PAQUITA LA DEL BARRIO: FEMINISTA PIONERA DENTRO DEL SEÑORÍO

Written by Roberto Cazorla

28 de julio de 2021

La llaman “Reina del Bolero”; no comprendo, ni creo que en el continente americano haya alguien que no sepa que la única “Reina” fue Olga Guillot. Existieron decenas de otras importantísimas; ninguna ha llenado el espacio que nos dejó la mulata santiaguera.

La conocí y la entrevisté en su primer viaje que hizo a España, julio 1994. Su encuentro con la prensa española fue en el cabaret “Xenón”, Plaza del Cayo, Madrid.

Yo entonces trabajaba para la Agencia Efe. Si ha vuelto a este país, no me he enterado, algo que considero difícil. Pero, aunque han transcurrido muchos años, puedo revivir lo que su personalidad me impresionó, mucho más cuando comenzó a dialogar con los periodistas que fuimos a recibirla. Desde aquel momento la señora se ganó el corazón y la simpatía de la prensa y el público español, pues su debut fue en el gigantesco escenario del “Cuartel del Conde Duque”, dentro del calendario municipal de actividades de los Veranos de la Villa.

Entones España todavía era España, aunque ya se presentía la hecatombe que nos amenazaba provocada por la cantidad de políticos corruptos y mentirosos que la asechaban.

Cuando Paquita la del Barrio apareció en la escena, un aplauso de varios minutos la recibió. Además de piropos adecuados para una señora de su envergadura. Ella simplemente respondió: “Me siento como una rosa”. Sí, de satisfacción y orgullo, pues le constaba que la conquista del público español no resulta fácil.

Ella se lo ganó con su inigualable talento y sus mensajes que, cuando aún no habían surgido esas “patrullas” de “feminazis” empecinadas en castrar a los hombres, ya ella actuaba como una feminista, exigiendo su puesto y el del resto de las mujeres en la sociedad que todavía soportaba algo de la “resaca” de una sociedad machista y falta de escrúpulos como la mexicana.

UNA “INDUSTRIA”

Su incomparable voz, ayudada por los acordes del grupo azteca “Oro Negro”, enloqueció a un público sosegado cuando le advirtió en la segunda canción: “Ni un cigarro te doy, ni me lo pidas…”. A pesar de sus gritos de batalla (“me estás oyendo, inútil”), la señora siente un gran respeto por los hombres que demuestran que lo son en toda la extensión de la palabra. Les ama demasiado. Pero los que tienen “malas entrañas”, se las tiene que ver con las letras de sus canciones y con la intención con la que las transmite.

Para defender los derechos de la mujer y para cantarle las 40 a los machistas empedernidos (los mexicanos fueron de los creadores de tan insoportable reacción), jamás se ha puesto al nivel de esos grupos de andróginas que deambulan por el planeta, subvencionadas por la “Internacional Comunista”, para denigrar al hombre y arrástralos por los peores charcos de heces fecales. No, Paquita la del Barrio, “pionera” de un estilo de feminismo con clase, señorío y con un planeta de derecho, ha logrado más cosas para el género femenino que la mayoría de las lesbianas que, por naturaleza detestan al macho y que son la mayoría en todos los países.

Las “feminazis”, han creado una “industria” muy rentable en todos los sentidos, mucho más en el mundo de la política nefasta que ponen en práctica los comunistas en todo el globo terráqueo. (¡Cómo los maldigo y les deseo que los secuestre un tornado y los lance destripados donde se termina el mundo!).

Nació en Alto Lucero (Veracruz-México), el 2 de abril de 1947. Se casó dos veces, la primera con Miguel Gerardo (1964-1976) y la segunda con Alfonso Martínez (1970-2000). Tiene tres hijos. Su tipo de voz es contralto, (aunque por debajo de la que tuviera nuestra inolvidable e insustituible cubana Freddy).

Su nombre de pila es Francisca Viveros Barradas. Aún era una niña cuando sintió los primeros ramalazos de la música y ya intentaba imitar a las cantantes de entonces.

Tenía 16 años cuando comenzó a trabajar en el Registro Civil de su pueblo donde conoció a su primer esposo, que era Tesorero de la Presidencia Municipal. Él tenía 30 años mayor que ella.

“En 1970 me trasladé a vivir a México D.F. con mi hermana Viola, con la que formé el dúo “Las Golondrinas”. Nuestras primeras actuaciones fueron en “La Fogata Norteña”, lugar donde conocí a mi segundo esposo, Alfonso Martínez con quien estuve casada hasta su muerte en 2000”, afirma.

TAMBIÉN ACTRIZ

A partir de entonces, los romances vividos les dieron la oportunidad para defenderse de los hombres por medio de sus canciones que, desde ya, han marcado época en el campo musical latinoamericano.

Algunos la llaman “Reina del Bolero”, algo que no comprendo, puesto que no creo que en todo el continente americano haya alguien que no sepa que la verdadera y única “Reina del bolero” se llamó Olga Guillot. Y para de contar.

Existieron decenas de otros importantísimas, pero ninguna, hasta hoy, ha conseguido llenar el espacio que nos dejó la mulata cubana nacida en Santiago de Cuba. Lo siento por la señora Paquita y por los que la consideran como tal. Que conste que tengo todos sus discos, que la admiro y que la considero una verdadera “guerrillera del bolero”. Eso sí. Como la pionera en considerarse feminista, no “feminazis”, como las “tetas caídas” que desfilan por las calles de un mundo infectado de odio y resentimiento. Su batalla contra la cultura y actitudes machistas, pasarán a la historia, pero alejadas de las farsantes que inventaron en Hollywood el movimiento “Me-Too”.

La señora del Barrio, comenzó y continúa su batalla en solitario, con laa única complicidad de los que le escriben sus boleros anti-machistas.

Además de cantante, ha demostrado poseer talento interpretativo y lo ha hecho a través de los personajes que ha encarnado en el cine y la televisión. “Cansada de besar sapos”, “Modelo antiguo”, son dos de los títulos de las películas que enorgullecen la cinematografía mexicana. En TV., se ha representado a ella misma en “Estrella”, “La familia P. Luche”, “Rica, famosa, Latina”, “Mujer, caso de la vida real”, etc. También en las telenovelas “María Mercedes”, “Velo de novia” “Amor de barrio”, “Paquita la del Barrio”, “Rata de dos patas”, etc.

Su discografía la componen 38 títulos.

Desde estas páginas de “Libre”, queremos rendirle homenaje a una señora que, sin exhibir sus pechos en la vía pública, ha logrado más cosas a favor del feminismo que las consideras andróginas “feminazis”.

¡A sus pies, doña Francisca Vivero Barradas, y que Dios la bendiga!

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