Martí siempre tuvo en su mente luchar y liberar a Cuba de dominios foráneos

Written by Germán Acero

9 de enero de 2024

José Martí, el gran amor y  orgullo por Cuba

Nacido en La Habana el 28 de enero de 1853 José Martí patentizó con acciones muy específicas y con lo que proclamara en cartas, trabajos periodísticos, discursos y poemas, el amor y el orgullo que sintió por su tierra natal y por sus compatriotas.

“Tuvo una vida relativamente breve pero fecunda. Desde la etapa de su juventud hizo referencia a lo que sentía por la liberación de Cuba del dominio colonial español”, recordó Magaly Alfonso, presidenta de las Mujeres Municipalistas.

“Tenía tan sólo 15 años cuando en la zona oriental del territorio cubano se inició la guerra por la independencia. Él vivía en La Habana, distante de donde comenzaron las acciones combativas, pero relativamente pronto en un soneto que creó llegó a exponer que no era un sueño, sino un grito de guerra”, trajo a colación Alfonso.

“Lanza el cubano pueblo, enfurecido; El pueblo que tres siglos ha sufrido cuando de negro la opresión encierra”, fueron otros de los tantos versos y prosas de Martí, insistió Alfonso quien siempre ha seguido la obra de Martí a través de libros y conferencias.

“A través de su existencia, en sucesivas ocasiones Martí no sólo expresó el deber que tenía con su Patria, por sus convicciones patrióticas tuvo que encarar el presidio político, la realización de trabajo forzado y la deportación”, exaltó Magaly acerca del pensamiento martiano.

“Precisamente se hallaba en España, en calidad de deportado, cuando en 1873 se proclamó en la península ibérica la República y él expuso un significativo razonamiento en un trabajo que elaboró al referirse a los anhelos de los cubanos por lograr la independencia de su tierra natal”, explicó.

“Martí detalló: ‘Mi patria escribe con sangre su resolución irrevocable. Sobre los cadáveres de sus hijos se alza a decir que desea firmemente su independencia. Y luchan, y mueren. Y mueren tanto los hijos de la península como los hijos de mi patria’, relató Magaly acerca del pensamiento del prócer cubano.

“Casi 20 años después, consecuente con el grado de compromiso que tenía con la causa de la independencia de Cuba, Martí también aseguró que honrar a la Patria es una manera de pelear por ella, así como hacer algo que la deshonra es pelear contra ella”, exaltó Magaly a Martí. 

“Él durante muchos años sin egoísmos y sin anteponer intereses personales nos dejó su legado de lucha para que algún día, no muy lejano, los mismos cubanos terminemos con el comunismo en la isla”, expresó.

Precisamente –traigo a la memoria–en una carta que enviara a Néstor Carbonell, fechada en Nueva York el 18 de noviembre de 1891 se puede apreciar la sencillez de Martí y el compromiso que tenía con su Patria. En dicha misiva expresó: “¿Es la patria quién nos llama? Obedecemos, pues, de seguro ella nos alienta para algo grande.”

Algunos meses después, en un trabajo publicado en “Patria” el 16 de abril de 1893 igualmente expresó que “la patria está hecha del mérito de sus hijos, y es riqueza de ella cuanto bueno haga un hijo suyo”, trajo a colación esta anécdota.

Consecuente con lo que había expuesto, Martí se sintió comprometido con su Patria. Lo hizo con gran dedicación y sencillez. Y para ejemplificar lo anteriormente expresado recuerdo lo que él le señalara a Antonio Maceo en una carta fechada el 15 de diciembre de 1893, en la que le manifestó: “Yo no trabajo por mi fama, puesto que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.”

“José Martí trabajó durante varios años en la reorganización de la guerra por la independencia de Cuba. Creó el periódico “Patria” para que sirviera de adecuado vehículo difusor de las ideas patrióticas, fundó el Partido Revolucionario Cubano, motivó a viejos luchadores, que habían participado en la guerra de los diez años para que lo secundaran y también captó a muchos jóvenes para que igualmente dieran su aporte”, añadió Magaly.

“Y cuando logró que en Cuba se reanudase la guerra el 24 de febrero de 1895, de inmediato, se propuso trasladarse lo más rápido posible hacia su nación para dar su contribución directa al desarrollo de la guerra en el escenario donde se libraban los enfrentamientos con los soldados españoles”, agregó.

Precisamente en una carta que le escribió al dominicano Federico Henríquez y Carvajal le señaló: “Yo evoqué la guerra: mi responsabilidad comienza con ella, en vez de acabar. Para mí la patria, no será nunca triunfo, sino agonía y deber.”

Martí, fue tan grande, que patentizó muchas frases gloriosas, como aquella que decía: “Palabras, no puedo. El deber de un hombre está allí donde es más útil”, resaltó Magaly acerca del gran pensamiento del héroe cubano.

“Martí llegó a Cuba el 11 de abril de 1895 al desembarcar por la zona de Playitas de Cajobabo. En su diario resumió en tan sólo dos simbólicas palabras lo que sintiera en ese momento: “Dicha grande”, sintetizó Magaly.

“Y como todos recordamos, el 19 de mayo de 1895 en la zona de Dos Ríos, en la entonces provincia de Oriente en un enfrentamiento con fuerzas españolas se produjo la muerte de José Martí”.

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