NÉSTOR T. CARBONELL CORTINA

Written by Alvaro J. Alvarez

27 de diciembre de 2022

Néstor Tulio Carbonell Cortina nació en 1936 en La Habana. Su padre Néstor Carbonell Andricaín (1915) y su madre Esther Cortina Corrales. Su abuelo paterno, el historiador, José Manuel Carbonell Rivero (1880-1968), escribió en 1919, Próceres, un libro cautivante que recoge figuras prominentes de aquella etapa contra el colonialismo español, hoy desconocidas.

Sus abuelos maternos José Manuel Cortina García y María Josefa Corrales. Ese viejo refrán de casta le viene al galgo, le aplica muy bien a nuestro personaje de hoy, que proviene de una destacada familia cubana que dejó huellas en las guerras de independencia. 

ASCENDENCIA MAMBISA Y FERVIERTES PATRIOTAS

Néstor es bisnieto de Néstor Leonelo Carbonell Figueroa (1846-1923- amigo y colaborador de José Martí en Tampa) y nieto del pinareño Cortina García (1880-1970) abogado, periodista y un importante político, primero representante y luego senador, que trabajó para tres presidentes además de formar parte importante en el comité que dirigió durante cuatro meses, las sesiones que crearon la Constitución de 1940.

Néstor Tulio, se casó con Rosa María Ramírez de Arellano y Cárdenas, padres de Rosa María, Néstor Gastón y de José Manuel Carbonell Ramírez de Arellano.

Su hermana Maitá Carbonell Cortina se casó con Acosta Socarrás, padres de Regina y Elena.

Empezó en 1952 a estudiar la carrera de Derecho en la Universidad Santo Tomás de Villanueva en La Habana, hasta graduarse en 1957. Ese mismo año comenzó una Maestría en Leyes en la Universidad de Harvard, la cual terminó en 1958.

CARBONELL: ABOGADO Y ANTICASTRISTA

Regresó a La Habana y durante los primeros meses del castrismo comenzó a denunciarlo por lo que fue perseguido y detenido. Obligado a exiliarse en junio de 1960, desempeñó un papel importante en la resistencia y los frentes diplomáticos del movimiento anticastrista, al incorporarse al Frente Revolucionario Democrático (que más tarde se fusionó con el Consejo Revolucionario de Cuba en el Exilio). Néstor T. Carbonell se convirtió en asistente de Antonio “Tony” Varona y embajador de la CRC ante la OEA.

Llegó a los campamentos de Guatemala el 24 de marzo con el #3831 de brigadista.

Justo antes de partir para Guatemala, algunos de sus colegas lo persuadieron para que se uniera a la unidad recién formada, Operación 40, que se integraría a la Brigada y se encargaría de la ocupación y administración temporal de los territorios liberados.

 La unidad estaba integrada por unos 65 hombres, la mayoría de ellos jóvenes profesionales que él conocía y estaba encabezada por el ex coronel del ejército cubano, Vicente León León (1917-1961) #3612 de brigadista, que había honrado su uniforme a lo largo de su carrera. Él, logró junto a otros pocos voluntarios, pasar al barco Atlántico y desembarcar, peleó valientemente y murió en combate el 18 de abril, para no entregarse vivo. 

Otros de los voluntarios que murieron fueron: Antonio Sánchez Grandal, Jorge Jones Castro, ambos en combate y René J. Silva Soublette, en la rastra por falta de oxígeno. 

Vicente Zorrilla #3611 era el 2do. al mando de la Operación 40. Otro de los participantes fue Federico “Fico” Flaquer #3574, que me contó parte de esta historia. 

La primera fase de entrenamiento con la CIA se llevó a cabo en la zona del Zoológico de Miami, con José Joaquín Sanjenís Perdomo, donde fueron sometidos a pruebas poligráficas e informados de la misión como guardianes del orden público y de inteligencia.

