Varias historias cubanas en  la II Guerra Mundial (Parte II)

Written by Alvaro J. Alvarez

23 de noviembre de 2021

Por Álvaro J. Álvarez. Exclusivo para LIBRE

El cazasubmarino CS-13 fue construído por Wheeler Yacht Company de Brooklyn, N.Y. en 1942. Desplazaba 45 toneladas, casco de madera de 25 mt. de largo x 5 mt. de ancho. Una velocidad de 34 km/hora y un radio de acción de 1,600 km. llevando una tripulación de 12 hombres. Su armamento era: 8 cargas de profundidad de 325 libras c/u y 1 cañón de 20 mm.

Radio Goniómetro y Sonda Acústica

El hecho conocido como el Incidente 3208 obtuvo gran repercusión ya que ningún medio naval de tales proporciones lograría una hazaña similar durante la II Guerra Mundial, en el continente americano.

La presencia del U-176 en aguas cubanas formó parte de la operación Paukenschalg (A tambor batiente), que concentró 23 submarinos en el golfo de Méjico y el Caribe

(1)El Tratado de Versailles al finalizar la I Guerra Mundial, le impuso a los alemanes muchas restricciones, pero  Alemania no estaba dispuesta a cumplir el tratado. A través de una empresa industrial radicada en Holanda con capital alemán, la Marina trasladó los conocimientos teóricos y de desarrollo de los astilleros de Kiel (Alemania) fuera de su territorio. Pero para rearmarse sin levantar sospechas, Alemania necesitaba un constructor cómplice. Lo encontró gracias a Wilhem Canaris, quien siendo marino militar alemán, fue hecho prisionero en 1915 e internado en Chile tras la batalla de las Malvinas. El internamiento le sirvió para aprender español, que usó para obtener un pasaporte falso y huir para regresar a Alemania. Tras cruzar los Andes a caballo, logró llegar a Argentina y embarcar en un carguero con destino a Rotterdam. Luego enviado a la embajada en Madrid, gracias a su buen español y a su pasaporte –falso- chileno. Finalizando la Gran Guerra, acabó asignado en un submarino con el que logró 18 hundimientos. Pero en su estancia en España le sirvió para conocer a Horacio Echevarrieta, dueño de Astilleros Españoles y proveedor del imperio alemán. En 1926 Canaris retomó su relación con Echeverrieta y le propuso construir submarinos para Alemania.

El E-1, fue botado en Cádiz 1930. Con 6 tubos lanzatorpedos, era una revolución para la época.

Con esa tecnología, dos años después de la botadura del E-1, en 1932, Alemania incumplió el protocolo de Versailles y reabrió los astilleros de Kiel. Pronto pudo fabricar versiones del E-1. En 1935 botaron el U-1, el primer U-Boat de nueva generación. Llegaron a construirse más de 1,100 y los ‘lobos grises’ dominaron los mares del mundo hasta 1944.

Wilhem Canaris fue nombrado Jefe de la Inteligencia Militar por Hitler en 1935, pero en 1944, viendo la derrota alemana inapelable y conociendo los delirios de victoria de Hitler, se alió con Von Stauffenberg para tomar parte en la Operación Valkiria. Fue detenido y ejecutado el 9 de abril de 1945.

PALM CITY, un pequeño pueblo alemán en Camagüey

La Cuban Land Company penetró en la Sierra de Cubitas y fundó una de las primeras comunidades de norteamericanos en Cuba, Gloria City (1900), fundaron además Piloto City, Columbia City, Garden City, Packing House, entre otras, en esta última los agricultores lavaban y envasaban las frutas antes de enviarlas al mercado. Cerca de este territorio, fundaron también Palm City, situado a 38 km al Este de Esmeralda y a 71 al Oeste de Nuevitas.

Palm City, según documentos de la época, se constituyó alrededor del año 1900, cuando el reverendo H. Ekilmer se ubicó en una finca llamada San José, propiedad de Don Juan Bencomo. Este reverendo viajó a los EEUU para obtener apoyo y quedó organizada la San José Fruit Company, firma también encargada de la acción colonizadora.

