Origen y Significado de Expresiones muy Cubanas

Written by Alvaro J. Alvarez

16 de mayo de 2023

Carmelita. – Cuba es el único país en que la pa-labra «Carmelita» se usa para describir el color marrón y el origen o el cambio sucedió debido a la influencia de la orden monástica Carmelitas Descalzos, tanto de hombre como de monjas, debido a que su sotana es de color marrón.

Pan con Timba. – Cuando los ingleses llegaron a Cuba en 1874 para instalar las vías férreas del ferrocarril (el primero en el continente americano) de Bejucal a La Habana, vieron con sorpresa que los trabajadores en el almuerzo comían Pan con Guayaba.  En aquel entonces las barras de guayaba hecha en la casa con azúcar prieta eran negra. Los troncos de madera que se ponían para hacer las vías férreas se les daba un baño de petróleo por lo que se ponían negros, en ingles esos travesaños se llaman timbers. 

Los ingleses les decían a sus empleados: “eso luce como un pan con timber”, de ahí surgió el Pan con Timba.

Luzbrillante. – Cuba es el único país que le cambió el nombre al Queroseno y es conocido como Luzbrillante el origen del cambio se debió a una enorme campaña publicitaria hecha por los fabricantes de los faroles de queroseno que decía: «Ponga Luz Brillante en su casa» prácticamente, fueron las clases pobres los que usaban dichos faroles de queroseno y cuando llegaban a comprar decían: “deme Luzbrillante”, así el Queroseno pasó a ser conocido como Luzbrillante.

Fotingo. – Los cubanos, a principio del siglo XX solían llamar a los automóviles fotingos, pero es interesante saber por qué, ya que la palabra no existe en el Diccionario de La Real Academia de La Lengua Española.

En 1908, la Ford Motor Company de los EE.UU sacó su famoso Ford Modelo «T».

Desde el punto de vista técnico el Ford Modelo «T» incorporó la modalidad del sistema de tres pedales: embrague, freno y acelerador. La publicidad de la Ford describía la novedad como el sistema de: foot it and go, es decir, pisar y arrancar. Los primeros automóviles que arribaron a Cuba en 1899 eran de 

fabricación francesa, pero cuando el modelo Ford llegó se hizo muy popular y los criollos comenzaron a usar la palabra fotingo (cubanizando la frase foot it and go) para designar al modelo «T”. También le llamaban «tres patadas».

Le dio la patá a la lata. – Fue en la época de la revolución contra Machado que, un terrorista puso una bomba conectada a una lata en la acera, un peatón le dio una patada y la bomba estalló y lo hirió. A partir de ese momento las latas se multiplicaron y solo los valientes eran capaces de darle una patada a una lata abandonada. Luego, cuando alguien hace algo fuera de serie se dice: Le dio la patá a la lata.

Fufú. – Según Fernando Ortiz, gran investigador del folclore cubano, durante la dominación inglesa en Cuba, después de la toma de La Habana en 1762, entraron muchos esclavos. La comida que normalmente se les daba era plátano hervido y machacado y se cree que esta forma de 

comerlo venía de Ghana y Sierra Leona. Los negreros acostumbraban a decir food, food, food (comida, comida, comida), cuando repartían las raciones a los esclavos, de ahí que éstos comenzaran a darle el nombre de «fu-fu».

Este plato se conoce en el Caribe, ejemplo el mofongo en Puerto Rico y el mangú en República Dominicana.

Otro término utilizado es el machuquillo y cuando se le añade chicharrón de cerdo molido se conoce como matajíbaro.

La hora de los mameyes. – Esta expresión habanera se originó hace 260 años durante la toma de La Habana por los ingleses. El cubano tan inclinado a la burla se refería a los ingleses como mameyes por el color de sus trajes militares, chaqueta roja y pantalón negro. La ciudad estaba rodeada por una muralla y para evitar los disturbios, los cubanos solamente podían circular hasta la puesta del Sol. 

Cuando llegaba esa hora y los reunidos veían a los soldados venir hacia ellos, decían: “llegó la hora de los mameyes” con ello querían burlarse porque el color rojo de sus chaquetas era muy parecido a la pulpa del sabroso mamey cubano, además de la desagradable obediencia de tener que irse forzado a su casa.