Salieron de Puerto Cabezas, Nicaragua en el barco Lake Charles, que tuvo falta de petróleo, nunca llegaron a desembarcar, aunque estuvieron como a 20 millas de Bahía de Cochinos, luego les ordenaron desembarcar en Oriente, al igual que Nino Díaz y sus 150 hombres, pero al cancelarles la orden, terminaron regresando a Puerto Cabezas.

Por encargo del Consejo Revolucionario de Cuba, Néstor coordinó la estrategia diplomática que culminó en la expulsión del régimen de Castro de la OEA en febrero de 1962.

Dirigió el esfuerzo congresional en Washington, D.C. para lograr la aprobación de la Resolución Conjunta sobre Cuba en octubre de 1962. Presentó mucha información sobre la presencia militar de Rusia en Cuba.

En 1965 se instaló en Nueva York donde conoció a Rosa María y se casaron seis meses después en Puerto Rico.

SU IMPRONTA EN PEPSICo

Se unió a PepsiCo en 1967 como abogado corporativo para América Latina.

De 1972 a 1975 fue Director de Operaciones de PepsiCola en México. 

De 1975 a 1977 fue Director de Operaciones del Área Norte de América Latina.

De 1978 a 1982 fue Vicepresidente Regional de PepsiCola en Europa.

De 1982 a 1995 fue Senior Vicepresidente de Asuntos Públicos Internacionales de PepsiCola.

De 1995 a 2008 fue Vicepresidente de Asuntos Públicos de PepsiCo. 

Como embajador itinerante fue muy respetado y era conocido en PepsiCo como un hábil negociador. 

En julio de 1959, durante una conversación entre Nikita Jrushchov y Donald Kendall, presidente de PepsiCo, éste le ofreció un vaso de Pepsi Cola al líder soviético, que quedó tan impresionado con el sabor de la bebida, que permitió comercializar la Pepsi, siendo el primer producto occidental en la URSS abriendo su primera planta en 1974. 

Pepsi tuvo derechos de venta exclusivos. Sólo tenían que enviar el jarabe de la bebida a la URSS y en las fábricas montadas ahí se encargaban de meterle agua carbonatada y embotellarla. Negocio redondo, ya con la producción en marcha se abrió un debate, ¿de qué forma iban a pagarles?

Fue entonces cuando la URSS dio con la solución. Pepsi recibió como pago 17 submarinos y tres buques de guerra, con la condición de que fueran a desguace y se quedaran con las ganancias generadas por la destrucción de los mismos. 

Pepsi no solo se quedó ahí, compró nuevos buques petroleros con el dinero y los alquiló, lo que hizo que las plantas de producción de la bebida se multiplicaran a lo largo de todo el territorio soviético.

En poco tiempo, Pepsi se convirtió momentáneamente en la séptima flota submarina del mundo.

Los hermanos Antonio (1907) y Diego Cisneros Bermúdez (1911-1980) nacieron en Cuba y llegaron a Caracas en 1928.

En 1939, Antonio se casó y estando de luna de miel en EE. UU. fue que comenzó sus contactos con PepsiCola.

En 1940 PepsiCo comenzó en Venezuela de mano de los dos hermanos Antonio y Diego.

En 1989 nació PepsiCo Alimentos en alianza con la Empresa Polar.

Los Cisneros querían concentrar sus negocios en las comunicaciones y el entretenimiento, por lo que ofrecieron venderle a la casa matriz de PepsiCo, al no recibir una respuesta positiva, optaron por negociar con Coca-Cola, quien venía hablando con ellos a sabiendas de que Coca Cola era mayoría en toda Latinoamérica pero solamente contaba el 12 % en el mercado venezolano.

La Coca Cola entró en negociaciones con el presidente Osvaldo Cisneros (1941-2020) y firmaron finalmente en Atlanta, el 16 de agosto de 1996, estando presentes Osvaldo, Gustavo y Ricardo Cisneros, Roberto Goizueta y Douglas Ivester, por Coca Cola.

