Manuel y Josefina enseñaron español en La Casa Blanca

Written by Alvaro J. Alvarez

16 de marzo de 2022

Manolo Sánchez, el cubano-gallego asistente personal, confidente de

Richard Nixon y testigo directo de algunos de los momentos más importantes

 de la historia de Estados Unidos.

La madrugada del 17 de julio de 1972 estallaba uno de los mayores escándalos políticos de la historia, el Watergate. Ese día, cinco hombres eran detenidos mientras instalaban equipos de espionaje en la sede del Partido Demócrata, en el Complejo Watergate. Se trataba de agentes especiales encubiertos contratados por el Comité de Reelección del Presidente Richard Nixon. The Washington Post desveló al mundo el escándalo que acabó provocando que Nixon se convirtiera en el único presidente en la historia de los Estados Unidos que ha dimitido de su cargo. Y a su lado

 siempre estuvo un cubano-gallego del que todos decían que era quien mejor conocía al Presidente, el que más

 sabía sobre él, su persona más cercana y que posiblemente conocía todos los entresijos de esta historia.

Hoy conoceremos a este hombre conocido por su lealtad inquebrantable y su feroz devoción al presidente.

El padre de Manolo era de Xanceda, una parroquia del municipio de Mesía, en la provincia de La Coruña (Galicia) y su madre Cándida González era de Barbantes, en la provincia de Ourense. Aunque Manolo nació en 1929 en Cuba, donde su familia había emigrado en busca de fortuna, se consideraba gallego y coruñés de pura cepa.

En 1932 la familia regresó a La Coruña y se instalaron en el 245 de la actual Avenida de Oza. Manolo trabajó como mozo y comenzó a aprender el oficio de barbero, al igual que su padre.

Fueron años duros, pero al menos tenía donde trabajar, además le sirvió para conocer a su futura esposa, Josefa “Fina” Fernández Casanovas que nació el 27 de febrero de 1928 en Toral de los Vados (León), hija del ferroviario Constantino Fernández Rodríguez y de Consuelo Casanovas Pérez, ambos lucenses, él de Santa María de la Parte (Monforte) y ella de Puebla de Brollón.

 Su estancia en Toral parece que no sería muy dilatada en el tiempo, algo habitual en muchas familias de ferroviarios de la época, por lo tanto desde niña vivía en la ciudad de La Coruña, donde conoció a quien sería su marido, Manuel Sánchez González. Por ello Fina, se sentirá gallega toda su vida.

FINA Y MANOLO

Fina tendrá un papel tan importante como el de Manuel en la historia de los Nixon, ya que comenzó trabajando como cocinera, pasando por ama de llaves, profesora de español y asistente de su esposa, Thelma Catherine “Pat” Ryan (1912-1993), con quien se casó el 21 de julio de 1940.

Su padre William Ryan la llamaba Pat, por haber nacido el día anterior a San Patricio.

El matrimonio Nixon tuvo dos hijas, Patricia “Tricia” que nació en 1946 y Julie en 1948.

Fina y Manolo se casaron en 1954 en la Iglesia de Santa María de Oza de La Coruña y tan solo dos años después, Manolo emigró a Cuba. Diez meses más tarde lo hizo Fina.

En La Habana Manolo comenzó trabajando en casa del dueño de Telemundo, del periódico El Mundo y de Ambar Motors, el italiano Amadeo Barletta en la Ave. 21 #15014 entre 150 y 160 del Country Club. Cuando la familia Barletta fue despojada de todas sus propiedades por Fidel Castro se fueron de Cuba y también se fue Manolo con su esposa Fina, para Miami en 1960.

Cuando la familia Barletta decidió regresar a sus negocios en República Dominicana, Manolo y Fina que vivían en Miami Beach, se quedaron sin trabajo. Entonces Manolo se le ocurrió llamar a un amigo y le dijo estar sin trabajo, con tan buena suerte que este amigo lo conectó con el tampeño de origen cubano, Charles “Bebe” Rebozo, un amigo cercano a Nixon desde 1950.

De este modo Monolo y Fina, que por cierto no sabían inglés, empezaron a trabajar como chofer y cocinera respectivamente en casa de los Nixon, en su apartamento 810 de La Quinta Avenida en la ciudad de N.Y. manteniéndose a su servicio durante prácticamente dos décadas, si bien no siempre con estas funciones, ya que con posterioridad Manolo fue el ayudante de cámara (valet) del Presidente y Fina será una especie de ama de llaves y la doncella personal de Pat.

