Memoria constante Relatos verídicos

Written by José A. Albertini

28 de abril de 2026

Por J. A. Albertini, especial para LIBRE

Hemos fusilado, fusilamos 

y seguiremos fusilando.

Ernesto “Che” Guevara de la Serna.

Asamblea General de las O.N.U.

 Diciembre 11 de 1964.

Se llamó Alfredo Testar Díaz y a  poco del derrocamiento, jueves 1 de enero de 1959, de la tiranía del general Fulgencio Batista y Zaldívar fue nombrado presidente del, a toda prisa creado, Tribunal Revolucionario de la provincia de Las Villas, con sede en Santa Clara, para juzgar y condenar a los militares del régimen depuesto, implicados en abusos de autoridad y crímenes.

Desde el principio su postura vengativa, de ensañamiento antijurídico y violadora de los más elementales derechos humanos de los vencidos, suscitó críticas entre amigos y familiares.

No obstante, antes de llegar al personaje y las motivaciones que le condujeron a  superar, con creces, los reales o hipotéticos desmanes de los “esbirros batistianos”, es necesario retroceder, un poco, en la historia.

En diciembre de 1958 se desató en la provincia de Las Villas la ofensiva de los grupos alzados en armas contra el régimen, producto de un golpe de estado, del general Fulgencio Batista. Fuerzas combinadas del Movimiento 26 de julio (M-26-7)  Directorio Revolucionario 13 de marzo (DR) Segundo Frente Nacional del Escambray (SFNE) y minoritariamente de la Organización Auténtica (OA) comenzaron a derrumbar, con miras a entorpecer el envío de fuerzas gubernamentales, puentes viales y ferroviarios. Paralelo a estas acciones fueron aislando y tomando poblaciones pequeñas hasta acorralar a las ciudades más grandes como Sancti Spíritus, Cienfuegos y Santa Clara, capital provincial.

La batalla de Santa Clara, en la que participaron el M-26-7 y el DR comenzó, oficialmente, en la madrugada del domingo 28 de diciembre, cuando grupos insurgentes, encabezados por Ernesto Che  Guevara de la Serna, provenientes del cercano pueblo de Camajuaní, empezaron a entrar en la ciudad y el servicio eléctrico fue interrumpido. Horas después, con las primeras luces del alba, por la vía que corre de Santa Clara a Manicaragua, extremo opuesto a la carretera primeramente mencionada, se inició el despliegue de los combatientes del DR, liderados por Rolando Cubela Secades.

En aquella fecha yo  tenía 15 años de edad. Había nacido y vivido toda mi corta existencia en la casa de mis abuelos paternos. Avenida Pase de la Paz  #114 e/ Estrada Palma y Misionero. A cuadra y media del Palacio de Justicia Provincial, conocido, localmente, como La Audiencia. Sin embargo, aseguro que disparos y explosiones lejanas, cada vez más cercanas, se iniciaron alrededor de las 10 de la noche del sábado 27. Lo recuerdo con claridad ya que mi abuela comenzó, desesperada, a recorrer la casa emitiendo sollozos y quejidos: ¡Mi hijo, me matan a mi hijo…!

El temor de abuela, a pesar del consuelo que abuelo trataba de procurarle no disminuía su pesar y ponía miedo en las miradas de mi hermano menor y hermana mayor. Del temor en mi mirada no puedo hablar porque no lo veía. Pero si puedo decir que tenía la boca seca y era incapaz de hablar.

— ¡Mi hijo. Me matan a mi hijo…! —abuela Marianita no paraba.

Su preocupación de madre no era para menos. Tío Luisín, hermano menor y único de mi padre, tras el sangriento fracaso, en Santa Clara y resto del  país, de la huelga general, convocada  el 9 de abril de 1958, de la cual fue parte, pudo escapar de la persecución de los aparatos represivos del gobierno. Por algunos días se ocultó en casas de amigos y familiares. Pero al intensificarse la búsqueda  de los sobrevivientes, optó por alzarse en armas, con el DR, en la  Sierra del Escambray.

Temas similares…

ALLÁ, DONDE LOS ÁNGELES VUELAN

ALLÁ, DONDE LOS ÁNGELES VUELAN

CAPÍTULO I Por J. A. Albertini, especial para LIBRE Bartolo Villalonga cierra los ojos. Mentalmente se sustrae de...

 LA CABALLEROSIDAD

No sé con exactitud a qué edad fue que mi padre me dio un peso plata y me dijo algo increíble y de cumplimiento...

0 comentarios

Enviar un comentario