60 Años Seis Décadas

30 de junio de 2026

En aquel momento, Lyndon B. Johnson ocupaba la presidencia del país. En la radio sonaba como número uno del hit parade “Hanky Panky”, interpretada por Tommy James & The Shondells. Y en las salas de cine dominaba la conversación la película ¿Quién le teme a Virginia Woolf?, protagonizada por los colosos Elizabeth Taylor y Richard Burton.

Una residencia en esta ciudad costaba alrededor de $16,400, mientras que un Chevrolet Impala —el favorito de los cubanos— tenía un valor promedio de $2,600.

La fecha a la que me refiero es el 4 de julio de 1966, Día de la Independencia de la nación estadounidense.

Sesenta años se dicen fácil, pero ese día aquí en Miami, Demetrio Pérez Jr., un joven llegado a través del movimiento Pedro Pan solamente cinco años antes, daba vida a un semanario cuyo nombre hacía honor a su lugar de nacimiento y al principio más importante de esta nación: la libertad. 

Ese día salió a la calle por vez primera el semanario “El Matancero Libre”.

Una publicación que Demetrio Pérez, Jr. consideró necesaria para ir más allá de la información. Su misión era acompañar a una población que, después de tantos desencantos, reconstruía su vida lejos de su patria. Más que ofrecer noticias y análisis de las situaciones actuales, su foco era orientar a esa audiencia que buscaba guía y, sobre todo, sentía la necesidad de pertenecer y ser aceptada.

En una época marcada por la incertidumbre política y el desarraigo, El Matancero Libre se dio a la tarea de enlazar la memoria y el presente, entre la Cuba perdida y el Miami que comenzaba a rugir como la voz del exilio cubano.

Después de esa primera edición, el nombre ha ido evolucionando con el pasar de los años. El primero de abril de 1994, la publicación enfatizó la palabra “LIBRE” con un machete a su derecha y las palabras “El Matancero” debajo. Meses después, 23 de septiembre de 1994, se le bautizó como “LIBRE Semanal”. Por último, llegó a su actual título de LIBRE, el 24 de marzo de 1995.

Como podrán haber notado, a pesar de los cambios en su identificación, la palabra LIBRE ha sido la constancia que siempre ha perdurado.

Su labor como tribuna pública frente a los abusos y negligencias nunca ha cesado. Aquel compromiso con la defensa de los valores democráticos y el promover la educación cívica y moral continúa como cuando comenzó. 

En la actualidad, LIBRE es más que un semanario; es una institución cultural que ha documentado el triunfo del exilio cubano y el progreso de Miami como metrópolis a nivel mundial.  

Mi primera experiencia con Demetrio Pérez Jr. fue en el año 1976 mediante la organización BIPRISA, Bilingual Private Schools Association, organismo fundado por él para promover las escuelas privadas que en su inmensa mayoría habían sido fundadas por académicos cubanos. 

En ese momento yo era profesor y director atlético del colegio Francisco Baldor y su llamada fue para explicarme las reglas y regulaciones de las competencias deportivas de la asociación. Me invitó a que me uniera a la junta de los deportes, lo cual rechacé por motivo de falta de tiempo debido a mis propios estudios universitarios.

Con el pasar de los años, su hijo Demetrio, el cual fue alumno de mi esposa en el colegio Belén, gentilmente me ofreció la oportunidad de colaborar e inmediatamente acepté.

Al día siguiente, Demetrio Pérez, Jr. me dio la bienvenida con una calurosa llamada telefónica, brindándome un apoyo total que, a pesar de su ausencia, siempre ha estado en efecto.

Desde esa primera contribución hasta la fecha, para mí ha sido una inmensa honra el poder aportar a estas páginas. En cada artículo que elaboro cargo con una enorme cantidad de responsabilidad. Seguir las huellas de los grandes autores, escritores y columnistas que han regalado joyas literarias vía los miles de ejemplares, semana tras semana, es una tarea muy difícil de llevar a cabo, pero que al mismo tiempo está llena de recompensas.

Eternamente agradecido estoy a Demetrio por su confianza en mi persona. Al personal de la empresa y en especial a Ruth Murray, Yanet Rodriguez y Germán Acero, gracias por sus ayudas cada semana.

A todas las personas que toman el tiempo de leer mi columna les envío mi mayor agradecimiento.

Finalmente, como lector, solo pido que LIBRE nos continúe deleitando por muchos años venideros.

¡Felicidades, LIBRE!

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