El 15 de enero de 1967, Nixon celebró una cena en su casa durante la cual les comunicó su deseo de postularse en 1968, para la presidencia de los EE.UU. Los asistentes eran su esposa Pat; sus hijas, Patricia y Julie; su secretaria, Rose Mary Woods; Manolo y Fina Sánchez. Todos menos su esposa Pat, lo alentaron a buscar la nominación republicana.

La relación se irá haciendo más estrecha a medida que pasaba el tiempo, reflejo de la confianza que los Nixon tenían en el siempre discreto matrimonio Sánchez (Fina, siguiendo la costumbre del país, será conocida por el apellido de su marido, no por el suyo de soltera).

En 1968 Richard Nixon apadrinó al matrimonio para obtener la naturalización americana, lo que les permitió votar en las elecciones del 5 de noviembre para elegir al 37 presidente de los Estados Unidos.

Cuenta Fina que la participación en el proceso electoral fue uno de los episodios que más satisfacción le produjeron en su vida.

LOS SÁNCHEZ A WASHINGTON

Sánchez se mudó a Washington D. C. con los Nixon durante la presidencia de Richard Nixon y vivió con Fina en una suite en el tercer piso de la Residencia Ejecutiva de la Casa Blanca.

La victoria de Nixon tiene en España un rápido reflejo en la prensa, haciéndose eco de la existencia del vínculo del matrimonio de confianza que tiene a su servicio, tal y como apareció en el ABC, donde se pueden leer unas declaraciones de Cándida González, madre de Manolo Sánchez, en las que expresa su miedo tras lo sucedido con los Kennedy.

Desde enero de 1970 Fina y Manolo, al tiempo que los Nixon, establecieron su residencia en la Casa Blanca, comenzaron a circular algunas anécdotas, como cuando Fina avisó de un incendio ocurrido en octubre de 1970; ellos fueron testigos de la visita del entonces Príncipe Juan Carlos en enero de 1971; Fina llegó a cocinar una paella (aunque ya no era la cocinera) en el solarium de la tercera planta de la Casa Blanca, un espacio que Jackie Kennedy había usado como guardería de sus hijos.

 También podemos señalar que se le vinculó con cubanos anticastristas de Miami, siendo supuestamente el nexo de conexión entre el locutor Dr. Manolo Reyes (1924-2008) y el presidente Nixon.

VITALES EN LA SEGURIDAD DE NIXON

Sánchez se convirtió en un hombre vital para la seguridad de Richard Nixon, al igual que Fina. Él cuidaba de Richard Nixon y ella de Pat. Manolo despertaba a Nixon todos los días, le ayudaba con el desayuno y lo acompañaba al Despacho Oval con su maletín. Y se quedaba a la puerta del despacho esperando que lo llamara.

Manolo y Fina fueron testigos de excepción de una etapa convulsa en la historia de los EE.UU y vivieron miles de situaciones, como ésta: el 30 de abril de 1970 Nixon anunció en un discurso televisado que la Guerra de Vietnam se extendería hasta Camboya. El objetivo de la campaña era derrotar a los efectivos del Ejército de Vietnam del Norte y del Vietcong que se habían instalado en las regiones fronterizas con Camboya. 

Ese anuncio provocó un fin de semana de revueltas, especialmente en los Campus Universitarios de todo el país. En uno de aquellos Campus, el de la Universidad Estatal de Kent, en Ohio, se produjo la conocida como Matanza del 4 de mayo, en la que la Guardia Nacional mató a 4 estudiantes, lo que provocó la convocatoria de protestas en Washington D.C. el fin de semana siguiente.

La madrugada del 9 de mayo de 1970 a las 4:22, Nixon, que solamente había dormido dos horas, despertó a Manolo y le preguntó: “¿alguna vez has visitado el Monumento a Lincoln de noche? Manolo le dijo que no “¡Ponte la ropa y nos iremos!”

La comitiva estuvo integrada por: Walter Tkach, el médico de Nixon y cuatro agentes del Servicio Secreto. En el monumento, Nixon llevó a Sánchez por todo el santuario leyéndole todas las placas. Finalmente, un grupo de unos 30 manifestantes que protestaban por la Guerra de Vietnam, se acercaron a la pareja y se pasaron las siguientes dos horas hablando con ellos.

Uno de aquellos personajes era Bob Moustakas, un tipo barbudo de Detroit, que según Nixon, llegó corriendo para retratarse con él, fotografía que fue tomada por el médico de la Casa Blanca. Luego en un documental, Moustakas, afirmó que durante aquel encuentro con Nixon, estaba tomando LSD. 