Estos nuevos inmigrantes, primeramente arribaban por el puerto de Nuevitas, luego se trasladaban en goletas y otras embarcaciones al puerto de La Guanaja, muy próximo a la comunidad de Palm City o por el puerto de Viaro, cerca de Gloria City.

Entre los años 1900 y 1901, comenzaron a llegar decenas de alemanes que se dedicaron a la siembra de naranjas y otros cultivos. Ellos fueron llegando en los mismos años que los norteamericanos, pero preferían estar cerca unos de otros y por ese camino hicieron de Palm City un poblado de alemanes. Según la investigación, no solo se asentaron alemanes, sino españoles, austriacos, franceses, checos y yugoslavos, entre otros. En una misma familia se integraron miembros de diferentes nacionalidades europeas.

Allí estaba la familia de Karl Bischof Machenna, procedente de Salzburgo (Austria), en compañía de su hermano Zeple. La familia de Luis Kemple de origen alemán, que llegaron en 1905. Luis Kemple, era carpintero, jugador de dominó. Su esposa, Teresa Gemple, hija de Stephen Gemple murió en Palm City de tuberculosis. Años más tarde, Luis Kemple regresó a Alemania, con parte de la familia, antes del año 1956. La familia alemana de Alfred Gemple y Alina Eppler tenía una finca de cítricos cercana a la finca de la familia Bischof. Una hija del matrimonio llamada Gertrudis Gemple Eppler, aún vivía allí hasta 1996.

Los hermanos alemanes, Juan Russ y Federico Russ llegaron juntos a Palm City.

Otros fueron los Holder y los Maier.

Trabajaron en el desmonte de enormes extensiones de tierra para convertirlas en campos de cultivos, dedicados a la siembra de cítricos, fundamentalmente la naranja, principal fuente de ingreso para los pobladores. Se realizaban otras actividades complementarias como el cultivo del cocotero, del plátano y la explotación de maderas preciosas. Esta última ya se practicaba desde el año 1900; el alemán Leo Lust era el dueño del primer aserradero, allí cortaba los bolos extraídos de los desmontes de la zona, era un hombre emprendedor.

De Palm City cuentan que sus calles eran de buen trazo, sombreadas por árboles coposos, con viviendas que en algo recordaban las quintas campestres de la germanía al otro lado del mundo. Algunos recuerdan acaso el embarcadero por donde salían maderas del aserradero de Leo Lust y frutas de los huertos bien plantados y por donde entraban mercancías de todo tipo.

Cuando Fulgencio Bastista metió a Cuba en la II Guerra Mundial, el 9 de diciembre de 1941, varias familias alemanas y austriacas llevaban tiempo viviendo en Palm City y habían convertido aquel trozo de monte en algo parecido a una pequeña colonia, que hasta tenía su iglesia, un aserradero, calles con árboles y su propia cerveza casera. El poblado, incluso hoy sigue estando aislado, comenzó a prosperar gracias a la producción de cítricos y cocos, que los alemanes sacaban hasta la costa a través de un ferrocarril muy primitivo pero eficiente.

Pero la entrada de Cuba en la II Guerra Mundial cambió sus vidas. En 1943 cuando el U-176 hundió los dos buques mercantes al norte de Nuevitas, cerca de Palm City. Existe un comentario sobre un U-Boat que se escondió en un cayo cercano a esta área, protejido por alemanes o cubanos simpatizantes, sus tripulantes disfrutaron varios días en tierras cubanas y hasta recibieron ayuda profesional médica. Todo esto sin confirmar, por supuesto.

Por esa época llegaron varios policías a Palm City y se llevaron a todos los alemanes hombres y mayores de edad a La Habana. Los encerraron en El Morro. Estaban acusados de espías. Con el fin de la II Guerra Mundial, en 1945, los alemanes de Palm City regresaron al pueblo, pero para entonces aquello estaba desolado. Los cocoteros estaban llenos de escarabajos y el pueblo era la viva imagen de la decadencia. Nunca se recuperó.

