QUE NADIE SE LLAME A ENGAÑO: TENEMOS AL ENEMIGO EN CASA

Written by Adalberto Sardiñas

4 de junio de 2024

El brote de febril radicalismo que se ha manifestado por gente joven en la Universidad de Columbia, en New York, y en otras universidades y centros docentes de alta educación, a través del país, es el trabajo de organizadores y agitadores profesionales que han infiltrado esos campos educacionales animando, y envalentonando, incluso más extremas medidas por los manifestantes. Todo lo dicho es cierto. Pero hay mucho más. Existen, sin lugar a dudas, fuerzas malévolas empeñadas en la transformación y destrucción de la nación americana. Y no son todas externas. Que nadie se llame a engaño. Las hay, y muy poderosas, aquí, en casa, socavando los principios en que se sustenta la estructura político-social de nuestra nación.

En verdad, en no minúscula escala, los profesionales responsables por la incursión intoxicante en la mentalidad de los estudiantes no son elementos externos a las universidades. Son los consejeros, tutores, empleados y profesores, quienes, ardua y tenazmente, han estado trabajando en el adoctrinamiento de éstos a lo largo de su paso por esos centros.

-Pero esos profesores no han sido los organizadores o facilitadores- dirá usted.

Es verdad. Pero han sido los que han desarrollado y moldeado sus sentimientos y conductas para traerlos a este calamitoso extremismo. La facultad, o por mejor decir, facultades, en plural, en largo extremo, han sido radicalizadas; y, progresivamente, en sus nomenclaturas, han mezclado, con cínica habilidad, un activismo basado en las “verdades” marxistas, las cuales no pueden, o deben, ser cuestionadas so pena de quedar, aquéllos que se arriesguen, como retrógrados reaccionarios. 

Por tanto, y como directa consecuencia de esta nefaria influencia, el estudiantado, envuelto en estos ataques, mayormente violentos, se siente agradecido por los años de intenso entrenamiento ideológico recibido por las instituciones que tan activamente trabajan para destruir. Y de paso, para reforzar el barbarismo reciente, hay que culpar a Estados Unidos por todos los tropiezos que afectan al mundo, desde Haití, hasta el Medio Oriente.

No importa que grupos de la organización terrorista Hamas hayan invadido a Israel, asesinado a 1,200, y herido a 2,000, más el secuestro de otros 200 inocentes israelíes, sin la más leve provocación. De todos modos, fue su culpa, por el simple hecho de ser judíos. Pareciera, a juzgar por la perversidad de las manifestaciones, que los acontecimientos hubieran sucedido al revés. Que fue Israel el agresor y no el agredido. Y de inmediato, en una pérfida y colosal colusión, externos organizadores y agitadores, en conjunción con los instigadores internos, integrados por administradores universitarios, se dieron a la tarea de condenar, no sólo a Israel, sino a Estados Unidos. 

Resulta evidente, por la composición, organización, y métodos empleados, que las masivas protestas iban más allá del apoyo a los palestinos. Era un reclamo, tal vez incomprendido por la mayoría ignorante de los manifestantes, contra la existencia de la civilización occidental. Contra nuestros valores. Contra nuestro sistema de vida. Se manifestaba, en New York, Boston, Los Ángeles y otra docena de ciudades, por el intrínseco malévolo propósito de poderes político-religiosos, fundamentalmente opuestos a nuestros valores, con el determinado papel de desangrar física y moralmente las democracias occidentales. No hubo coincidencia. Todo obedeció a un plan engavetado hasta el surgimiento del momento adecuado. Y ese momento llegó con la invasión a Israel el pasado 7 de octubre. Lo que siguió, no fue más que el desarrollo y ejecución de un proyecto en espera. Y es, contra ese universo viscoso de revoltosos tirapiedras, y rebeldes sin causa, insurgidos contra la democracia, contra lo que tiene que luchar el mundo libre. Otra vez, y valga la repetición, que nadie se llame a engaño. Esta es la nueva realidad. Y tenemos que confrontarla.

Y parte de esta realidad radica en entender, que, mientras existe, sin duda, mucha malquerencia de parte de actores externos tratando de crear caos y daños en nuestras universidades, la corrupción es principalmente interna, provista por los compadres de la camaradería del saber y de la listeza, que se empeñan en inyectar en la juventud estudiantil, las venenosas toxinas del radicalismo.