Nixon comentó más adelante que nunca había visto al Servicio Secreto tan asustado. Cuando el secretario de prensa de la Casa Blanca, Ron Ziegler se dio cuenta que Nixon había abandonado el edificio sin previo aviso, montó una misión para buscarlo. Después de encontrar al presidente y durante el viaje de regreso, Nixon insistió en detenerse en el Capitolio.

Allí Nixon se sentó, en su antiguo asiento en la Cámara de Representantes (de 1947 a 1950) e instruyó a Sánchez para que pronunciara un discurso, Manolo empezó diciendo lo orgulloso que estaba de ser un ciudadano de los EE.UU, al terminar fue aplaudido fuertemente por las tres mujeres de limpieza que se encontraban en sus labores, cuando ellos llegaron.

El jefe de Gabinete de la Casa Blanca, H. R. Haldeman, más tarde describió este incidente en su diario como “el día más extraño hasta la fecha”. Y Nixon dijo que nunca había visto al Servicio Secreto tan asustado.

MÁS DE AQUEL

“DÍA EXTRAÑO”

Cuando Nixon y Sánchez salían de la Cámara las tres mujeres de la limpieza se acercaron al presidente. Una, Carrie Moore, le pidió que firmara su Biblia. “La mayoría de nosotros no lo leemos lo suficiente en estos días”, dijo mientras escribía su nombre. «Sr. Presidente, lo leo todo el tiempo”, le respondió la Sra. Moore. Él tomó su mano, la sostuvo y dijo: “Sabes mi madre era una santa. Murió hace dos años. Tú también debes ser una santa”.

Luego, Nixon decidió llevar a Manolo a desayunar a un lugar que conocía en la Avenida Connecticut, pero como estaba cerrado, fueron hasta el cercano Hotel Mayflower. El grupo, que ahora incluía al secretario de prensa, Ron Ziegler, al secretario de nombramientos de Nixon, Dwight Chapin, al Dr. Tkach, al jefe de gabinete de la Casa Blanca, H. R. Haldeman y a Manolo Sánchez, desayunaron picadillo de carne y huevos en el Rib Room del Hotel Mayflower.

Al terminar y salir a la calle Nixon, quiso caminar la media milla de regreso hasta la Casa Blanca, sus asistentes trataron de agarrarlo por la fuerza del brazo, Nixon se opuso hasta que finalmente aceptó y subió a la limusina presidencial. Ya en la Casa Blanca, le contaba lo sucedido a todos los que se encontraba en los pasillos.

EN LOS VUELOS DE NIXON

En los archivos de la presidencia encontramos varios vuelos de Nixon, con su familia, asesores o miembros de su gabinete, como la lista de 43 pasajeros en el avión Air Force One que despegó a la 1:49 pm del 6 de julio de 1970 desde California para aterrizar a las 9:07 pm en la Base Andrews en Maryland, allí aparecen los Sánchez.

En otro vuelo, el 14 de julio de 1970, Manolo era uno de los 37 pasajeros que viajaron hasta Louisville, Kentucky y al siguiente día, estaba entre los 36 que volaron hasta Cincinnati para regresar esa noche a Washington D.C.

El 27 de septiembre de 1970, Nixon y su esposa viajaron hasta Roma y visitaron al Papa Pablo VI, por supuesto allí estuvo su inseparable, Manuel Sánchez.

Pocos días después, el 2 de octubre, el presidente Richard Nixon y su esposa Pat llegaron al aeropuerto de Barajas en Madrid, al bajar por la escalera del Air Force One lo esperaba el generalísimo Francisco Franco, con su uniforme de gala y junto a su esposa Carmen Polo.

 Luego de los actos de rigor y el discurso de bienvenida, recorrieron en un carro descubierto, las principales calles de la capital española. Pero Manolo y Fina, aprovecharon esas horas protocolares para viajar hasta La Coruña a visitar a sus familias. Durante sus últimos años en la Casa Blanca, Nixon se volvió cada vez más dependiente de Sánchez y los dos desarrollaron un lenguaje construido «a veces usando palabras que solo ellos dos entendían». 

CENAS TARDÍAS

El presidente Nixon ocasionalmente trabajaba en su oficina hasta bien tarde, entonces Manolo le preparaba en casa, una cena tardía. La familia Nixon prefería la comida estadounidense modesta: ensa-ladas frescas, frutas de California, requesón con ketchup y por supuesto, el pastel de carne, el preferido de Nixon.

