¡Qué desparpajo!

Written by Libre Online

27 de septiembre de 2022

Oportuna aquella frase célebre de José Pardo Llada para recoger el escandaloso 66.87% obtenido por el llamado «Sí» en la farsa electoral celebrada el domingo último en Cuba para aprobar un titulado código de las familias que usa la dictadura para entretener y engañar al sufrido pueblo cubano, preguntándole a estas alturas sobre el matrimonio igualitario, la gestación subrogada, el homosexualismo, los derechos LGBTIQ y demás cuestiones que solo persiguen dividir aún más a la sufrida familia cubana que el marxismo castrista ha golpeado tan intensamente.

Un llamado «Consejo Electoral Nacional (CEN)» es el vocero de la tiranía para avalar esta farsa electoral que por supuesto garantizaba la victoria al «sí» del oficialismo.

Y todo eso en medio de escasos preparativos para el huracán Ian que impactó el extremo occidental de la isla.

Y para colmo en el insulto informativo aparecieron ante el (CEN) 756,966 supuestos «votantes», que representan el 9% de la población electoral y dijeron no haber sido inscriptos antes por encontrarse fuera de su lugar de residencia, para terminar como era de esperarse con un arrollador «sí» en el resultado último del domingo en la isla cautiva de Cuba.

Manifestaciones de repudio

Tanto fue el descaro de la tiranía que no puede señalarse manifestaciones conjuntas de rechazo, aunque la espera de los apagones constantes, así como el Terrorismo de Estado que presidía los lugares estratégicos ponían a las claras la inseguridad del régimen en su apelativo a las tácticas más represivas y crueles. Y pensar que todavía existan “tontos útiles” y “compañeros de viaje” empeñados en remedios a buscar.

Y ocurrió “en el aeropuerto”

con pasajeros de Miami

Mientras la población habanera se preparaba para la continuación de los apagones en la capital y la mayor parte de la isla, en el llamado “Aeropuerto Internacional José Martí” carente de aire acondicionado en todas sus terminales, fue recibido un avión de American Airlines que venía a recoger a viajeros de Miami, y de repente anuncian una rotura para el viaje a la Florida supuesto a partir sobre las ocho de la noche del domingo 25.

Como es sabido, las aerolíneas norteamericanas no dejan que mecánicos de la isla toquen sus equipos, haciéndose necesario traer a un experto de Miami, que llegó en la mañana del lunes 26 para reparar el avión y rescatar a los pasajeros.

Todos esos pasajeros permanecieron durante la noche y madrugada en los pasillos de aquel infame lugar, sin acceso a botellas de agua ni facilidades de tipo alguno. Además no les permitían adquirir algo que encontraran pues solo permiten euros o dólares para esas compras, pero  tampoco les brindan oficinas de cambio para poder comprar las monedas aceptables. En fin, desde las seis de la tarde el domingo 25 hasta las diez de la mañana del lunes 26 todos aquellos pasajeros sin oportunidad de alimentarse, descansar o dormir, abarcando a ancianos, mujeres y hombres, personas enfermas y niños.

Así son las escenas a cada instante en esa isla terror, en medio de la farsa electoral del domingo que a pocos motivaba y de la cruda amenaza de un huracán que agotó el extremo sur de la parte occidental de la isla.

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