¿POR QUÉ FALTARON MIS ARTÍCULOS ÚLTIMAMENTE EN “LIBRE”: LA “BIBLIA DEL EXILIO”?

Written by Roberto Cazorla

1 de noviembre de 2022

Quiero enviarle mi más caro agradecimiento a nuestro jefe Demetrio Pérez Jr.  que ha tenido la humanidad de repetirme: “Siempre tendrás tu espacio en “LIBRE” del cual fuiste uno de sus fundadores invitado por mi padre”. Ello me hace sentirme vivo y no darme por vencido. “Aquí estoy de pie”, (como la canción del matancero Fernando Mullen que popularizara la gran Elena Burke, con nueva energía. Mucho mejor y con la imagen de mi respetable “Babalú” (San Lázaro”, del cual, sin ser santero, me considero hijo suyo).

Dicen que a las artistas Dios los “aborta” dotados de una hipersensibilidad que no se sabe si para bien o para mal, porque por nacer con algo distinto se sufre doblete. Por cualquier razón, el “mundo se les cae encima”. Soy hipocondríaco? desde que tengo conciencia. Me aterra pensar en la guerra que provocarán los gusanos tras mi muerte. Por ello, a mí me tienen que incinerar para “fastídiarlos”.

Si de algo estoy convencido es que nací poeta. Malo, bueno, regular. No me importa. Sé lo que soy desde los 11 años.

MALDITA LA PANDEMIA Y LOS CHINOS….

Cuando el desdichado virus apareció, creado en laboratorios chinos, en complicidad con otras potencias, entre ellas la rusa, el planeta dio un giro vertiginoso. Ello fue culpable de que quien escribe fue atacado por una depresión que no se la desea ni al peor enemigo si lo tuviera. Por su culpa permanecí casi dos meses debajo de una colcha llorando, bebiendo solamente agua y yogures. No tenía ni la más mínima idea de lo que encerraba la palabra “depresión”. Todos hemos hablado de dicha palabra sin tener ni la más mínima idea de cuan terrible significa. Se pierde todo. Llegué a tal estado que un día le dije a un amigo que me matara, que yo firmaba los papeles para que no lo culparan; que practicara conmigo la eutanasia. No me sentía. No era humano. Era menos que un mueble. Al fin Dios puso en mi camino a una excelente psiquiatra. A la cuarta visita comencé a mejorar. Me volvió el apetito, volví a ver algunos colores de la vida (aunque todavía pálidos). No obstante, no sé de dónde, sacaba fuerzas para escribir para  “LIBRE”. Llegó el día en que no pude hacerlo. Mi mente era un coco seco, sin la masa blanca como la nube que Dios me estaba negando. Escribir y leer han sido y son dos de las razones por las que he vivido.

TRES HORAS SENTADO 

Al tiempo comencé a sentir algo extraño alrededor de mi cintura. Acudí al especialista. Me hicieron un Tx y, tras varios reconocimientos, se descubrió que un riñón no me funcionaba correctamente. Resumiendo. Ello me arrastró a tener que recibir diálisis. Casi enloquezco (Recuerden: soy hipocondríaco). Perdí hasta la V “bajita” de la vida. Mi vida dio un giro vertiginoso. No tuve (ni tengo) los C. necesarios para aceptar tan amarga realidad. a partir de entonces me diagnosticaron dos sesiones de diálisis a la semana, martes y sábado a partir de las 4 de la tarde. Tres horas sentado, enchufado por no sé cuántas gomas en un sillón que parece uno de los asientos en los que se sientan los astronautas para intentar llegar a la Luna. A partir de entonces, mi vida ha cambiado. 

No puedo acostumbrarme a mi nueva situación, a mi nuevo formato de vivir. Vivo desde entonces torturado (ya que Dios me perdone, pues los casos que veo hasta niños) en el centro al que asisto, si los comparo, yo soy “El Rey del Tibiritaba”.

“LA BIBLIA”

En los años 80, durante uno de mis viajes a Miami, sufrí un desprendimiento de retina. Gracias a “nuestro” jefe, Demetrio Pérez Jr., que me llevó corriendo a un oftalmólogo especializado, cubano y matancero, el Dr. Juan B. Hernández Falcón (†) quien me recomendó regresar a España a la mayor brevedad. Perdí mucho tiempo. Me operaron en la clínica “María Beata de Jesús”, el Dr. que lo hizo fue tremenda mierda. A partir de entonces por dicho ojo derecho solamente veo la mitad. Recientemente comencé a sentir molestia en el ojo izquierdo. Acudí al especialista.  Me diagnosticó cataratas.  Me la quitaron y a continuación comenzaron a ponerme en dicho ojo unas inyecciones. Gracias a Dios que no me duelen. Le tengo pánico a las agujas. Y en eso ando. Es este el primer artículo con mucha dificultad, que escribo tras varios meses. Y es que, si me faltara escribir para “La Biblia del Exilio”, moriría de tristeza.

Quiero enviarle desde estas páginas mi más caro agradecimiento a nuestro jefe Demetrio Pérez Jr.  que ha tenido la humanidad, comprensión y hermandad de repetirme en varias ocasiones: “Siempre tendrás tu espacio en “LIBRE” del cual fuiste un de los casi fundadores invitado por mi padre”. Ello me hace sentirme vivo y, por supuesto, no darme por vencido. “Aquí estoy de pie”, (como la canción del matancero Fernando Mullén que popularizara la gran Elena Burke, con nueva energía. con mucha mejoría y con la imagen de mi respetable “Babalú” (San Lázaro”, del cual, sin ser santero, me considero hijo suyo.

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