Pepsi se quedó sin representante en el país, desapareciendo por un tiempo de las tiendas al no contar con inventario y distribuidor, ya que Hit dejó de elaborar Pepsi en sus 21 embotelladoras, 40 depósitos y sus 1,000 camiones, produciendo a marchas forzadas millones de litros de Coca-Cola y dejando a Pepsi al borde del colapso. 

Tras este hecho PepsiCo presentó una demanda de indemnización el 21 de agosto del mismo año, creando así una etapa considerada como la «Guerra de las Colas».

Trascendió que Osvaldo Cisneros recibió 300 millones de dólares por la operación, en tanto Coca Cola tuvo que pagar todas las multas, que llegaron a $194 millones de dólares.

Keith Hugues, representante de la Pepsi en EE. UU. y Alberto Uribe, vicepresidente para la Región Andina, fueron sorprendidos con la determinación del presidente Osvaldo Cisneros, de romper la alianza, supuestamente vigente hasta 2003.

El cubano Roberto C. Goizueta-Cantera (1931-1997) en marzo de 1981, asumió la Presidencia de Coca Cola hasta su muerte en 1997, por cáncer de pulmón. Por eso el artífice de aquella operación venezolana fue un cubano. Durante esos 16 años, Goizueta llevó a Coca Cola de $4 billones en 1981 a $145 billones en 1997. 

El 14 de noviembre de 1996 se anunció que la compañía venezolana Empresas Polar adquirió oficialmente la franquicia de Pepsi, empezando su producción en diciembre del mismo año.

El cubano Néstor T. Carbonell Cortina era en 1996 el Vicepresidente de Asuntos Públicos de PepsiCo Internacional.

El 14 de mayo de 1997, Osvaldo Cisneros vendió Coca Cola a la embotelladora mexicana PANAMCO.

comprometido 

con la libertad y

la democracia

El jueves 13 de abril de 2000, en la Cámara de Representantes del Capitolio de Washington DC, el Senador Roberto Menéndez honró al Dr. Néstor Carbonell-Cortina por su compromiso de por vida con la libertad y la democracia.

Carbonell Cortina, se jubiló en 2008 a los 72 años, para dedicarse a leer y escribir, especialmente sobre Cuba. 

Libros publicados por Néstor Carbonell Cortina

■Diálogo para la Historia, correspondencia inédita entre Ferrara y Cortina- (1972)

■El Espíritu de la Constitución Cubana de 1940- (1974)

■Por la Libertad de Cuba: Una Historia Inconclusa- (1996)

■Bahía de Cochinos: Lo que no dijo el informe del inspector de la CIA- (1998)

■Grandes Debates de la Constituyente Cubana de 1940- (2001)

■Luces y Sombras de Cuba (Lights and Shadows of Cuba)- (2008)

■Marco Constitucional para una transición democrática en Cuba

■Néstor Carbonell Cortina: Discursos, Documentos, Entrevistas- (2022)

■La Cuba Eterna: Ayer, Hoy Y Mañana- (2022)

■Why Cuba Matters- (2020)

Como concluye en su libro de 2020, Why Cuba Matters (Por qué Cuba Importa) EE.UU. haría bien en volver a comprometerse con sus aliados en la región y reforzar las fuerzas de la oposición pacífica en la isla-nación. “Necesitamos una estrategia integral a largo plazo que tenga en cuenta este hemisferio, nos ha faltado eso”, dijo.

El libro está ganando elogios. El ex secretario de Estado Henry Kissinger escribió sobre el trabajo de Carbonell: “Como un perfil cuidadosamente investigado de Fidel Castro y los efectos de su 

régimen, este libro es tanto una educación en la historia cubana como una crítica efectiva de la política exterior estadounidense”.

Si bien tiene una fascinación de por vida con Cuba y su historia, Carbonell ha seguido un camino típico de Greenwich en muchos aspectos, con una carrera excepcional en PepsiCo. Ascendió al rango de vicepresidente en la corporación de alimentos y bebidas, trabajando en el extranjero y en la sede de PepsiCo en Purchase, N.Y. antes de jubilarse.

