MI NIETO ANDRE

Written by Esteban Fernández

23 de mayo de 2023

Ser padre es buenísimo, pero ser abuelo es mejor.

Durante los primeros días de la pandemia mi nieto Andre Navarro hizo caso omiso de la terrible enfermedad, salía y entraba de la casa, trabajaba, noviaba, fiestaba.

Solo bastó que su padre el gran Frank Navarro le dijera: “Oye, este virus es algo serio, si contagias a tu abuelo Esteban, quizás lo mates”. Y eso fue suficiente para que se enclaustrara conmigo por dos años.

Yo siempre quise a mi nieto, pero durante ese periodo de soledad nos convertimos en tremendos amigos.

Compartimos gastos, comidas, nos reímos de mutuos chistes, me pelaba, no tuvimos ni un solo minuto de discusión ni de braveza.

Vinimos para Miami, nos separamos, se fue a vivir con su padre, pero él vive pendiente de mí, me llama, me visita, vamos a comer juntos.

El sábado me llamó y me dijo: “Abuelo paso a recogerte, vamos a Mi Rinconcito Súper Latino para comer, está buenísimo”.

Le dije: “No, ahora no, me duele un poco la espalda” y a las nueve de la noche se apareció con un sándwich cubano, una Materva y un flan”.

No lo regaño, es súper bueno, y si lo fuera a regañar es precisamente por ser demasiado bueno.

Si se me descompone el televisor, el teléfono, la computadora, él es mi técnico. Más que nieto es mi hermano menor.

A veces se cree que estoy viejo y trata de darme la mano para salir del carro y yo lo detengo: “Take it easy boy, que yo estoy hecho un caballo”… Él se ríe.

Es súper cubano, y ni eso he tenido que inculcarle porque sus padres han hecho un gran trabajo al respecto.

Tan bien se porta que en mi próxima vida voy a tratar de ser abuelo primero y padre después.

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