LOS SECUESTROS AÉREOS DE RAÚL Y FIDEL CASTRO

Written by Alvaro Alvarez

26 de mayo de 2026

Por Álvaro J. Álvarez. Exclusivo para LIBRE

El 17 de mayo de 1913, Domingo Rosillo (1878-1957) nacido en Orán Argelia, piloteó un avión desde Cayo Hueso a La Habana asegurando el premio de $10,000 por ser el primero en lograr la hazaña. Hubo tres barcos cubanos que lo ayudaron a mantener el rumbo ya que no llevaba brújula.

Agustín Parlá (1887-1946) era hijo de cubanos, pero nació en Key West. Ese día despegó junto con Rosillo, pero su avión tuvo problemas mecánicos y tuvo que regresar. Despegó de nuevo el 19 de mayo y auxiliado con una brújula (no muy buena) hizo un aterrizaje forzoso en Mariel, 45 km. al oeste de La Habana. El Ayuntamiento de La Habana le pagó $5,000 por llegar segundo.

El 1° de enero de 1914, el estadounidense Tony Jannus se convirtió en el primer piloto de la historia que realizaba un vuelo comercial operado por la St. Petersburg-Tampa Airboat Line para transportar carga y pasajeros cruzando la bahía de Tampa, considerada la primera línea aérea del mundo. Su hidroavión Benoist Tipo XIV un biplano de madera y tela, tenía espacio para un pasajero, que pagaba $5 por un vuelo de 23 minutos para cubrir los 35 kilómetros. Este taxi aéreo en poco tiempo se encontró con dificultades financieras, por lo que duró apenas unos meses. 

El 19 de octubre de 1927, Pan American Airways realizó un primer vuelo de prueba de Key West (Cayo Hueso) a La Habana con el Fairchild FC-2 La Niña, de 4 asientos, prestado de West Indian Aerial Express. 

Los primeros vuelos regulares de Meacham Field, Key West a La Habana comenzaron el 28 de octubre de 1927. Estos vuelos sobre la nueva y por entonces, única ruta a Cuba, operada por la aerolínea internacional estadounidense, fueron exclusivamente para correo aéreo. Así se mantuvieron las cosas durante las primeras 10 semanas aproximadamente.

Después del Año Nuevo (enero de 1928) la actividad mejoró, después de un esfuerzo decidido, las instalaciones de Key West (Cayo Hueso) estaban listas para recibir adecuadamente a pasajeros y aviones. La pequeña terminal estilo bungalow y el nuevo hangar de acero se terminaron y el primer vuelo con pasajeros pagantes de Pan Am en esa ruta fue el 16 de enero de 1928. 

Los Fokker F-7 General Machado y General New de Pan American realizaron vuelos ese día.

El primer vuelo que despegó del aeropuerto Meacham Field de Key West fue el General New pilotado por Ed Musick partió con una gran cantidad de correo y un único pasajero que no pagó: Juan Terry Trippe.

El segundo vuelo fue el General Machado (nombrado en honor al presidente de Cuba), partió poco después con los primeros pasajeros, que pagaron $50 c/u. Realizaron el vuelo de 145 kilómetros a La Habana, llegando a las 9:38 a.m. La capacidad máxima de pasajeros fue de 7 en el vuelo a La Habana.

El vuelo de regreso a Key West partió con 4 pasajeros. En definitiva, fue un comienzo prometedor para el servicio de pasajeros de Pan American.

En septiembre de 1928 Pan Am empezó sus operaciones desde el nuevo “Pan American Airport” en la calle 36 de Miami, preparando la expansión de sus rutas internacionales hacia Cuba y América Latina.

El 28 de octubre de 1928, Pan Am abrió el servicio regular Cayo Hueso-La Habana con aviones Fokker F-VIIa. Y al año siguiente transfirió la terminal estadounidense a Miami.

Mientras Pan American se ponía en marcha en los EE.UU., el 1° de diciembre de 1927 una pequeña empresa en la República Dominicana, West Indian Aerial Express (WIAX) abrió su primer servicio de Santo Domingo-San Juan y San Juan-Port-au-Prince.