Años antes, en 1964, a preguntas de un periodista sobre si seguiría trabajando para Nixon cuando dejara el cargo, Manolo Sánchez respondió: “El jefe no tendrá que preguntarme, donde quiera que vaya sabe que iré con él”. Y cumplió con su palabra. Manolo y Fina siguieron trabajando para los Nixon en su residencia de San Clemente en California, hasta 1980, año en que se retiraron. 

CITA JUDICIAL

Manolo recibió el 17 de noviembre de 1972, una citación del Gran Jurado que estaba investigando a los 5 hombres (entre ellos 2 cubanos) que fueron detenidos el sábado 17 de junio, 1972 por haber entrado ilegalmente en las oficinas del Partido Demócrata en el edificio Watergate.

John Ehrlichman (1925-1999) consejero y asistente de Nixon, se dirigió al comisionado del Jurado de esta forma: “Estoy devolviendo la declaración jurada del Sr. Manuel Sánchez para el servicio de jurado. Como sabrán, el Sr. Sánchez es el ayuda de cámara del presidente. El presidente me ha pedido que le pida que exima al Sr. Sánchez del servicio de jurado en este momento para que pueda estar disponible para el presidente en Washington. Si hay algún problema en concederle una excusa al Sr. Sánchez, le agradecería que me escribiera directamente”.

A pesar de su lealtad a Nixon, se sabía que Sánchez no estaba de acuerdo en todo con el presidente. Durante un incidente, en 1973, Nixon expresó su frustración al administrador de la Agencia de Protección Ambiental, Russell E. Train, por las regulaciones ambientales excesivamente engorrosas, citando el caso de árboles de mangle en su propiedad en Key Biscayne, que no pudo talar.

Cuando se viró hacia Manolo para buscar su aprobación, Manolo respondió: “No, señor presidente, sabes que cuando tengo mi día libre voy a pescar y los peces que pesco necesitan esos manglares para crecer. Si los cortas, no habrá más peces”.

Con el tiempo dejarían de ser chófer y cocinera, la relación con los Nixon se volvió mucho más estrecha, hasta convertirse en las personas de mayor confianza del Presidente y de la Primera Dama. Nixon llegó a describir al matrimonio Sánchez como “miembros de nuestra familia de una manera muy especial”. 

Desde aquel sábado 17 de junio de 1972 el desastre llegó a la Casa Blanca, semanas después de la detención de los cinco agentes encubiertos en el Caso Watergate, parecía que la investigación entraba en el olvido.

Pero el abogado, agente y director asociado del FBI, Mark Felt decidió delatar a Nixon (le guardaba rencor porque no lo nombró Director del FBI) el misterioso garganta profunda, que ocultó durante 30 años su chivatería a los dos jovenes reporteros The Washington Post para que investigaran más sobre el asunto Watergate, un caso de espionaje político en el que estaban implicadas las más altas instancias del Estado y en el que se acusaba al Presidente de encubrimiento y de tratar de congelar las investigaciones. Este trabajo fue un hito en la historia del periodismo de investigación y les valió a los dos reporteros el Premio Pulitzer en 1973. 

Ante la evidencia de espionaje, el Congreso creó una comisión de investigación, que provocó la renuncia de casi todos los colaboradores de Nixon, envueltos en una red de sospechas. El 30 de abril de 1973, Nixon aceptó parcialmente la responsabilidad del gobierno y destituyó a varios funcionarios implicados.

 Cintas magnetofónicas que incri-minaban al Presidente y su negativa a ponerlas a disposición de la justicia provocó un duro enfrentamiento entre el Gobierno y los Tribunales.

La presión pública y política forzó finalmente a la entrega de esas cintas, aunque una había sido alterada y otras dos desaparecieron. Las crecientes evidencias sobre la culpabilidad de Nixon y de otros altos funcionarios norteamericanos desembocaron en el inicio del proceso de «impeachement», el juicio al Presidente. 

NIXON ACUSADO Y RENUNCIA

El 24 de julio de 1974 la Corte Suprema acusó a Nixon de «obstruir las investigaciones judiciales», «abuso de poder» y «ultraje al Congreso», y de haber utilizado a la CIA y al FBI con fines políticos y fue obligado a entregar transcripciones que claramente le implicaban en el encubrimiento del escándalo. La evidencia hizo que Nixon perdiera sus últimos apoyos en el Congreso. 

El 8 de agosto de 1974, Richard Nixon anunciaba su dimisión como Presidente, tras haber perdido la base política necesaria para gobernar, aunque reconocía que dejar el despacho “es algo que aborrecen todos los instintos de mi cuerpo. Sin embargo, como presidente, debo anteponer los intereses de América”. 