LOS JAPONESES EN CUBA DURANTE LA II GUERRA MUNDIAL

El presidente Franklin D. Roosevelt autorizó el internamiento y unos 120,000 japoneses-americanos fueron trasladados por la fuerza a los campos de concentración durante la guerra. 
En Cuba, la administración del presidente Fulgencio Batista siguió al movimiento del gobierno de Estados Unidos y detuvo a unos 350 hombres japoneses-cubanos mayores de 18 años, entre los 420 que habitaban en todo el país y los trasladó a una cárcel en Isla de Pinos en el sur de Cuba. 
Las mujeres y los niños menores de 18 años fueron generalmente exentos de internamiento, pero tres mujeres que eran sospechosas de tener conexiones con los militares japoneses fueron detenidas y enviadas a una cárcel en las afueras de La Habana. 
Esos hombres y mujeres permanecieron detenidos, incluso después de que terminó la guerra en agosto de 1945, hasta marzo de 1946 y algunos de ellos murieron durante el internamiento, pues su salud se deterioró debido a las condiciones deplorables en los campos.

 ERNEST HEMINGWAY PESCADOR DE MARLINS Y SUBMARINOS

Chofer de ambulancias, editor, escritor, periodista, pescador de agujas o pez vela, cazador, aficionado a las corridas de toros, a la bebida, a las mujeres, espía de la NKGB y perseguidor de submarinos alemanes durante la II Guerra Mundial, en Cuba. Nació en Illinois en 1899.

Su carrera como espía empezó en el gérmen de la KGB, luego continuó vigilando para el Gobierno de Estados Unidos y el FBI los intentos del régimen de Franco para captar a Cuba para el eje alemán y terminó recorriendo Europa en jeep para lo que luego se convertiría en la CIA. Entre medias se convirtió en una especie de Quijote que no veía molinos, sino submarinos alemanes, para los que tenía preparadas granadas de mano y metralla.

Versiones extraoficiales señalan que la idea de patrullar la costa cubana habría partido del propio escritor, quien la planteó a Spruile Baden, entonces embajador estadounidense en Cuba. El funcionario trasladó la propuesta a Washington, donde fue aceptada. E.H. creó entonces la red de espías que llamó Crook Factory para ejecutar la operación Frienless con la que pretendía acabar con algún submarino alemán en las aguas del Norte de Cuba. Para ello convirtió su yate El Pilar, en un arsenal flotante.

Paco Garay, su mujer Jeannete y E.H. fraguaron una profunda amistad. A ella se unían los amigos de Paco, la colonia de vascos emigrada a La Habana, compuesta especialmente por marineros o jugadores de Jai-Alai como Patxi Ibarluzea, Félix Areitio o Juan Duñabeitia.

Su idea consistía en lograr que el submarino estuviera en la superficie y con las escotillas abiertas para que sus amigos pelotaris pudieran con sus cestas de mimbre (cestas punta) tirarles granadas que entrarían por esas escotillas y al explotar dentro hundirían al Lobo Gris.

Nunca vió un submarino, pero sí pescó muy buenas agujas y se revolcó en la arena de los Cayos Coco y Guillermo con sus amantes.

El escritor residía en Finca El Vigía, en San Francisco de Paula. Jeannette describió el estilo de vida del escritor: Bebía a partir de las comidas y ya no paraba hasta la noche. Al despertarse tomaba champagne y a lo largo de la mañana, dry martinis, pero estuviera como estuviera se ponía a escribir.

Según sus críticos su invento de cazar submarinos le sirvió para obtener la racionada gasolina que le servía para poder navegar en El Pilar, pescando, bebiendo con amigos, junto a su tercera esposa de 1940 a 1945 Martha Gellhorn, otras veces con algunas de sus numerosas amantes, como la prostituta cubana Leopoldina Rodríguez. Su primera esposa Hadley Richarson duró de 1921 a 1927, su segunda Pauline Pfeiffer de 1927 a 1940, su cuarta y su viuda Mary Welsh 1946 hasta 1961. Parece estuvo en amores por toda la cayería Norte de Cuba con Jane Mason la esposa del representante de la Línea Aérea Pan American en Cuba.

El padre de E.H., dos de sus hermanos y su nieta Margaux también se suicidaron. Bajo una gran depresión, que le impedía escribir, bajo tratamientos de electroshock en la Clínica Mayo, con cirrocis hepática e hipertensión arterial, el domingo 2 de julio de 1961, a los 62 años, temprano en la mañana y mientras Mary dormía, se disparó en su boca con su arma preferida, la escopeta de dos cañones Boss calibre 12, estando en su casa en Ketchum, en Idaho, a unas 2,783 millas de Hialeah y viajando por toda la autopista I-75.

