Mensaje Inspiracional. LA CASA DE LOS MIL ESPEJOS

Written by Libre Online

25 de agosto de 2026

Es una pequeña historia que espero nos haga reflexionar un poco sobre nuestras actitudes hacia las demás personas.

Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada.

Cierto día, un perrito que buscaba refugio del sol logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa.

El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera.

Al terminar de subir las escaleras, se topó con una puerta entreabierta. Lentamente, se metió en el cuarto.

Para su sorpresa, se dio cuenta de que dentro de aquel cuarto había 1 000 perritos más, observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos.

El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco.

Los 1 000 perritos hicieron lo mismo.

Posteriormente, sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos.

¡El perrito se quedó sorprendido al ver que los 1,000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él!

Cuando salió del cuarto, se quedó pensando para sí mismo: “¡Qué lugar tan agradable! ¡Voy a venir más seguido a visitarlo!”.

Tiempo después, otro perrito callejero entró en el mismo sitio y se encontró frente a la misma habitación.

Pero, a diferencia del primero, este perrito, al ver a los otros 1 000 perritos del cuarto, se sintió amenazado, ya que lo estaban mirando de una manera agresiva.

Posteriormente, empezó a gruñir. Obviamente, vio cómo los 1 000 perritos le gruñían a él.

Comenzó a ladrarles ferozmente, y los otros 1 000 perritos le ladraron también.

Cuando este perrito salió del cuarto, pensó: “¡Qué lugar tan horrible es este! ¡Nunca más volveré a entrar allí!”.

En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía: “La casa de los 1 000 espejos”.

TODOS LOS ROSTROS DEL MUNDO SON 

ESPEJOS

Decide cuál rostro llevarás por dentro, y ese será el que mostrarás.

El reflejo de tus gestos y acciones es lo que proyectas ante los demás.

Las cosas más bellas del mundo no se ven ni se tocan; solo se sienten con el corazón.

No eres responsable de la cara que tienes; eres responsable de la cara que pones.

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