RELATAN EL MIEDO, LA DESOLACIÓN, LA MUERTE Y DESTRUCCIÓN DEL TERREMOTO EN HAITÍ

Written by Germán Acero

25 de agosto de 2021

EN MIAMI BUSCAN AYUDA PARA SUS FAMILIAS

En el vecindario de la Pequeño Haití deambulan día y noche familiares en busca de ayuda para sus seres queridos que quedaron en la miseria debido a la devastación dejada  por el cruel terremoto donde murieron más de 2, 000 personas.

“En todos los lugares habitacionales de Haití sólo hay agua de inundación, miedo, desolación, edificios y casas destruidas, así como muerte y miles de heridos, porque el panorama es de horror”, dijo Pablo Michelete, un vendedor de lotería que ayuda en labores de donaciones para los sobrevivientes.

“Los mayores daños están en la ciudad de Petit-Trou-de-Nippes, a unos 125 kilómetros al oeste de la capital, Puerto Príncipe, a una profundidad de 10 kilómetros”, donde sucedio el sismo, según Michelete, quien estaba en la iglesia Notre Dame Haití donde reciben ayuda y donación para sobrevivientes en el vecindario de Miami.

“En Les Cayes de Haití, los residentes trabajan sin parar para remover y limpiar los escombros producidos por el terremoto de magnitud 7, 2 del sábado. Muchos de ellos emplean sus propios medios ante la falta de ayuda del gobierno”, insistió Michelete.

“Alrededor de 1,2 millones de personas, entre ellas 540,000 niños, se han visto afectadas por el terremoto de 7,2 grados de magnitud que sacudió el suroeste de Haití el pasado sábado por la mañana. La mayoría de gente pobre duerme en las calles. Y no tiene alimentos, ni agua”, agregó Michelete.

“En Los Cayos estamos muy impactados. Mucha gente ha pasado la noche en la calle porque las casas están muy afectadas y no ha parado de temblar la tierra. Ahora llueve mu-cho, y la gente sufre porque tiene que dormir bajo el agua”, aseguró Pablo.

“El departamento Sur, al que pertenece Los Cayos, fue el más afectado, mientras los de Grand’Anse, Nippes y el Noroeste también cuentan cientos de víctimas. Cada día las brigadas encuentran más muertos y heridos bajo los escombros”, insistió este hombre haitiano.

“En la localidad costera de Los Cayos, que sufrió fuertes daños, algunas familias rescataron lo que pudieron y pasaron la noche en un campo de fútbol al aire libre, relató Pablo, quien dijo que se necesitan medicinas y ayudas para los niños como pañales.

“El domingo en la mañana, la gente hacía fila para comprar lo poco que había disponible: plátanos, aguacates y agua en un mercado callejero local”, agregó Michelete, quien perdió a cuatro miembros de su familia.

“Algunos en Los Cayos agradecieron a Dios por haber sobrevivido al sismo, y muchos fueron a la catedral de la ciudad, que parecía libre de afectaciones aunque la residencia del sacerdote quedó destrozada”, enfatizó Pablo, quien se salvó porque tuvo que venir de urgencia a Miami a una diligencia.

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