El difunto David Rockefeller, otro de sus muchos amigos y conocidos influyentes que el autor ha ganado a lo largo de los años, Carbonell es también el padre del conocido actor de cine y televisión Néstor Gastón Carbonell, quién como su padre, también fue alumno de Harvard. Tiene otros dos hijos adultos y cuatro nietos.

A los 86 años, Carbonell no se hace ilusiones sobre la forma en que las dictaduras pueden perdurar e incluso prosperar. Pero algún día, tal vez, pueda volver a poner un pie en la Isla que lo vio nacer. Tal vez un viaje con familiares ocurra en un futuro no muy lejano: “Están ansiosos por que los llevemos allí cuando haya libertad”.

 Néstor Leonelo Carbonell Figueroa, fue el bisabuelo de Néstor Tulio Carbonell Cortina

El capitán del ejército mambí, Néstor Leonelo, había luchado junto a Carlos Manuel de Céspedes en la Guerra de los Diez Años cuando contaba 22 años. Durante la guerra, Carbonell había perdido, producto de la viruela negra y en la misma semana, a tres de sus hijos y también a su esposa, Tiburcia Malta de Cuéllar. 

Durante la guerra, Carbonell fue apresado y condenado a la pena de muerte, pero después de hacer una apelación ante el tribunal, se le cambió la condena por deportación a Cienfuegos. 

Más tarde fue nuevamente capturado, pero logró escapar del tren que lo conducía a otra provincia y se escondió en Cárdenas. Finalmente, viajó a La Habana donde ejerció como maestro. En 1878 contrajo matrimonio con Eloísa V. Rivero Brito.

En 1879 siguió conspirando y marchó a Haití para realizar actividades conspirativas. Cuando regresó a Cuba en 1880, el gobierno colonial lo mantenía estrechamente vigilado. Años después, comprendió que debía tomar el camino del exilio.

En enero de 1888 llegaron los Carbonell a Cayo Hueso (Key West). Néstor Leonelo, su esposa Eloísa acompañados por los dos hijos sobrevivientes del primer matrimonio: Eligio Carbonell Malta y Natividad Carbonell Malta (Talita) y los 4 hijos nacidos en Cuba: Candelaria (Canda), José Manuel, Néstor y Blanca Rosa Carbonell Rivero. En 1889 se mudaron a Tampa, donde existía una colonia de unos 8,000 cubanos y allí nacieron: Gaspar, Juan y Miguel Ángel. 

Con la ayuda de un amigo, Carbonell abrió en Tampa una escuela en la que ofrecía educación elemental y superior, logrando así ganarse la vida para mantener a su larga familia. 

Fundó el periódico “La Contienda” y abrió una librería, “La Galería Literaria”, en la cual también trabajaba su hijo Eligio. 

El 10 de mayo de 1891 un grupo de cubanos se reunieron en el Liceo Cubano de Tampa para fundar un nuevo Club Revolucionario. Néstor Leonelo Carbonell fue nombrado Presidente del Club y su hijo Eligio, Secretario. Decidieron llamarlo el Club Ignacio Agramonte. 

EL ENCUENTRO CON MARTÍ

Tiempo después los miembros del Club invitaron a José Martí a visitar Tampa para asistir a una histórica velada artístico-literaria que se llevaría a cabo para conmemorar el 20 aniversario del fusilamiento de los 8 Estudiantes de Medicina, y en la que querían que Martí fuera uno de los oradores. Martí aceptó la invitación y le escribió a Carbonell:

 “De lejos he leído su corazón, y desde acá he visto también el mucho oro de su alma viril, donde corren parejas la ternura con la luz. Y digo que acepto jubiloso el convite de esa Tampa cubana, porque sufro del afán de ver reunidos a mis compatriotas. ¿Y me querrán ellos a mí como yo los voy queriendo? ¿Es la patria quien nos llama? Obedezcamos, pues, que de seguro ella nos alienta para algo grande. La oportunidad magnífica de vernos, de hablarnos, de poner juntos los corazones, no debemos desaprovecharla. Hay que crear.”

