceso electoral y generar implicaciones estratégicas para los intereses estadounidenses en América Latina”.
En la misiva, Scott sostiene que el aumento de la polarización política, la expansión territorial de grupos armados ilegales y la reducción de la capacidad estatal para garantizar seguridad están creando un ambiente cada vez más complejo para el desarrollo de la campaña presidencial.
El legislador norteamericano basa parte de sus preocupaciones en un informe preelectoral elaborado por el Instituto Republicano Internacional (International Republican Institute, IRI), el cual describe un deterioro significativo del entorno político y de seguridad en distintas regiones del país.
Según el senador, “la situación está limitando la movilidad de candidatos y líderes políticos, al tiempo que genera temor entre comunidades y votantes”, relató Scott luego de denunciarse el aborto de un plan criminal para atentar contra la vida del candidato Abelardo de la Espriella en Medellín.
Es muy preocupante que también otra candidata, Paloma Valencia del Centro Democrático, denunció que ha sido objetivo de amenazas y posibles atentados contra su vida para impedir que llegue a la presidencia de Colombia.
La carta señala que en algunas zonas del territorio colombiano existen restricciones de facto para realizar actividades de campaña y ejercer el derecho al voto “libremente y sin miedo”, una situación que, a juicio de Scott, amenaza directamente la confianza ciudadana en las instituciones democráticas y en la transparencia del proceso electoral.
La comunicación también menciona reportes independientes sobre hechos de violencia asociados al ambiente preelectoral, incluyendo asesinatos de líderes y figuras políticas, amenazas contra candidatos, ataques armados y presiones sobre comunidades locales.
Para el congresista estadounidense, la acumulación de estos incidentes podría profundizar la percepción de fragilidad institucional y aumentar la incertidumbre alrededor de uno de los procesos electorales más relevantes para la estabilidad política regional en los próximos años.
Como parte de la carta, Rick Scott solicita al Departamento de Estado información detallada sobre las acciones que Washington está desarrollando para apoyar la seguridad y la transparencia electoral en Colombia.
Entre los puntos planteados, el senador pregunta qué tipo de asistencia técnica y logística está ofreciendo Estados Unidos a las autoridades electorales colombianas y de qué manera se respaldarán las misiones nacionales e internacionales de observación electoral durante el proceso de 2026.
Adicionalmente, el legislador consulta qué medidas diplomáticas y de cooperación en seguridad podrían activarse si la violencia política continúa escalando y cómo se coordinará Estados Unidos con otros aliados internacionales para proteger el proceso democrático colombiano.
Scott insiste en que la respuesta de Washington debe ser integral y contemplar desde apoyo técnico hasta posibles ajustes en la estrategia diplomática regional en caso de un agravamiento de la situación de seguridad.
La carta refleja cómo la evolución del panorama político y de orden público en Colombia comienza a generar una mayor atención dentro de sectores del Congreso estadounidense, particularmente entre legisladores republicanos enfocados en asuntos de seguridad hemisférica.
El mensaje de Scott también deja entrever la preocupación de que una eventual crisis política o institucional en Colombia pueda tener efectos más amplios sobre la estabilidad regional, afectando alianzas estratégicas y la cooperación entre ambos países en temas de seguridad, migración y lucha contra organizaciones criminales.
Tras la denuncia de Rick Scott en Colombia, en las últimas semanas, se ha reactivado el escenario criminal de los secuestros y de los atentados de grupos criminales guerrilleros y narcotraficantes contra la fuerza pública con soldados y batallones retenidos en el sur del país.







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