Una pareja ideal de cubanos. “SE FUERON UNOS BUENOS Y QUERIDOS VECINOS DEL BARRIO”

Written by Germán Acero

7 de julio de 2021

La pareja de los cubanos Gladys y Anthony eran unos de los tantos vecinos del condominio que se desplomó en la madrugada del jueves 24 de junio ya que según algunos moradores que sobrevivieron “estaban siempre prestos y atentos a  solucionar los problemas de los demás”.

“Eran muy queridos. En las mañanas saludaban a todo el mundo con mucho cariño. Constituían una pareja muy querida. Se amaban mucho. Y en algunas ocasiones se sentaban al lado de la piscina  para charlar y tomar el sol”, dijo Aurora, una muchacha que trabajaba allí para varias familias.

“En cierta ocasión les ayudé a preparar una pequeña reunión en el salón de fiestas del condominio ya que querían celebrar sus 59 años de casados. Siempre los recordaré porque además eran muy amables y cariñosos”, expresó esta mujer.

“Ellos vivían  en el noveno piso de este condominio. Sergio, su hijo, vivía en la torre contigua y los podía ver desde su balcón”, relató Aurora, quien no hace sino llorar porque allí también desaparecieron otros amigos y familias a las que sirvió de alguna manera en el pasado.

“Esta pareja ya tenía 59 años de matrimonio. Se querían mucho. Ella era una esposa amable y fiel. El, por su parte, la acompañaba a todos lados y era muy  amable con ella. Se querían mucho. Y despertaban la envidia entre otros matrimonios porque se profesaban un amor sincero”, aseguró esta doméstica.

Sergio, el día de la tragedia, cuando se asomó tras ver el estruendo cuando cayó la torre de 55 apartamentos, solo atinó a decirle a su esposa: “El edificio de mis padres ya no está ahí, se ha ido”. Luego se echó a llorar incesantemente.

Aurora, igualmente, contó como anécdota que la pareja había bromeado recientemente porque ninguno quería que el otro falleciera para no estar el uno sin el otro. “Era una pareja de un verdadero ejemplo de lo que es el matrimonio y el amor verdadero”.

“Para mí ha sido muy duro todo esto. Por fortuna, el día de la tragedia, me tomé el día libre. Al otro día, o sea el viernes, tenía que ir a arreglar varios apartamentos. Y chequear a varias señoras quienes les servía como asistente de salud”, afirmó Aurora.

“El ambiente en el Champlain Tower era increíble. Allí vivía gente muy educada y de buenas familias. Gente muy bondadosa. Muy humana. A mí varios de mis patrones me trataban como si fuera de la familia. Y en Navidad me hacían muchos regalos. Lo mismo que a mis hijos”, recordó.

“Algo que no podré olvidar es que, una vez al mes, se festejaban los cumpleaños de los residentes. Y en la zona de entretenimiento, todos los días, la gente se regalaba y se obsequiaba postres y otros regalos. Allí lo que había era una gran familia. Y de todas las nacionalidades”, aseguró.

“Tengo mucho dolor en mi corazón. Pero el matrimonio cubano de Antonio y Gladys me dio un golpe muy duro. Como a ellos nunca, pero nunca, podré reemplazarlos. Ni mucho  menos encontrar una familia así con un corazón bien bondadoso”, enfatizó.

“Ellos siempre hablaban de su Cuba del alma. No la podían olvidar. Y tenían fe en que algún día, no muy lejano, podrían retornar a su país. Ultimamente comentaban que lo harían pero, únicamente, cuando no estuviera allí el comunismo”, replicó Aurora.

“Lo que más les gustaba era viajar. Y lo hacían con su hijo. Tenía muchas fotos y recuerdos de lugares maravilloso que visitaron en el mundo. Amaban el mar.  En las tardes, cuando caía el sol, iban a mirar. Gladys y Antonio Lozano, de 79 y 83 años respectivamente, vivían en el mismo apartamento.

 Las otras dos personas tenían 54 años, una de las cuales, Stacie Fang, era la madre de un chico de 15 años rescatado de los escombros el jueves por la mañana. Y se abrazaban y se consentían mutuamente”, concluyó.

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