“LA VIRGENCITA DE IBOR” 

Candelaria Carbonell Rivero (1879-1979) fue la única niña que formó parte del programa que habían preparado para el 26 y 27 de noviembre de 1891.

“Canda”, como cariñosamente la llamaba su familia, llevaba varias semanas ensayando su papel en la velada en la que recitaría los versos del poeta bayamés José Joaquín Palma (1844-1911, autor del Himno Nacional de Guatemala), en honor a la esposa de Martí, Carmen Zayas Bazán. Cuando llegó el día 26, Canda acudió a la estación ferroviaria de Ibor City acompañando a su padre y a su hermano Eligio, para recibir a Martí. 

Era de madrugada y caía una lluvia inclemente. No obstante, los cubanos habían acudido al encuentro y aplaudían al Maestro con entusiasmo. En el Liceo Cubano esa noche, Candita recitó los hermosos versos y luego fue testigo del famoso discurso del Apóstol, “Con todos y para el bien de todos”, pieza de fundamental significado histórico.

Al día siguiente, 27 de noviembre, regresaron al Liceo para conmemorar los 20 años del fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina, y fue cuando Martí pronunció otro discurso trascendental: “Los pinos nuevos”. En ese acto Candita volvió a distinguirse recitando esta vez el canto de José Fornaris “A los Mártires del 71”, siendo felicitada por el propio Martí.

El último día, 28 de noviembre, el Club Ignacio Agramonte y La Liga Patriótica de Cuba ofrecieron un brindis en honor a Martí a pocas horas antes de su partida. 

A Candita le tocó el honor de entregarle a Martí una pluma y un tintero como regalo de los cubanos de esa ciudad. Más tarde ese día y última noche Martí en casa de la familia Carbonell, donde había sido huésped de honor todos esos días, quedó el testimonio de Néstor Carbonell Rivero (1880-1968): “A la hora de comer, en aquella mesa que evoco como un sueño, presidida por mi madre, tomó asiento Martí. Él habló y todos lo escucharon. Su charla era como una sonora cinta de seda y oro” terminó diciendo Néstor. 

La despedida que le ofreció esta distinguida familia al Apóstol estuvo llena de fervor patriótico. ¡Tened la compañía de Martí! ¡Compartir con él, el pan del exilio y sentarse a la mesa familiar a conversar! Debió haber sido una noche mágica pues además esa noche Martí dedicó a la niña Candita sus versos titulados: A Candita Carbonell, también conocidos como “La virgencita de Ibor”.

Años después Canda contó que cuando terminó, el Apóstol le besó la mano “como si fuera una señorona”, ella tenía 12 años, solamente.

Cuando Martí ya está listo para partir, llegó a la puerta de la casa, vio con asombro que una muralla de almas se lo impedía. Cuadras y cuadras de manifestantes, bandas de música, el Cuerpo de Bomberos y otras asociaciones locales le hacían imposible la salida. Cuentan que se despidió entre abrazos, suspiros y sollozos callados. Néstor Carbonell Rivero comentó: 

“Tomó el tren Martí ya casi en marcha, dejando en cuantos lo habían conocido y lo habían oído, la impresión de que había vuelto a la tierra Jesús, un Jesús cubano, sin halo y como a caballo sobre corcel de llamas”.

Para premiar la devoción patriótica de la niña Candita, Martí escribió a Eligio Carbonell, a quien Martí quería entrañablemente y al que llamaba “mármol blanco sin una veta negra”, y le comunicó que le enviaría una flor a su hermana. Tiempo después llegó una rosita de oro “que llevé prendida a mi pecho hasta que las cosas vinieron mal en nuestra Patria” – contó Candelaria. 

