Mensaje Inspiracional. El sillón

Written by Libre Online

22 de septiembre de 2021

Estoy sentado en el sillón que hace muchos años obsequié a mi madre, tantos que no recuerdo pero que ella desocupó cuando siendo anciana, dejó este mundo para ir con el Creador.

En este sillón, mientras sus manos temblorosas tejían, su mente cansada urdía con sus reflexiones, aquellos recuerdos de su infancia, felices algunos, tristes los más pero, la alegría de haber tenido hijos la recompensaban, se había constituido en su inseparable amigo.

Estoy sentado en este sillón, mismo, en el que muchas veces a mi madre vi sollozar por pesares que ella cargaba, así como, traté de hacerle sonreír para ayudarla a ocultar sus penas, aquí solía decir palabras de amor maternales y, también prestaba atención a mis logros.

Estoy sentado en este sillón en el que mi madre feliz pero vanamente esperaba la visita de sus tantos descendientes, recordándola bañadita y despidiendo aroma a jabón, pero, casi nadie se acordaba de ella y resignada a su soledad, de nuevo seguía su rutina sin un reclamo o reproche, el fin de sus días.

Estoy sentado en este sillón, tal como ella lo hacía, recordando mi niñez, travesuras, la adolescencia, mis estudios y posteriormente mi vida de hombre formada con mi fiel compañera, desde luego, el nacimiento de mis hijos, sus juegos, porque no también sus desavenencias.

Pero con felicidad siempre. A su vez, mis hijos me hicieron muchas veces abuelo, tantos nietos que ya son mayores, y queremos tanto por ser quienes son.

Como es natural, nos quedamos solos mi esposa y yo, pero, después de varios años mis hijos menores nos dieron un regalo más, un nieto y una nieta a quienes quiero mucho porque llevan sangre de mi sangre, genes de mis genes y, tal vez por el sentimentalismo de la edad, para mí, son ángeles que llegaron en el ocaso de mi vida.

Estoy sentado en este sillón que más bien es de los recuerdos, pero, ¡aquí estoy! Porque lo siento parte de mi vida de mi existencia, de mí mismo. Ahora bien, aquí lo dejaré el día que mi madre me diga que El Señor me reunirá con ella, así es, lo dejo para que alguno que lleve mi sangre, me recuerde y pueda tejer también sus recuerdos, alegrías, sinsabores y triunfos, porque de esa forma nunca moriré, seguiré viviendo mientras alguien me recuerde, de esa manera, como mi madre me sonríe, yo lo haré… Dios lo sabe… Donde me encuentre.

Soy tu padre

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