“Un hombre inteligente a veces se ve obligado a emborracharse para pasar tiempo con idiotas” ……..esta fue una de sus célebres expresiones.

Antes de morir veía mal, sufría delirios de persecución y amnesia. Pero su mayor tormento era que ya no podía escribir y que el FBI había plantado dispositivos de escucha en su automóvil, en su vivienda, en el teléfono e interceptaban su correspondencia.

Vivió sus últimos tiempos en un estado de demencia total.

EL ESPIA ALEMAN

FUSILADO EN LA HABANA

Cuba entró en la Segunda Guerra Mundial el 9 de diciembre de 1941, pero ya para esa fecha.

Heinz August Luning (ó Kunning) estaba en La Habana haciendo de las suyas, bajo la cobertura de un comerciante, con pasaporte hondureño falso, que lo acreditaba como Enrique Augusto Luni, un judío alemán que había huído de Alemania. El 29 septiembre de 1941, había llegado a Cuba en el barco Villa de Madrid desde Barcelona, España, a fin de establecerse en la Isla y montar un negocio propio. Tenía entonces unos 30 años de edad.  El espía transmitía a las 6 pm y a las 11 pm, desde los altos de una casa de huéspedes en la calle Teniente Rey #366 entre Villegas y Aguacate, en La Habana Vieja, donde residía. Sus mensajes en clave informaba sobre el movimiento de barcos en la bahía habanera.

Realmente él era de Bremen, estaba casado y tenía un hijo. No simpatizaba con los nazis, por eso cuando Hitler llegó al poder intentó sacar a su familia del país pero no lo logró. Entonces para evadir el Servicio Militar buscó y obtuvo ayuda de su tío, un comerciante que tenía buenas relaciones. Su tío Gustav logró que Luni fue reclutado por el Adwher, Servicio Secreto bajo el mando de Wilhelm Canaris, cubierto con el nombre clave de agente Lumann, A-3779. Recibió un entrenamiento intensivo de 6 semanas en la escuela de la Adwher en Hamburgo y fue destinado a Cuba.

Ya instalado en La Habana para fortalecer su fachada como comerciante, se asoció con un cubano en la administración de la tienda de modas La Estampa, situada en la calle Industria 314, en La Habana Vieja.

Su puesto de mando lo situó en el Wonder Bar, donde había hecho amistad con un cantinero. Desde allí se desplazaba por los bares y burdeles de la Avenida del Puerto y sus alrededores a la caza de informaciones militares y económicas. Después que su correspondencia fue intersectada y analizada como escritura secreta, agentes del FBI y del MI6, británico, volaron a La Habana. El plan que llevaban era darle a conocer a las autoridades cubanas las evidencias que tenían y poco a poco ir tirando de la madeja para dar con otros agentes

Y eso fue todo para Luni. El espía alemán fue detenido en la casa de huéspedes donde residía, la noche del 5 de septiembre de 1942, en medio de un amplio despliegue policial.

Les fueron ocupadas una doble antena de transmisión, 2 radio-trasmisores de onda corta (ambos fuera de servicio), tubos para radio, mensajes originales, tinta invisible, el falso pasaporte, mapas, una pistola lapicero de un disparo, calibre 12 mm, 5 7/8” de largo x 1” de diámetro y numerosas jaulas con canarios que utilizaba para que con sus cantos, no se oyeran sus transmisiones.

En el juicio oral a puerta cerrada fue condenado a muerte por fusilamiento por el voto unánime de los 5 magistrados como autor inmediato de un delito de espionaje cometido en estado de guerra con el extranjero. Su abogado defensor el Dr. Armando Rabell apeló pero no procedió.

El 10 de noviembre de 1942 a las 7:57 de la mañana fue fusilado en los fosos del Castillo del Príncipe. En 1952 sus restos fueron enviados a Bremen por petición familiar.

Unico espía capturado y ejecutado en Latinoamérica durante la Guerra.

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