A este punto del debate que consume la actualidad de América, encaja, a propósito, una buena oportunidad de colocar las cosas en su sitio. No es tan difícil de explicar que el sionismo no es una expresión del racismo, sino la postura de los que defienden el derecho de los judíos a tener un estado nacional, que no excluye, en modo alguno, que en su día los palestinos también tengan el suyo.

Se trata de esclarecer las perspectivas desde el fundamento moral en que se sustenta nuestra cosmovisión, en relación directa con la humana experiencia y su consecuente conducta.  

BALCÓN AL MUNDO

El nuevo proyecto de Biden para ayudar al gobierno comunista de Cuba permitiría a “empresarios” cubanos a abrir cuentas bancarias en EE.UU. para que puedan hacer transacciones, incluyendo pagos en dólares. Esto no es nuevo. Lo intentó Obama hace 12 años y no funcionó, como tampoco funcionará ahora. El nuevo plan está orquestado por los obamistas que en gran número continúan en el Departamento de Estado, y que, en realidad, están dirigiendo la política exterior de esta administración. 

En cuanto a Cuba, el mal no tiene remedio hasta que no se cambie el sistema. Sólo la libre empresa y el capitalismo crean riqueza. Cuba, infortunadamente, es el ejemplo de lo que produce el comunismo con la centralización de la economía en el gobierno: pobreza y miseria, y, sobre todo, hambre, mucha hambre.

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Emmanuel Macron, presidente de Francia, está dejando atrás a Joe Biden en el apoyo militar a Ucrania. Ha dicho, en términos firmes, que Ucrania tiene el derecho de atacar puntos militares dentro de Rusia, cuando desde allí, se ataque a Ucrania. Lo posición de Biden, ilógica y miedosa, es que Ucrania no ejecute ataques dentro del territorio ruso, ni siquiera los depósitos y refinerías petroleras, porque, primero, eso pudiera extender el conflicto y envolver a este país, y segundo, porque el ataque a puntos petroleros podría aumentar el precio del combustible.

Este es el mismo presidente que ordenó un retiro de las tropas de Afganistán en forma vergonzosa y humillante, y que ahora quiere que los judíos no sigan atacando a los terroristas de Hamas, para apaciguar a los “progresistas”, y al radicalismo musulmán.

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El actor Robert De Niro es el nuevo trompetero de la campaña presidencial de Joe Biden. La pasada semana montó un show populachero frente a la corte donde se juzga a Donald Trump por 34 cargos entre “misdemeanor” and felonías. ¡Buen actor! ¡Mal payaso!

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La inmigración ilegal es un problema real que, indiscutiblemente, necesita solución. Pero, de la misma forma, también lo es la crisis demográfica que ya se extiende a nivel global, y ya va tocando a nuestras puertas. La población, en numerosos países, grandes y medianos, se reduce. No hay crecimiento. China es un ejemplo, y también varios países europeos, aunque en menor escala. En nuestro país algunos políticos optan por la deportación masiva en forma indiscriminada, lo cual creemos que no es lógico, ni factible, ni justo, dado que tenemos millones de ilegales viviendo en la nación por más de 20 o 30 años, con proles nacidas aquí, con distintos talentos: profesionales, médicos, abogados, plomeros, carpinteros, que contribuyen al bienestar de nuestras comunidades. 

Una de nuestras ventajas, en comparación con otras naciones, es que somos recipientes netos de millones de inmigrantes, legales e ilegales, y que, existen más de 100 millones de personas deseosas de venir a vivir, y trabajar, en este país.

Sólo se necesita una reforma migratoria que ataje estos problemas. ¿Será tan difícil? Bueno, fácil no es, pero tampoco tan difícil como para no poder encontrarle solución. Y, a lo mejor, de camino, nos ayudaría a componer el Social Security que necesita más contribuyentes.

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Claudia Sheinbaum será la próxima presidente de México. Es completa y absolutamente incondicional a López Obrador. Le llama su mentor. Entre los rumores circulantes en México, se encuentra uno que afirma que en su despacho de gobierno habrá un teléfono rojo para estar en contacto con su mentor. No creo que, en cuanto al crimen, que anda rampante en la nación azteca, este mentor, que no ha sido capaz de controlarlo, le pueda dar buenos consejos.

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