MI PUEBLO

Written by Esteban Fernández

17 de enero de 2023

¿Qué tenía mi pueblo diferente al suyo? Nada. Quizás hasta el suyo haya sido mejor.

Hablo y escribo constantemente sobre el mío simplemente porque es el mío.

Cienfuegos fue precioso, Trinidad legendario, Bayamo, Baire, Yara históricos.

De mi parte no hay competencia, no deseo que nadie diga “Oh no, mi Pueblo era mejor” solo quiero que mis recuerdos evoquen los de todos los cubanos desterrados y diseminados por medio mundo.

Yo no escribo de lujos, ni de oro, ni de encumbradas mansiones, ni del Roll Royce parqueado en la entrada de mi casa.

Yo añoro una legendaria ceiba en mi parque, quiero una estatua de José Martí en un parquecito cercano, a una perra llamada Yeti en el portal esperándome.

Escribo de un caballito inexistente llamado Lucerito en la finca El Mamey.

Escribo de una humilde callecita llamada Pinillos que yo brincaba de tres zancadas.

No escribo de un Banco Núñez donde mi familia tenía depositada una fantasmagórica fortuna. Hablo del humilde banco en el parque Central donde yo me sentaba diariamente.

No les alardeo de un “Varadero güinero “sino de una humilde playita a la que con cariño llamábamos “Fango Beach”.

No desdoro al Cauto, y mucho menos al río Colorado ni al Mississippi, solo le rindo pleitesía a mi adorado Mayabeque.

La Habana, ¡wow La Habana! llena de luces, con Tropicana, con su majestuoso túnel, con sus teatros de lujos, con su CMQ y Radiocentro.

Y yo solo recuerdo a un muchachito de la mano de su padre deseando regresar a la Huerta de Cuba, llegar antes de la tanda de las cinco de la tarde, entrar en el humilde cine Campoamor o en el más pobre aún cine Ayala.

Miles de canciones existen, pero solo se me humedecen los ojos cuando mi gran amigo Roberto Torres entona: “¡Yo soy güinero, La Viña, La Esquina de Tejas, la dulcería Quintero, los batidos que hacía Sendo y el Día de Santa Bárbara bailaba el pueblo entero!”

Me lleno de emoción al entrar en la Ermita de la Caridad en Miami, pero no puedo evitar extrañar con todas las fuerzas la Parroquia de San Julián en mi pueblo.

Barro, sacudo y limpio todo polvo que penetra mi casa, pero nada me gustaría más que tener un enorme cofre lleno de tierra colorada de la Loma de Candela en la sala de mi hogar.

Mis buenos amigos lajeros, habaneros, bayameses, oriundos de Guanabacoa, de Manzanillo, de Santiago de Cuba, de Baracoa nunca vean en mi animosidad ni a un troglodita regionalista.

Porque solo escribo de lo que sé y solo conozco a Güines, pero adoro a toda Cuba de San Antonio a Maisí .

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