Saludando el Día de las Madres

Written by Libre Online

4 de mayo de 2022

Poesías Día de la Madre

«A MI MADRE»

Autor: José Martí

Madre del alma. madre querida,

Son tus natales, quiero cantar;

Porque mi alma, de amor henchida,

Aunque muy joven, nunca se olvida

De la que vida me hubo de dar.

Pasan los años, vuelan las horas

Que yo a tu lado no siento ir,

Por tus caricias arrobadoras

Y las miradas tan seductoras

Que hacen mi pecho fuerte latir.

A Dios yo pido constantemente

Para mis padres vida inmortal;

Porque es muy grato, sobre la frente

Sentir el roce de un beso ardiente

Que de otra boca nunca es igual.

Montecristi 25 de marzo, 1895

Madre mía:

Hoy, 25 de marzo, en víspera de un largo viaje, estoy pensando en usted. Yo sin cesar pienso en usted.

Usted se duele, en la cólera de su amor; del sacrificio de mi vida; ¿y por qué nací de usted con una vida que ama el sacrificio? Palabras, no puedo. El deber de un hombre está allí donde es más útil. Pero conmigo va siempre, en mí creciente y necesaria agonía, el recuerdo de mi madre.

Abrace a mis hermanéis y a sus compañeros. ¡Ojalá pueda algún día verlos a todos a mí alrededor, contentos de mí! Y entonces sí que cuidaré yo de usted con mimo y con orgullo. Ahora, bendígame, y crea que jamás saldrá de mi corazón obra sin piedad y sin limpieza. La bendición. Su

José Martí

Ya era muy viejecita

Autor: JOSÉ ÁNGEL BUESA

Ya era muy viejecita… Y un año y otro año

se fue quedando sola con su tiempo sin fin.

Sola con su sonrisa de que nada hace daño,

sola como una hermana mayor en su jardín.

Se fue quedando sola con los brazos abiertos,

que es como crucifican los hijos que se van,

con su suave manera de cruzar los cubiertos,

y aquel olor a limpio de sus batas de holán.

Déjenme recordarla con su vals en el piano,

como yéndose un poco con lo que se le fue;

y con qué pesadumbre se miraba la mano

cuando le tintineaba su taza de café.

Se fue quedando sola, sola… sola en su mesa,

en su casita blanca y en su lento sillón;

y si alguien no conoce que soledad es esa,

no sabe cuánta muerte cabe en un corazón.

Y diré que en la tarde de aquel viernes con rosas,

en aquel «hasta pronto» que fue un adiós final,

aprendí que unas manos pueden ser mariposas,

dos mariposas tristes volando en su portal.

Sé que murió de noche. No quiero saber cuándo.

Nadie estaba con ella, nadie, cuando murió:

Ni su hijo Guillermo, ni su hijo Fernando,

ni el otro, el vagabundo sin patria, que soy yo.

A TODAS  LAS MADRES

De las madres bello día,

incomparable en amor

este humilde trovador

les brinda su poesía.

Decir madre,  es la alegría

para nuestro corazón,

decir madre es la ilusión

que existe en nuestro camino

es como un sueño divino,

es de vivir la razón.

Ella, nos da su ternura,

desde que al mundo nacemos

y con regocijo vemos,

su gran cariño y dulzura.

Es la hermosa criatura,

que Dios, puso en un altar

para así poderles dar

a sus hijos buen camino

y un primoroso destino

nunca deja de luchar.

Madres, amadas del mundo,

ejemplo de humanidad

es la mujer que nos da,

su amor sublime y profundo.

Que no deja ni un segundo

de cuidar al hijo amado,

y en presente y en pasado

es perfumada azucena,

Dios,  te cuide madre buena

siempre estás a nuestro lado.

Osvaldo Batista

Granada Hills, Ca.

A un Lucero

A un Lucero que me trajo a la vida

A un Lucero que en el amanecer de cada día es la luz que ilumina mis pasos

A un Lucero que en la penumbra de cada noche, me conduce en sus brazos por sendas seguras

A un Lucero que me enseñó a batir las alas en las tormentas de la vida

A un Lucero que perfuma mis pasos y mi alma con el centellar de su mirada

A un Lucero que me sirvió de faro en el mar de aguas tranquilas, como en el mar de aguas encrespadas

A un Lucero que forjÓ mi carácter para enfrentarme a las vicisitudes de la vida

A un Lucero que un día, como una estrella fugaz surcÓ el cielo y su luz se alejó  a otra dimensión

Levanto mis ojos al cielo iluminado y resplandeciente y puedo contemplar tu luz entre tantos Luceros, porque tú, Lucero de mi alma, también me sigues contemplando desde el infinito

A ti Lucero querido en la dimensión que te encuentres recibe mi cariño y un beso de tu hijo que te quiere y no te olvida

¡Feliz Día de las Madres!

Enrique Zayas

Hialeah, Fl.

A mi madre

¡Oh, cuan lejos están aquellos días en que cantando alegre y placentera,

jugando con mi negra cabellera,

en tu blando regazo me dormías!

¡Con que grato embeleso recogías la balbuciente frase pasajera que,

por ser de mis labios la primera,

con maternal orgullo repetías!

Hoy que de la vejez en el quebranto,

mi barba se desata en blanco armiño,

y contemplo la vida sin encanto,

al recordar tu celestial cariño,

de mis cansados ojos brota el llanto,

porque, pensando en ti, me siento niño.

Un golpe di con temblorosa mano sobre su tumba venerada y triste;

y nadie respondió…

Llamé en vano porque ¡la madre de mi amor no existe!

Volví a llamar, y del imperio frío se alzó una voz que dijo:

¡Si existe! Las madres, nunca mueren…

Hijo mío desde la tumba te vigilo triste…

¡Las madres, nunca mueren!

Si dejan la envoltura terrenal, suben a Dios, en espiral de nubes…

¡La madre, es inmortal!

Vicente Riva Palacio

Madre, llévame  a la cama

Por Miguel de Unamunoo

Madre, llévame a la cama.

Madre, llévame a la cama,

que no me tengo de pie.

Ven, hijo, Dios te bendiga y no te dejes caer.

No te vayas de mi lado,

cántame el cantar aquél.

Me lo cantaba mi madre;

de mocita lo olvidé,

cuando te apreté a mis pechos contigo lo recordé.

¿Qué dice el cantar, mi madre, qué dice el cantar aquél?

No dice, hijo mío, reza, reza palabras de miel;

reza palabras de ensueño que nada dicen sin él.

¿Estás aquí, madre mía?

Porque no te logro ver….

Estoy aquí, con tu sueño;

duerme, hijo mío, con fe.

Madrecita mía

Por Gabriela Mistral

Madrecita mía,

madrecita tierna,

déjame decirte

dulzuras extremas.

Es tuyo mi cuerpo

que juntaste en ramo;

deja revolverlo

sobre tu regazo.

Juega tú a ser hoja

y yo a ser rocío:

y en tus brazos locos

tenme suspendido.

Madrecita mía,

todito mi mundo,

déjame decirte

los cariños sumos.

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