El 20 de febrero de 1928, WIAX. extendió su servicio a Santiago de Cuba. Esto parecía amenazar a Pan American, que compró WIAX y el 9 de enero de 1929 abrió un servicio directo de Miami a San Juan, vía La Habana, Santiago de Cuba, Port-au-Prince y San Pedro.

Cubana de Aviación fue fundada el 8 de octubre de 1929 con el nombre de Compañía Nacional Cubana de Aviación Curtiss, S.A. una subsidiaria de North American Aviation y del grupo Curtiss Aviation.

Cubana de Aviación, una de las aerolíneas más antiguas de América Latina, inició operaciones como una escuela de vuelo y fue pionera en rutas internacionales, llegando a ser considerada una de las mejores compañías del mundo en la década de 1950.

Cubana de Aviación fue la primera línea aérea latinoamericana que operó el Lockheed Electra, específicamente el Lockheed Model 10 Electra en la década de 1930. La compañía incorporó cinco Electra en 1934 para ampliar rutas dentro de Cuba.

Cubana de Aviación fue la primera aerolínea de América Latina en operar el Lockheed Super Constellation (modelo L-1049E) fue entregado en 1953 y comenzó a usarse en rutas como: La Habana–Madrid; La Habana–Nueva York y La Habana–Ciudad de México. 

Cubana de Aviación fue la primera aerolínea de América Latina en operar el Vickers Viscount, el famoso avión turbohélice británico. En 1956 comenzó a utilizar los Vickers Viscount 755D, convirtiéndose también en una de las primeras aerolíneas del mundo en adoptar aviones turbohélice para servicio regular de pasajeros. Los Viscount reemplazaron gradualmente a los DC-3 y otros aviones de pistón en rutas nacionales y del Caribe.

Cubana de Aviación fue una de las primeras aerolíneas latinoamericanas en operar el Boeing 707. Recibió sus primeros Boeing 707-138 a finales de 1958 e inicios de 1959. Con ellos abrió rutas jet entre La Habana, Nueva York y Madrid. Además, durante algunos meses, Cubana estuvo entre las pocas aerolíneas del mundo con operaciones regulares de jets intercontinentales.

En 1958 Cubana llegó a posicionarse como la línea aérea número uno en Latinoamérica y estaba entre las 15 mejores aerolíneas en el mundo. 

En 1948, Cubana era la única aerolínea latinoamericana que volaba a Europa. En 1946 fue la primera del continente en establecer una ruta con itinerario fijo a Miami y a nivel nacional cubría prácticamente todo el país.

El Vickers Viscount 755D, CU-T603 de Cubana de Aviación, se construyó en los hangares de Weybridge, Surrey, Inglaterra era un avión británico turbohélice de cuatro motores, considerado uno de los aviones comerciales más modernos de su época. Estuvo listo en febrero de 1956, para enviar a La Habana. Debió hacerse famoso por la modernidad de su tecnología, pero, desgraciadamente lo fue por una razón trágica porque el vuelo 495 de Miami a Varadero era ese mismo Vickers y fue secuestrado el sábado 1° de noviembre de 1958 por 5 terroristas del Movimiento 26 de Julio de Fidel Castro. Seis de los pasajeros eran ciudadanos norteamericanos.

Ruskin Medrano Portuondo, de 39 años, era el piloto. Nació en Santiago de Cuba en 1919. Estudió aviación en EE.UU. y trabajó 14 años en Cubana de Aviación. Empezó como operario de la torre de control para la empresa. Luego se hizo copiloto de aviones DC-3 y más tarde piloto. Posteriormente comandó los Viscount de turbina que adquirió la aerolínea en 1956 para cubrir la ruta entre Cuba y Miami. Casado con María Bry. Al momento de su muerte, su hija Patricia tenía 10 y años su hijo Miguel Ernesto tenía 5. Su viuda María Bry llegó a Miami en marzo de 1961. Su cuerpo fue encontrado el lunes 3 como tratando de escapar por la ventanilla. 

Le quitaron su reloj que estaba parado a las 9:13 p.m. (posible hora del impacto en el agua). 

José Manuel Combarro, era el copiloto y camagüeyano. Su cuerpo fue encontrado el 3 de noviembre en la Bahía de Nipe por equipos de rescate de Estados Unidos y Cuba.

