Memoria constante. Relatos verídicos

Written by José A. Albertini

23 de junio de 2026

El orientalito

En realidad, haciendo una pequeña digresión, hasta donde sé, el coronel Casillas Lumpuy nunca resultó acusado, directamente, de haber cometido asesinato contra ningún revolucionario antibatistiano. Lo cierto es que en la ciudad de Manzanillo, el 22 de enero de 1948, cumpliendo con una orden de arresto, emitida contra el líder obrero cubano y miembro de la Cámara de Representante Jesús Menéndez Larrondo, el entonces capitán, encolerizado porque el líder  del sector azucarero cubano, alegando su condición de inmunidad parlamentaria, rechazara la detención, de forma injustificada, de tres disparos,  ultimó al conocido político cubano. 

Acusado de asesinato Casillas Lumpuy, aquel mismo año, compareció ante los tribunales. La familia de Jesús Menéndez fue representada por el abogado y militante comunista Carlos Rafael Rodríguez, en tanto que la defensa del oficial estuvo a cargo del jurista, de centro-derecha, José Miró Cardona.

Al final del juicio el capitán Casillas fue encontrado culpable. Entonces vino el proceso de apelación que fue interrumpido por el golpe militar del 10 de marzo de 1952. La causa, jurídicamente, nunca fue sobreseída, pero  sí, intencionalmente, traspapelada en recompensa por su adhesión al régimen de fuerza del general Batista. 

Sin embargo, lo que sí convertía, más que todo, al coronel en un elemento a eliminar por el triunfante castro-comunismo era el hecho de que a principios del año 1957, estando destacado en la Sierra Maestra, ya con grados de comandante, siendo jefe operacional de la lucha contra la insurgencia, gracias a una eficaz labor de inteligencia y espionaje,  estuvo a punto de, en un solo golpe, ganar la contienda para las fuerzas gubernamentales.

En enero de 1957 hombres bajo su mando capturaron a un sospechoso de ser emisario de los alzados, con el clandestinaje de los pueblos cercanos a la Cordillera.

Llevado a presencia de Casillas el hombre se identificó como  Eutimio Guerra; campesino radicado en las estribaciones de la Sierra Maestra. Con métodos persuasivos que involucraron promesas de dinero, reconocimiento oficial  y posterior incorporación al ejército, el personaje reconoció que era correo directo de Fidel Castro con elementos radicados en poblaciones cercanas al macizo montañoso.

Ya trabajando como informante del ejército, Eutimio, cumplida en apariencia la misión asignada por Castro, regresó…, regresó a las montañas. En días sucesivos en su ir y venir, cada vez más temerario, le dio informaciones al comandante  Casillas Lumpuy tan valiosas como la que llevó al bombardeo y posterior asalto del campamento de Altos de Espinosa, donde Fidel Castro pudo haber perecido.

En otra oportunidad Eutimio Guerra recibió del militar una pistola calibre 45 para que ultimara al “líder de la revolución”.

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