Zúñiga en el Mes de Martí en Miami. “Martí sentó las bases de lo que será la Cuba del futuro sin opresión”

Written by Germán Acero

10 de enero de 2023

“Lo más importante del legado del apóstol José Martí es que dejó sentadas las bases de cómo deberá ser un gobierno futuro en Cuba sin intromisión foránea y, mucho menos, sin regímenes opresores que coarten la libertad y la democracia”, afirmó Luis Zúñiga.

Según Zúñiga, para Martí era muy importante la “dignidad del hombre como su propia independencia. “De ahí que todo hombre tenga el deber de extender su libertad a los demás. Hombre es más que blanco –advirtió– más que mulato, más que negro.”

“Estas ideas –añadió Zúñiga– encontraron especial reflejo en su ideal libertario, llevándolo a concebir en la necesidad de que “la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

“El Apóstol cubano, opinó Zúñiga, no concibió la vida del hombre sin la lucha constante por el mejoramiento y la perfección de la humanidad.”

“Fue a través de esa lucha “que el hombre elaboró su dicha y contribuyó a la de los demás”. La vida está en la compañía y el sacrificio porque no se tiene el derecho del aislamiento: se tiene el deber de ser útil”, recordó Luis apoyándose en los escritos de Martí. 

“Combate –decía Martí– a los que en su tiempo servían con su pluma al dinero y no al deber, porque el verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber”, trajo a colación Luis las palabras que en algún momento de su vida pronunció el prócer.

“Martí, precisamente, se acogió al criterio de que el odio y los rencores atentarían contra la viabilidad del proceso revolucionario y su sentido profundamente humanista”, recordó Luis. 

“Evocando la guerra de 1868, dijo que no está en el ánimo de los que mantienen el ideal de la revolución permitir que con odios nuevos y desdenes inconvenientes e indignos de nobles corazones, se pierdan los beneficios de aquella convulsión gloriosa y necesaria, porque nada menos que el ejercicio práctico de las grandezas de la guerra fue preciso para olvidar y hacer olvidar la injusticia que la produjo”, recogió Luis otra frase célebre de Martí.

 “Teniendo en cuenta esto, Martí exhortó a los revolucionarios de aquella época a aplicar a la política la ley del amor para impedir que los conflictos raciales engendrados por la esclavitud y las rivalidades entre la colonia y la metrópolis hicieran degenerar la justicia.”

“La justicia y la libertad Martí la consideró como la guerra que es un acto de justicia que se encamina a liberar al hombre y a preparar el camino para una paz perpetua que se vea en el equilibrio del mundo”, agregó Zúñiga.

Señaló Martí también que no se pediría a los cubanos sacrificar su vida en una lucha por la independencia política “si con ella no fuese esperanza de crear una patria más a la libertad del pensamiento, la equidad de las costumbres, y la paz del trabajo”, insistió Zúñiga.

“Para él –Martí–, la guerra de independencia fue un suceso de gran alcance humano, y servicio oportuno que el heroísmo juicioso de la Antillas prestó a la firmeza y al trato justo de las naciones americanas, y al equilibrio aún vacilante del mundo”.

“El prócer también consideró que la guerra sin odios haría un servicio a la justicia y libertad universales, propiciando la integración de los pueblos antillanos y en general de América”.

 “Martí supo que “¡Mil veces la justicia se ha perdido / por la exageración de la violencia!”, por eso insistió en que sólo se justifica la guerra justa. Si no excusa la justicia la violencia que se comete en su nombre-plantea-, entonces, que ésta no desvanece la razón leal de que es exceso”, precisó Luis. 

“¿Y qué fue la justicia para Martí? Pues “la acomodación del Derecho positivo al natural”. En este punto sigue el racionalista moderno, afirmando la tesis de que el hombre es libre por naturaleza y debe luchar siempre que se vea privado del derecho natural a la libertad “, apuntó.

 “El apóstol, así, sostuvo que la guerra de liberación fue justa por responder al mandato del derecho natural, por lo que la violencia en ella debió de ajustarse a lo que prescribe este derecho y evitar los excesos que la convertirían en injusta, en un mal y no en un bien para la sociedad”, recordó Luis algo del pensamiento de Martí.

“Sobre el tema de la libertad encontramos en el discurso martiano tres tesis de suma importancia: aprender para ser libre, aprender a ser libre y practicar la solidaridad como garantía de la libertad”, aseguró.

Con respecto a la primera tesis, el héroe cubano sigue a los enciclopedistas franceses en el planteamiento de que, a través de la educación, el hombre, que nace fiera, conquista la humanidad subordinando los instintos a la razón. 

 “Esta victoria, lógicamente, se logra a través de la educación que hace del hombre “una fiera educada”, acta para “criar la divinidad que lleva en sí”. En el plano sociopolítico también es preciso aprender para conquistar la libertad a través de la guerra reflexiva, sin odios; y después de conquistada, para mantenerla y hacer efectivo su ejercicio en la república. Tal como lo postuló Martí”, añadió. 

“Con ser hombres –señaló-, traemos a la vida el principio de la libertad; y con ser inteligentes tenemos el deber de realizarla”. Advirtió el apóstol que el mejor modo de defender los derechos, incluyendo el de la libertad, “es conocerlos bien”, y que, por tanto, la “educación es el único medio de salvarse de la esclavitud”, agregó.

 “O sea, en otras palabras: “Ser culto es el único modo de ser libres”. También consideró necesario aprender a ser libres, aprender la democracia.  Y refiriéndose a los pueblos de Nuestra América, dijo: “Somos libres, porque no podemos ser esclavos; nuestro continente salvaje, y nuestra condición es el dominio propio, pero no sabemos ser libres todavía”, sintetizó Luis. 

“Martí dio mucho valor a la libertad de conciencia y a la libre expresión. Por eso enfatizó: “La libertad es como el genio, una fuerza que brota del incógnito; pero el genio como la libertad se pierden sin la dirección del buen juicio”, concluyó.

Temas similares…

VALENCIA, LA PATRIA ABUELA

VALENCIA, LA PATRIA ABUELA

Por Gerardo Álvarez Gallego (1954) “Se viene de padres de Valencia y madres de Canarias”, escribe José Martí, con...

0 comentarios

Enviar un comentario

EnglishSpanish