Ana Sofía Reyna Ravenet, era la bella azafata de 20 años que ese día estaba de descanso, pero la llamaron para sustituir a una compañera que se reportó enferma. Nació en 1938. Hija de un contador público. Estudió música, era bailarina de ballet y pianista. Al momento del impacto llevaba en sus piernas a Carlos Manuel el hijo de 5 años del pasajero sobreviviente Osiris Martínez.

Orlando Jiménez Valiente, era el sobrecargo, de 32 años y vivía en el #114 de la calle Isla en Boyeros. Su cuerpo no fue recuperado. 

El avión cuando llegó a Miami desde La Habana estuvo una hora y 20 minutos en tierra. El piloto, el copiloto y la aeromoza se fueron a comer a la Terminal, pero Orlando Jiménez se quedó en el avión. Esto también añade dudas sobre su proceder.

El avión tenía programada su salida de Miami alrededor de las 3:00 p. m. y, según reportes de la época, despegó a las 4:45 p. m. El clima era bueno.

Omara González Rodríguez, nacida el 11 de noviembre de 1938, tenía 19 años y hacía dos días que había viajado a Miami donde vivía su tía materna Julia María Rodríguez (madre de Luis A. Sosa y de Armando Sosa. Regresaba con sus maletas llenas de ropa nueva y por eso fue por eso se retrasó haciendo tantas compras que cuando llegó a casa de su tía, encontró que su abuelo José Manuel Atanasio Rodríguez de 65 años y su primo Luis A. Sosa Rodríguez de 14 años se cansaron de esperarla y se fueron para el aeropuerto. Ella logró que Chicho un amigo del barrio la llevara a la terminal en la calle 36, llegó como a las 3 de la tarde y el vuelo seguía retrasado. 

Osiris Rosendo Martínez Fornari nació en 1927 en el Central Chaparra en Oriente. 

Cuando tenía 22 salió de Cuba para estudiar en el Tennessee Wesleyan College en Athens en Tennessee gracias a una beca que le dieron en el Candler College de La Habana. Estudió dos años ingeniería mecánica en el preuniversitario de Tennessee y fue allí donde conoció a Betty J. Haney, nacida en Chattanooga, se casaron en 1952 cuando ella tenía 19 y él 25.

Osiris trabajaba en la Eudwarter Pulp & Paper Corp. en Tennessee, una fábrica de papel cuando recibió desde Cárdenas una oferta de $3,000 como viatico para trabajar en una compañía papelera recién inaugurada. Vino y aceptó el puesto de inspector de calidad ganado $615 mensuales, el doble de lo que ganaba en Tennessee, sin saber que la situación política en la isla estaba bien complicada. Los castristas en junio de ese año habían secuestrado a 11 marinos y a 18 empleados de la Base Naval de Guantánamo y a 10 americanos y 2 canadienses civiles que trabajaban en la Mina de Níquel de Moa. 

Se compró un Chevrolet Bel Air de 1958 y después de alquilar una casa en Varadero, llamó desde La Habana a su esposa a Calhoun, Tenn. (47 millas al NE de Chattanooga y a 177 al SE de Nashville) para describirle la belleza de la playa y la amplitud de la casa rentada. Le planteó que pusiera en venta la casa en Calhoun o la diera en donación junto con sus pertenencias y viajara lo antes posible. Betty odiaba a Cuba porque Osiris había llevado a su primer hijo Michael Antonio cuando tenía pocos meses de nacido, para que conociera a su familia cubana y por poco se muere de disentería.

Betty no quería ir a vivir a Cuba, pero la insistencia de Osiris pudo más y con sus 3 hijos salió hacia Atlanta y luego a Miami donde Osiris que había llegado ese mismo sábado, los estaba esperando. En el aeropuerto de Miami tuvieron algunas complicaciones con los empleados de Cubana que se negaban a autorizar el viaje de la familia, pusieron todo tipo de trabas para impedir que él y su familia viajara. 

Y yo me pregunto: ¿no sería porque ellos sabían lo que iba a pasar? “Por qué Osiris recuerda que nadie le daba una razón lógica para no viajar”.