“Yo quería la rosita como si fuera un tesoro. Siempre temía que me la robaran, por lo que la hice guardar en la caja de seguridad en un banco. Allí quedó”.

Candita queriendo colaborar con la causa de Cuba, formó parte del Club Revolucionario y crearon “Discípulas de Martí” integrado por niñas cubanas que vivían en Tampa. En honor a Martí, Las “Discípulas” llevaban un pequeño lazo con un borde blanco de seda en la solapa. El Club tenía un periódico conocido como “El Expedicionario”, y realizaba también actividades culturales, enseñaban español a los norteamericanos, y cantaban en los festivales para recaudar fondos.

Natividad Carbonell Malta o Talita, hija del primer matrimonio de Néstor Leonelo, se casó con el veterano mambí, Ceferino A. Cañizares y Velasco, junto a su esposo y otros emigrados, fundaron en las proximidades de la ciudad de Ocala, un barrio conocido como Martí City. 

En esa ciudad Talita fue fundadora y presidenta del club “Hijas de la Patria”. Martí la conoció allí, la quería mucho, y siempre la mencionaba en las cartas que escribía a su esposo. En una de esas cartas fechada en 1893, Martí escribió: “a esa luz de la casa dígamele que no olvido el cariño de sus ojos ni su café hospitalario… un beso en la mano a su ejemplar Natividad”.

Por fin terminó la guerra y llegó la libertad. En diciembre de 1898, Néstor Leonelo regresó a Cuba con sus hijos Néstor y Eligio. Consiguió un puesto como conserje en el Instituto de La Habana, escribió en el periódico La Lucha e impartió algunas clases. Fue más tarde nombrado jefe de Sección de la Secretaría de Gobernación durante la presidencia de José Miguel Gómez, y trabajó en la Jefatura del Archivo de la Presidencia de la República. 

Falleció el 8 de noviembre de 1923, Candelaria Carbonell Rivero (tía abuela de Néstor Tulio), después de regresar a Cuba se casó con José Fernando Gómez Santoyo, quien había sido su maestro de inglés en Tampa. Con él tuvo una hija, María Gómez Carbonell, a quien Candelaria se dedicó a apoyar en las múltiples labores de su larga y prestigiosa carrera profesional. María fue doctora en Filosofía y Letras, pedagoga, poetisa, oradora y política. 

En 1934 fue nombrada consejera de Estado, jefa de la Sección de Escuelas de Comercio y Escuelas Normales; dirigente de la Alianza Nacional Feminista; codirectora de la escuela privada “Néstor Leonelo Carbonell”. 

En 1942 dirigió el Servicio Femenino para la Defensa Civil del Ministerio de Defensa de la República de Cuba. Luego fue Senadora, Representante a la Cámara, ministra sin cartera y presidenta de la Corporación Nacional de Asistencia Pública en los años finales de la década de 1950. Su abuelo, Néstor Leonelo, hubiera estado muy feliz de ver la maravillosa trayectoria de su querida nieta pues advertía que la tradición de dedicación y amor a Cuba que había irradiado y transmitido toda la familia, ella la continuaba.

El segundo exilio

En febrero de 1959, ya con 80 años, Candelaria partió al exilio por segunda vez. La historia se repetía. ¡Cuántas cosas no había ella sobrellevado en su larga vida! 

Decía que quería morir en Cuba, en el suelo libre y generoso que habían fundado los patricios inmortales. “Muchas veces le pidió a Martí, para que desde el más allá nos revele el camino”, decía ella. “¡Si eso se lo concediera Dios a los cubanos!” exclamó triste pero esperanzada. 

Y aunque no se pudo llevar al exilio aquella preciada rosita martiana que le había obsequiado el Maestro, su imagen permaneció en su memoria como un sagrado objeto, que no pudo recuperar. Tampoco pudo lograr su deseo de morir en suelo cubano. Candita o Canda, falleció en Miami, el 4 de marzo de 1979, seis días después de cumplir 100 años.

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