Oración por Cuba y por su pueblo

8 de septiembre de 2021

Así fue que…..Corría el siglo XVII cuando  tres hombres de nuestra tierra -de los más humildes- iban en canoa a buscar sal  en la bahía de Nipe, -relató el negrito Juan Moreno en 1687- acompañado él de los hermanos de pura sangre india Juan y Rodrigo de Hoyos, conocidos por la tradición a través del tiempo como “los tres Juanes”.

Había mal tiempo cuando iban por la desembocadura del río Mayarí que en aquellos tiempos estaba cerrado por un delta llamado la Vigía; más de pronto, inesperadamente, el cielo aclaró y sucedió la aparición de una imagen flotando entre ligeras nubes, sobre una débil tablilla…

“…vimos una cosa blanca sobre la espuma del agua, que no distinguimos lo que podía ser, y acercándonos pareció un pájaro y ramas secas” -declaro el negrito Juan Moreno en en 1687 bajo juramento-.

Se dijeron entre ellos “parece una niña”, y en eso reconocieron la imagen de “Nuestra Señora la Virgen Santísima Maria con el Niño Jesús en los brazos”, manteniéndose bajo la inmensidad del azul cielo que parecía protegerla y a pesar de estar tan cerca del agua notaron que Su ropa se mantenía seca. Rodrigo de Hoyos leyó las letras grandes que habían sobre la tablita con la frase:

«Yo soy la Virgen

de la Caridad»

Ese fue el primer trono de la Virgen de la Caridad, el mar cuyas ondas suaves y ondulantes suelen bañar nuestras playas de finísima arena, aunque a veces también esas aguas chocan abruptamente contra ciertos tramos de rocosas orillas de la isla dando Ella a entender, desde entonces, que así se escribirían las páginas de la Historia de Cuba suaves a veces, violentas otras; …empero, allí estaba siempre la Virgen a la par de nuestros hombres en las conspiraciones; junto a nuestros mambises en la manigua; en la plegaria en cada hogar; en las inquietudes y en las penas sufridas en el destierro por cada patriota, ….y en la esperanza de obtener libertad.

Sin embargo, no fue una, ni dos, ni tres las veces que Cuba estuvo en guerra. Hace poco, más de medio siglo –y ahora otra vez- noveles patriotas han estado ofreciendo sus vidas …y el mismo pueblo sangrando, pero con la misma esperanza depositada en María de la Caridad y en su amoroso Hijo, rezándole por un cambio profundo –un cambio total de gobierno y sistema- que nos permita retornar a una amorosa visita y en una sola brazada reunirnos hasta formar el mas fuerte haz que la circunstancia y la alegría permitan realizar.

¡Oración por Cuba y

por su pueblo!

A  la Virgen de la Caridad del Cobre,

Patrona de los cubanos

(Oración de Autor desconocido)

¡Dios te salve, María, llena de gracia!

Tú eres la Hija amada del Padre,

la Madre de Cristo, nuestro Dios,

el Templo vivo del Espíritu Santo.

Llevas en tu nombre, Virgen de la Caridad,

la memoria del Dios que es Amor,

el recuerdo del mandamiento nuevo de Jesús,

la evocación del Espíritu Santo:

amor derramado en nuestros corazones,

fuego de caridad enviado en Pentecostés sobre

 la Iglesia, don de la plena libertad de los

hijos de Dios.

¡Bendita tú entre las mujeres

y bendito el fruto de tu vientre, Jesús!

Has venido a visitar nuestro pueblo

y has querido quedarte con nosotros

como Madre y Señora de Cuba,

a lo largo de su peregrinar

por los caminos de la historia.

Tu nombre y tu imagen están esculpidos

en la mente y en el corazón de todos los cubanos, dentro y fuera de la Patria,

como signo de esperanza y centro de comunión fraterna.

¡Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra!

Ruega por nosotros ante tu Hijo Jesucristo,

intercede por nosotros con tu corazón maternal,

inundado de la caridad del Espíritu.

Acrecienta nuestra fe, aviva la esperanza,

aumenta y fortalece en nosotros el amor.

Ampara nuestras familias,

protege a los jóvenes y a los niños,

consuela a los que sufren.

Sé Madre de los fieles y de los pastores de la Iglesia, modelo y estrella de la nueva

evangelización.

¡Madre de la reconciliación!

Reúne a tu pueblo disperso por el mundo.

Haz de la nación cubana un hogar de hermanos y hermanas para que este pueblo abra de par en par su mente, su corazón y su vida a Cristo,

único Salvador y Redentor,

que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

Amén.

A Ti, Señora Nuestra, ruego que desde tu remanso de paz en las montañas orientales de mi amada isla, protejas …a los que abandonamos el suelo patrio; … a los que aún permanecen en la patria esclava; …. y cubras con Tu manto de piedad a todos aquellos que se encuentran en las cárceles cubanas por el sólo hecho de pensar en una Cuba Libre.

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