PARÍS EN LA HABANA

Written by Libre Online

16 de febrero de 2022

Textos de DON GALAOR (1955)

Fotos de CHARLIE SEIGLIE

Cuando se inauguró, en 1889 el “Moulin Rouge”, ya el teatro “Folies Bergére” era famoso en París. En la novela sobre la vida de Toulouse-Lautrec, Charles Zidler le explica al pintor sus poyectos de un restaurant-teatro:

 -Tendré normalmente un espectáculo. Y no en un escenario, como en el “Flolies”, donde se necesita un telescopio para ver las piernas de las chicas, sino en el centro mismo de la pista, donde pueda verlas todo el mundo…”

El Folies, en español, “Las Locuras de la calle Bergere”, está funcionando desde 1869, comenzó con vodevil, sketches de sátira política ¡y boxeo! La mezcla más rara y difícil que pueda darse en un teatro. En 1881, le cambiaron el nombre. Con muy poca fortuna se llamó “París Concert”. Por muy poco tiempo también. En 1886 monsieur Lallemand se hizo cargo de la dirección artística y creó  la revista, tal como ha llegado a nuestros días.

Fue de enorme resonancia para los espíritus timoratos de la época ver aparecer a la vedette del espectáculo desnuda de la cintura hacia arriba. Con todo, “Folies Bergere” aseguró su existencia atrayendo la atención de la multitudinaria población flotante que mantiene a París en primer lugar de las capitales europeas.

En 1918, apenas terminada la primera Guerra Mundial, Paul Derval se hizo cargo de la dirección de “Follies”. Con la colaboración de Michel Gyarmathy, coreógrafo y escenógrafo de mucho talento, y con Madame Derval al frente del vestuario suntuosísimo, se dió más amplitud al espectáculo. Desde entonces no son las vedettes solamente las que se desnudan, sino las modelos monumentales ¡y hasta las coristas que bailan y cantan!

Desde hace muchos años, los cubanos que pueden darse el lujo de vacacionar en Europa, nos han venido hablando de las noches maravillosas del Folies Bergere.

Ahora, por primera vez en su historia, las Locuaras de la calle Bergere, de París, se presentan en América. Paúl Derval, que las dirige desde hace treinta y dos años, viaja con  su compañía. Esta información está hecha con su venia y con su colaboración. De otra forma, nos hubiera sido imposible. Porque las vedette, las modelos, las bailarinas que aparecen aquí tal cual aparecen en la escena, no pueden ver una cámara fotográfica sin protestar.

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