Por J. A. Albertini, especial para LIBRE
QUEMA DE PERIÓDICOS, REVISTAS Y LIBROS
A pocas horas de lo manifestado por Armando Hart el periódico Revolución, órgano oficial del Movimiento 26 de julio, sintetizando la idea expresada, publicó la consigna siguiente: “Ser anticomunista es ser antirrevolucionario”.
Ulteriormente, el 26 de diciembre de 1959, Fidel Castro decretó que noticias y artículos de opinión, publicados por periódicos y revistas independientes, que no agradasen a la “Revolución” fuesen acompañados por notas de rechazo, atribuidas a los llamados “comités de prensa” del diario en cuestión.
El muy respetado periódico “Prensa Libre”, de tirada nacional, calificó a aquellas primeras muestras de censura con el mote de “coletillas”. Por cierto, los diarios “HOY” y “Revolución”, por su claro alineamiento gubernamental, no las padecieron.
Listas las bocinas, en tanto subían a la tribuna jefes partidistas y oradores, se escuchó el himno nacional de Cuba y a continuación la música de “La Internacional” que fue coreada por los asistentes al mitin.
Mi hermano, yo y otros muchachos del barrio, bajo la farola que alumbraba el fin de la cuadra y la fachada, a esa hora cerrada, de la carnicería de Sinesio, a pasos del acto político, por primera vez, en nuestra juvenil existencia, escuchamos diatribas feroces contra los Estados Unidos y los calificados como: “Cubanos lacayos del imperialismo yanqui. Traidores nacionales que desde periódicos, revistas y otros medios de prensa, pagados por el dólar opresor, pretenden descarrilar a la genuina revolución cubana y mantener al pueblo sumido en la ignorancia y la opresión”.
Cada orador de una u otra forma repetía el mismo guion que era acogido por aplausos y gritos de: “¡Fuera los vende patrias!”, y otros más radicales que clamaban: “¡Paredón, paredón para los traidores…!”.
Concluidos los discursos, arengas y consignas los concurrentes, de forma obediente, plegaron las sillas y las fueron entongando al pie de las aceras. Acto seguido, dejando un amplio pedazo de calle libre, hizo aparición una camioneta cargada, excesivamente, de libros, periódicos y revistas.
(Continuará la semana próxima)






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