Memoria constante Relatos verídicos. La china

Written by José A. Albertini

25 de agosto de 2026

Con lógica razonable, aunque nunca hubo verificación, se comentaba que el Bar Televisión continuaba operando porque Enriqueta, además de sus vínculos con el castrismo, era informante de la policía política (G2).

  Desde la carretera la apariencia del Bar Televisión resultaba agradable. Un gran rancho de construcción cuadrada lleno de claridad, paredes bajas, piso de cemento rústico y techado con pencas de palma cana. Al fondo, rebasado el salón, un edificio de ladrillos servía de administración, almacén y habitaciones de faena.

Cuando llegamos, Benny Moré se desgañitaba en la vitrola… Camarera, camarera, eres la camarera de mi amor…

  Eran las seis de la tarde. Escaseaban los parroquianos. Algunos obreros dispersos, en una u otra mesa, a todas luces recién concluida la jornada laboral, jugaban a los dados, bebían y coqueteaban con las camareras. Las horas de la noche, para el negocio, resultaban las más florecientes.  

Lo reconocimos por la descripción facilitada. Tomaba cerveza; sonreía y hablaba con una mesera de facciones achinadas. Nos aproximamos. Amplió la sonrisa y con naturalidad invitó.

—Tomen asiento. 

Instintivamente miré en torno.

Comprendió y, en voz baja dijo.

—Para una reunión de este tipo, es un buen lugar —reflexionó y con ironía terminó—. Se ha convertido en  nido de Félix Torres. 

La mujer seguía allí. Nuestro recelo fue visible.

—La China es de confianza. Trabaja aquí —aclaró.

—Soy de la casa —ella dijo con ironía velada. — ¿Qué van a tomar…?

Al igual que el contacto pedí cerveza. Pedí un vodka con agua de soda y limón.

La China trajo las bebidas. Se mostraba solícita y relajada. A un llamado del cantinero, sin perder la sonrisa, fue a servir otra mesa.

Al alejarse la contemplé con más detenimiento. Vestía blusa blanca y saya holgada de color azul. Calzaba mocasines grises y prescindía de bisutería. A simple vista se veía la mezcla de chino con mulata. Aparentaba menos de 27 años de edad. El rostro sin afeites, de piel aceitunada, redondo de pómulos definidos y facciones agradables, escurría calma. El cabello negro y grueso lo peinaba en melena corta y rebelde. Cuerpo ágil y delgado; estatura mediana  y feminidad de atributos comunes. Nada en su porte delataba el oficio.

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