Guatacas. – La azada o azadón es un apero de labranza que se utiliza en los campos para cavar la tierra, hacer agujeros para plantar o surcos para regar, cortar las malas hierbas o simplemente romper la corteza superficial del suelo. En Cuba se le llama Guataca a este utensilio de labranza.

En la época del gobierno de Machado de 1925 a 1933, los aduladores se “pasaron de rosca”, como se dice en cubano, en otras palabras, estaban en abundancia. El caricaturista de origen matancero, Ricardo de la Torriente (1869-1934), del Semanario Satírico La Política Cómica, comenzó a publicar caricaturas en las que aparecía Machado rodeado de un grupo de simpatizantes que, provistos de guatacas, precedían al general limpiando la senda que éste debía pisar.

Entonces el pueblo empezó a llamar a estos aduladores “guatacas” y el mote pegó. Había nacido la palabra guataca y el verbo guataquear. Otro sinónimo es “hala leva”.

Las 3 de la tarde, la hora que mataron a Lola. –

Lola (Dolores Oropesa) era una prostituta de La Habana y la mató uno de sus amantes. El celoso no pudo soportar que no fuera solamente de él y le clavó un puñal en el pecho. El suceso se produjo a las tres de la tarde y en la prensa no tuvo mucha repercusión, sin embargo, un asunto tan carente de sustancia y de detalles, obtuvo más notoriedad de la que nadie hubiese podido imaginar, cuando el Jibarito el famoso compositor y cantante puertorriqueño Rafael Hernández (1892-1965) el autor de Cachita, Lamento Borincano, Silencio, Perfume de Gardenias, Preciosa, Campanitas de Cristal, El cumbanchero y Ausencia, entre otras, lo narró en una de sus famosas canciones: Pobre Lola.

La canción fue inmortalizada por el sagüero Antonio Machín (1913-1977) que triunfó en Nueva York y luego en España. Sergio “El Hatiano” Rivero y Rolando Laserie, también la han grabado.

El presidente cubano de 1944 a 1948 el Dr. Ramón Grau San Martín, durante un discurso miró su reloj y dijo: “¡coño! las tres de la tarde, la hora en la que mataron a Lola” y esta expresión voluntaria o involuntaria quedó acuñada para siempre en la memoria popular de los cubanos.

Voló como Matías Pérez. – Es una expresión que hace referencia a Matías Pérez, un sastre y toldero portugués que llegó a La Habana y se convirtió en el Rey de los Toldos en la calle Neptuno. Luego se dedicó a construir y volar globos aerostáticos, pero el 29 de junio de 1856 salió volando en uno y nunca más se supo de él. La frase se aplica al que desaparece sin dejar huellas.

No te salva ni el médico chino. – Otra expresión muy conocida, la cual debe su origen al médico chino Chan Bom Bia, que en 1872 se estableció en Cárdenas junto al antiguo cuartel de Bomberos, en las calles coronel Verdugo esquina a la Avenida de Vives. Allí tenía su hogar y su propio dispensario para elaborar los medicamentos, aunque también se los confeccionaban en una farmacia china que existía en la Tercera Avenida número 211, de dicha ciudad.

En Cárdenas realizó curas maravillosas de enfermos desahuciados por médicos de fama de aquella ciudad y de La Habana, devolviéndoles a muchos de sus clientes la salud, la vista y el uso de sus miembros.

La frase se emplea cuando el estado de un enfermo es tal que no existen posibilidades de salvación o bien cuando algo se encuentra en tan mal estado que es imposible arreglarlo. 

 Quedó como el Gallo de Morón, sin plumas y cacareando. – Aunque esto se aplica al pueblo de Morón en la provincia de Camagüey, no tiene que ver con este Morón ni con un gallo.

Realmente donde ocurrió fue en Morón de la Frontera un pueblo de Sevilla en Andalucía y es parte de una leyenda del siglo XVI cuando el recaudador de impuestos de Granada se presentó en Morón de la Frontera a ejercer su oficio. Como el sujeto tenía aspecto de matón y forma de actuar muy grosera, los vecinos le bautizaron como el “Gallo de Morón”.

Los moronenses se hartaron de los desplantes de aquel Gallo y un buen día le atizaron una tunda de palos tan contundente que éste tuvo que marcharse de Morón sin atreverse a volver por más impuestos. De esta leyenda queda la copla popular: “Anda que te vas quedando como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando en la mejor ocasión”.

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