Saludando el Día de los Padres

Written by Libre Online

16 de junio de 2021

Mi Personaje Inolvidable

Rogelio Eduardo Gil León

Quince años yo tenía

cuando mi padre murió,

mi alma tanto sufrió

que pienso en él cada día.

Fue mi vida de agonía

y sufrimiento profundo,

no pude entender que el Mundo

se detuvo a destruir

mi sueño, mi porvenir

y mi universo fecundo.

Los años fueron pasando,

hoy ya soy una ancianita;

fui la hija favorita,

alegre y siempre cantando,

con acuarelas pintando

las yaguas de mi bohío,

de mi YARA el lindo río,

montes, campos y breñales,

cubiertos de mil rosales

en calentísimo estío.

Llegué a tierra americana

buscando la libertad,

encontré fraternidad

en la familia cristiana.

Tengo mi sangre cubana

de tocororo y sinsonte,

de palmas el horizonte

y un cielo lleno de estrellas

con las purísimas huellas

de mi padre y de mi monte.

Alma Rosa Gil

Miami, Fl.

El Padre Héroe

Padre, tú eres mi héroe.

Eres la base sobre la que me sustento.

Cuando pienso en ti,

lo hago con mucho amor

y aprecio sincero.

Haces que me sienta protegida;

me escudo en tus cuidados.

Siempre ha sido mi gran amigo; y Padre,

cuando te necesito siempre estás ahí…

Joanna Fuchs

(Poetisa norteamericana)

Para padres

Por Madre Teresa de Calcuta

Enseñarás a volar,

pero no volarán tu vuelo.

Enseñarás a soñar,

pero no soñarán tu sueño.

Enseñarás a vivir,

pero no vivirán tu vida.

Sin embargo…

en cada vuelo,

en cada vida,

en cada sueño,

perdurará siempre la huella

del camino enseñado.

Mi Padre

de Juan de Dios Peza

Yo tengo en el hogar un soberano

único a quien venera el alma mía;

es su corona de cabello cano,

la honra es su ley y la virtud su guía.

En lentas horas de miseria y duelo,

lleno de firme y varonil constancia,

guarda la fe con que me habló del cielo

en las horas primeras de mi infancia.

La amarga proscripción y la tristeza

en su alma abrieron incurable herida;

es un anciano, y lleva en su cabeza

el polvo del camino de la vida.

Ve del mundo las fieras tempestades,

de la suerte las horas desgraciadas,

y pasa, como Cristo el Tiberíades,

de pie sobre las horas encrespadas.

Seca su llanto, calla sus dolores,

y sólo en el deber sus ojos fijos,

recoge espinas y derrama flores

sobre la senda que trazó a sus hijos.

Me ha dicho: «A quien es bueno, la amargura

jamás en llanto sus mejillas moja:

en el mundo la flor de la ventura

al más ligero soplo se deshoja.

“Haz el bien sin temer el sacrificio,

el hombre ha de luchar sereno y fuerte,

y halla quien odia la maldad y el vicio

un tálamo de rosas en la muerte”.

“Si eres pobre, confórmate y sé bueno;

si eres rico, protege al desgraciado,

y lo mismo en tu hogar que en el ajeno

guarda tu honor para vivir honrado”.

“Ama la libertad, libre es el hombre

y su juez más severo es la conciencia;

tanto como tu honor guarda tu nombre,

pues mi nombre y mi honor forman tu herencia”.

Este código augusto, en mi alma pudo,

desde que lo escuché quedar grabado;

en todas las tormentas fue mi escudo,

de todas las borrascas me ha salvado.

Mi padre tiene en su mirar sereno

reflejo fiel de su conciencia honrada;

¡Cuánto consejo cariñoso y bueno

sorprendo en el fulgor de su mirada!

La nobleza del alma es su nobleza,

la gloria del deber forma su gloria;

es pobre, pero encierra su pobreza

la página más grande de su historia.

Siendo el culto de mi alma su cariño,

la suerte quiso que al honrar su nombre,

fuera el amor que me inspiró de niño

la más sagrada inspiración del hombre.

Quisiera el cielo que el canto que me inspira

siempre sus ojos con amor lo vean,

y de todos los versos de mi lira

estos dignos de su nombre sean.

“Viejo, mi querido viejo”

Por Piero De Benedictis

Es un buen tipo mi viejo

que anda solo y esperando

tiene la tristeza larga

de tanto venir andando.

Yo lo miro desde lejos

pero somos tan distintos

es que creció con el siglo

con tranvía y vino tinto.

Viejo, mi querido viejo

ahora ya caminas lerdo

como perdonando el viento

yo soy tu sangre, mi viejo

soy tu silencio y tu tiempo.

 El tiene los ojos buenos

y una figura pesada

la edad se le vino encima

sin carnaval ni comparsa.

Yo tengo los años nuevos

y el hombre los años viejos

el dolor lo lleva adentro

y tiene historia sin tiempo.

Viejo, mi querido viejo

ahora ya caminas lerdo

como perdonando el viento

yo soy tu sangre, mi viejo

soy tu silencio y tu tiempo.

“Viejo, mi querido viejo”, es uno de los versos más conocidos de la canción en español. Su autor es Piero , un músico que creó hace varias décadas el que quizás sea el homenaje más conocido a papá.

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