NUESTRO PRIMER PRESIDENTE

Written by Rev. Martin Añorga

14 de febrero de 2023

George Washington, el primer presidente de Estados Unidos, fue elegido presidente en 1789 por el Colegio Electoral. Se asegura que la votación fue unánime a su favor, igual que sucedió en la segunda ocasión.  Se negó a recibir salario, alegando que vino a servir, no a ser servido.

Es interesante que de los 46 mandatarios que ha tenido la nación el único que ha sido juramentado en dos diferentes ciudades fue Washington. La primera vez en Nueva York y la segunda vez en Filadelfia.

A Washington quisieron llevarlo a un tercer periodo, pero se negó de firme manera diciendo que él había luchado para que el país fuera una república no una monarquía. 

El presidente para sucederle fue Thomas Adams quien gobernó al país hasta el año 1801; pero Washington no se separó de sus actividades patrióticas, y sin intervenir en las funciones que correspondían al mandatario de turno, dedicó su tiempo y su talento para preparar a las Fuerza Armadas para que supieran ejercer la necesaria disciplina para completar la tarea de la liberación total del país. 

El rotativo The Virginia Gazzete, un importante periódico de Richmond, en sus páginas centrales publicó esta interesante nota: “el martes de la semana pasada fue el cumpleaños de su Excelencia, General Washington, y todos los que le guardamos respeto y admiración le hemos querido expresar nuestra felicitación”. Se añade una invitación al público a participar de un fastuoso banquete en la ciudad de Washington. Ciertamente la simpatía y el cariño del pueblo americano por su primer presidente, líder del movimiento libertador que no tiene paralelo en la historia, es un logro reservado para hombres de excepcional valor y coraje.

En el año 1774 Washington fue designado como el nuevo delegado de Virginia para participar del que sería el Primer Congreso Continental convocado a causa de una serie de medidas tomadas por los británicos en contra de la colonia de Massachusetts. 

Al año siguiente la meta fue derrotar a los colonos en Lexington y Concord. Luego de este acontecimiento, Washington se hizo presente en el Segundo Congreso Continental vestido con su uniforme  militar. Estaba preparado para librar batalla en contra de los colonizadores. 

Debido a su confianza y patriotismo, George Washington fue elegido Comandante en Jefe del Ejército Continental que abarcaba las milicias de las Trece Colonias. Rechazó la condecoración con la que querían distinguirlo y añadió que no quería recibir salario. 

Evidentemente Washington era un peleador y al mismo tiempo un caballero. Esa no es una combinación muy popular. Henry Lee III pronunció la oración fúnebre declarando que George Washington fue el “primero en la guerra, primero en la paz y primero en el corazón de sus compatriotas”.

George Washington es la prominente figura histórica que más honores ha recibido en Estados Unidos. Una distinción única fue la de honrar con su nombre el pueblo de Forks, Tar River en Carolina del Norte, y recibir una distinción única en la historia: un estado de la nación con su nombre, el bello estado de Washington. 

Todos recordamos el breve juramento que pronunció  Washington al ser instalado como presidente: “Juro solemnemente el cargo de Presidente de los Estados Unidos en la medida de mis posibilidades, preservaré, protegeré y defenderé la Constitución de los Estados Unidos. Así que Dios me ayude”. Algo que para muchos parecerá sin importancia, pero que ciertamente es una muy especial distinción es que en el billete de un dólar aparezca la imagen de Washington. Se trata, sin embargo, de un muy especial privilegio: es la moneda que más circula en el país. 

Los que son amigos de acumular los records, afirman que nuestro primer presidente cuenta con 285 calles que llevan su nombre. 

Resaltando sus valores patrióticos y morales se levanta en un generoso espacio en la ciudad capital un maravilloso obelisco cuya altura se compara con la Torre Eiffel. Este monumento no tiene comparación, y desde el año 1884 miles de personas diariamente lo admiran con devoción. 

Es de tal manera el amor que por Washington sienten, no tan solo el pueblo americano, sino que también alrededor del mundo hay incontables personas que lo consideran como un héroe de adorable magnitud. 

Citamos las palabras pronunciadas por Abigail Adams, la esposa de John Adams. Las citamos: “es un hombre educado con dignidad, afable sin familiaridad, distante sin arrogancia, sereno sin austeridad, modesto, sabio y bueno”. 

El 14 de diciembre de 1799, George Washington murió debido a una aguda laringitis que había contraído luego de un paseo a caballo debajo de la nieve y el frío. Podíamos, a lo largo de este inquieto artículo, continuar escribiendo sobre el admirable conquistador de la libertad, personaje insuperable, humilde, brillante y desinteresado de las recompensas que pudo materialmente disfrutar. 

El odio ni la venganza fueron jamás sus instrumentos para lograr milagrosas metas. Hoy es un orgullo de los americanos, y entre éstos más de un  millón de cubanos que vivimos con nuestra bandera ultrajada, lo veneramos como un reto y con la esperanza de que alguien como él venga a rescatar nuestra libertad.

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