LLEGADA DE FORD

Gerald Ford, que llevaba solamente 245 días como vicepresidente, accedió a convertirse en el Presidente #38. Treinta días después, le otorgó un perdón incondicional a Nixon.

Manolo y Fina no abandonaron a los Nixon tras la dimisión del presidente el 8 de agosto de 1974 y se fueron con ellos para la nueva residencia en San Clemente, situado a 60 millas al Sur de Los Angeles, a mitad de camino a San Diego.

Richard Nixon intentó volver a la práctica de la abogacía, pero no pudo conseguirlo, ya que fue expulsado del Colegio de Abogados e incapacitado para el desempeño de su profesión en todo el territorio estadounidense.

En septiembre de 1974, después de que Nixon recibió el indulto de Gerald Ford, un reportero de Associated Press (AP) interceptó a Sánchez, mientras éste iba de compras para Nixon, en Palm Springs y le preguntó: ¿cómo había sido la reacción de Nixon? Sánchez le respondió:“Algún día te contaré todo, la forma en que lo incriminaron. Creo que fue incluso más difícil para mí que para él. El indulto fue un gran alivio para todos nosotros. Él está de buen ánimo, gracias a Dios”.

LA SALUD DE NIXON

El 23 de septiembre de 1974, Nixon ingresó en el hospital Long Beach Memorial por padecer de trombosis del viajero, o sea embolias venosas en su pierna izquierda. También hizo un pequeño cuágulo en el pulmón (embolia pulmonar). Estando conversando con Sánchez, le dijo: “Manolo, no creo que salga vivo de ésta”, al rato, cuando iba hacia el baño a orinar, se desmayó.

SU MUERTE

El 4 de octubre salió del hospital, pero como tuvo una recaída, tuvo que volver a ingresar el 23 y luego sometido a cirugía. Se recuperó y 5 años después se mudaron a N.J. para estar más cerca de sus hijas y nietos (Jennie, Melanie, Alex y Christopher) fue allí cuando el 18 de abril de 1994 viviendo en Park Ridge, N.J. tuvo un derrame cerebral (stroke) y una hemiplegia (parálisis) que lo hizo ingresar en el Hospital Cornell de Manhattan, muriendo cuatro días después el 22, a los 81 años.

“Tengo mi corazón satisfecho estando con el Presidente, pero desde antes de que fuera Presidente, desde siempre. Para mí es el mismo hombre que el de antes. Me encuentro más contento, más orgulloso, de que sea el Presidente, pero él es el mismo… con aquel que yo trabajé… Él es el mismo que yo conocí cuando se sentaba junto a mí, delante, y abría su corazón conmigo” – Manolo Sánchez.

Pat Nixon en sus últimos años tuvo dos infartos al miocardio y un cáncer de pulmón el causante de su fallecimiento el 22 de junio de 1993, a los 81 años.

LOS SÁNCHEZ A ESPAÑA

No se sabe exactamente cuándo regresaron los Sánchez finalmente a España, cumpliendo así una de sus ilusiones, la de vivir de nuevo en La Coruña, donde habían comprado un apartamento en el barrio de Los Castros y soñaban con volver a su tierra cuando se jubilaran. Desgraciadamente, tras esa fecha se les ha perdido la pista, con la discreción que siempre les caracterizó.

La Coruña, ciudad en la que durante años habían estado preparando el lugar en el que establecer su hogar y donde Fina, falleció en febrero de 1996. No hay ninguna duda de que Josefina Fernández Casanovas fue una “toralense de nacimiento” a pesar de su efímera vinculación con ese pueblo.

Su existencia, no obstante, ha quedado registrada no sólo en una extensa documentación oficial, sino también en la película El desafío: Frost contra Nixon (2008), en la que su papel es interpretado por la actriz Mickie Banyas y Eloy Casados hace el papel de Manolo.

En la película Nixon (1995) el papel de Manolo le corresponde a Tony Plana. Durante una escena de la película, Nixon le preguntó a Sánchez qué pensaba de John F. Kennedy, a lo que Sánchez respondió “me hizo ver las estrellas”.

En una entrevista posterior, Oliver Stone explicó que la cita en realidad se le atribuyó a Robert McNamara, pero él se la asignó a Sánchez en la película como una broma.

Yo, no creo fue una broma de este sinvergüenza izquierdista que entrevistó al asesino Fidel Castro en 2003, 2005 y 2012, enamorándose de él, para llegar a decir que era el hombre más brillante que había conocido. Para estos millonarios de Hollywood los enemigos de los EE.UU, son sus héroes y así lo expresó el sábado 10 de diciembre de 2016 en La Habana.

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