ODA AL NIÁGARA

Written by Libre Online

2 de mayo de 2023

(fragmentos)

Mas ¿qué en ti busca mi anhelante vista 

con inútil afán? ¿Por qué no miro 

alrededor de tu caverna inmensa 

las palmas, ¡ay!, las palmas deliciosas, 

que en las llanuras de mi ardiente patria 

nacen del sol a la sonrisa, crecen, 

y al soplo de la brisa del océano 

bajo un cielo purísimo se mecen? 

Este recuerdo a mi pesar me viene… 

Nada, ¡oh, Niágara!, falta a tu destino, 

ni otra corona que el agreste pino 

a tu terrible majestad conviene. 

La palma y mirto, y delicada rosa, 

muelle placer inspiran, y ocio blando 

en frívolo jardín: a ti la suerte 

guarda más digno objeto y más sublime. 

El alma libre, generosa y fuerte 

viene, te ve, se asombra, 

menosprecia los frívolos deleites, 

y aun se siente elevar cuando te nombra. 

¡Dios, Dios de la verdad! En otros climas 

vi monstruos execrables 

blasfemando tu nombre sacrosanto, 

sembrar horror y fanatismo impío, 

los campos inundar con sangre y llanto, 

de hermanos atizar la infanda guerra, 

y desolar frenéticos la tierra. 

Vilos, y el pecho se inflamó a su vista 

en grave indignación. Por otra parte 

vi mentidos filósofos que osaban 

escrutar tus misterios, ultrajarte, 

y de impiedad al lamentable abismo 

a los míseros hombres arrastraban. 

Por eso siempre te buscó mi mente 

en la sublime soledad: ahora 

entera se abre a ti; tu mano siente 

en esta inmensidad que me circunda, 

y tu profunda voz bajo mi seno 

de este raudal en el eterno trueno. 

José María Heredia

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