ME IMPORTA UN BLEDO        

Written by Fernando Milanés

15 de agosto de 2023

Por Fernando J. Milanés, M.D.

Es esa típica planta que se puede considerar «mala hierba», pues de aparecer en cualquier jardín no tiene otro destino que el de ser arrancada de su sitio. Además, su sabor es insípido, y de ahí que su valor sea menor todavía. Por ello, un bledo se considera como algo de poca importancia, que apenas vale nada, que pasa desapercibido en el día a día.

El 10 de marzo del año 1952, un antiguo gobernante llamado Fulgencio Batista interrumpió, poco antes de unas elecciones, el camino democrático que comenzaba a funcionar.    

Tenía 15 años y terminaba los estudios del Bachillerato, con vista a continuar la carrera de Médico igual que nuestro padre.    

Ni mi familia, ni mis allegados pertenecían o cooperaron con ese Golpe de Estado.   

Desde ese momento hablaba y cooperaba con mis compañeros anti-Batistianos, pero no participé en ningún acto pacífico o violento como algunos amigos.   

En realidad, mi vida social, de día o noche no cambió.  Algunos de ellos sí actuaban y muchos fueron presos, pero todos por parientes o “contactos” lo más que sufrieron irse de Cuba, la mayoría a los EE.UU. 

La Universidad fue cerrada por el Gobierno por protestas estudiantiles que comenzaron por un aumento al precio de las “guaguas”, que fue repudiado por la policía, donde un estudiante murió.   

Personalmente, tenía igual número de amistades unos que apoyaban, otros que repudiaban a Batista.

Hubo dos elecciones, a los dos, y a los 6 años de la llamada “dictadura”.  La mayor parte de los políticos opositores, no participaron en estas, por dudar de que fueran honestas.    

Salvo el cierre Universitario que me hizo seguir mis estudios en los EE.UU., mi vida personal no tuvo cambio y solo tengo recuerdos agradables de la vida con amigos/as, y pude salir, llegar tarde de noche, y lo que viví fue un país con una gran economía, turismo, y libertad de opinión, generalmente, opuesta al régimen.    

No todo era “perfecto” puesto que la “corrupción” de siempre continuó, solo con distintos gobernantes, la “mafia” comenzó a edificar grandes Hoteles y Casinos.    

Nada muy detestable para los cubanos que por historia les encantaba apostar, ya legal o ilegalmente.    

Para sintetizar una historia más larga y complicada, fue una época de una creciente economía, libertad de prensa, de opinión, reunión, y viaje.    

Todo cambió con el “Fidelato”, historia ya bien conocida.   

Lo que viene “al caso”, es que la libertad de opinión que me era posible durante la “dictadura”, era criticada, y amenazada por los supuestos “libertadores”.     

Si criticaba a Fidel y sus “reformas” me acusaban de “Batistiano”, que nunca fui, aunque el tiempo pasó y décadas después la historia admite que con Batista se vivía mucho mejor y más libre que con Fidel.    

Qué triste, en estos momentos si hablo del desastre de la familia 

corrupta “Biden” y la comparo en los parámetros no políticos, que durante la Presidencia anterior la vida doméstica y relaciones internacionales, eran superior que, en estos momentos, de pronto soy amante de Trump.     

La historia acepta que los cubanos vivían mejor durante Batista que Fidel, y me acusaban de Batistiano y ahora si digo lo mismo de los Gobiernos de Trump vs. Biden, soy “Trumpista”.    

Pues si el hecho de vivir mejor o peor, apoyado por las estadísticas, me hace amante de Batista y/o Trump, que así sea.  Como fue en Cuba, y sigo ahora, lo que digan “me importa un bledo”.

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