Osiris R. Martínez Fornari perdió a su esposa Betty Haney (25 años) y sus tres hijos: Michael Antonio (Tony) de 2 ½ años, Bryon de 4 y Carlos Manuel de 5.

Juana M. Méndez Márquez, natural de Cárdenas y embarazada, se sentó junto a su hija de 9 años, Nancy H. González Méndez. 

En otra fila se sentó la joven Laurelina Mena González, de Matanzas.

Cinco hombres aparentemente tranquilos se distribuyeron en otros asientos. Uno era Pedro Lázaro Valdés Orta, de 22 años y empleado del Hotel Casablanca de Miami; otro de los asientos lo tomó Raúl Rolando Rodríguez Villegas, de 22 años, natural de Puerto Padre y residente en Miami; a su lado se sentó Manuel Fernández Falcón, en otro se sentó Erasmo Aponte y en otro asiento Edmundo F. Ponce de León, un reservista de las Fuerzas Aéreas de EE.UU. que se volvió un fanático de Fidel Castro después de haber escuchado su arenga en el Teatro Flagler el 20 de noviembre de 1955 donde crónicas de la época dijeron que eran unos 1,000 cubanos los presentes. 

Omara González Rodríguez, natural de Cárdenas y sobreviviente, iba sentada en la ventanilla de la segunda fila a la izquierda. 

Ella estudiaba en el colegio La Inmaculada en San Lázaro #805 y Marqués González y vivía en la calle San Rafael #1009 entre Espada y San Francisco, a unas 9 cuadras del colegio.

Cuando estaban sobrevolando los cayos de la Florida y la azafata Ana Sofía comenzaba a distribuir los formularios de desembarque de inmigración, cinco hombres saltaron de sus asientos. Apenas habían trascurridos 15-20 minutos desde que despegaron de Miami.

Omara de pronto vio a un hombre uniformado de color olivo, que no le quitaba los ojos de encima, pistola en mano gritaba: “Nosotros íbamos a dar este golpe el día 31, pero lo pospusimos para hoy”. (Comprobado más tarde oficialmente: los 5 asaltantes Raúl Rolando Rodríguez Villegas, Pedro Valdés Orta y Erasmo Aponte compraron sus pasajes en las oficinas de PAN AMERICAN y los 2 restantes Manuel Fernández Falcón y Edmundo F. Ponce de León, sacaron tiques en CUBANA para despistar, cancelando el viaje del día 31, para el día 1 de noviembre).

Sentado delante de ella en la ventanilla de la primera fila de la izquierda estaba su primo, el jovencito Luis A. Sosa Rodríguez. El abuelo José Manuel Rodríguez iba sentado en la ventanilla de la tercera fila a la izquierda.

Casi de inmediato dos de los piratas se dirigieron a la parte delantera del avión, encañonando al piloto. Por lo que oyeron, casi a la vez, los 3 restantes se dirigieron al pasillo del avión y levantando la alfombra sacaron de la escotilla un saco grande de lona, de donde extrajeron los uniformes verde olivo, cantimploras, botas de montaña, bolsas con municiones y armas más grandes. 

Además, llevaban maletas llenas de armas, granadas de mano, repelente para los mosquitos.

Muchos de estos simpatizantes y miembros del M-26-7 viajaban a Miami como si fueran a un supermercado o a una tienda de ropas, compraban todo tipo de armas y todavía se quejan de Batista. ¿Quién pudo hacer eso después de 1959?

Delante de ellos se quitaron las ropas, se quedaron en calzoncillos y se pusieron los uniformes con los brazaletes negro y rojo del M-26-7 y las cartucheras en la cintura repletas de balas. Los secuestradores ordenaron cerrar las ventanillas y a los sobrecargos sentarse en sus asientos al final del pasillo.

Dijeron que llevarían el avión a Mayarí Arriba. Un secuestrador le dijo al Sr. José Manuel, el abuelo de Omara que se levantara y le cateó el cuerpo buscando algún arma.

Omara secó de su cartera el rosario que le había regalado su padre y se lo puso en el cuello.

A medida que transcurría el vuelo, los terroristas se ponían cada vez más nerviosos y enfurecidos con el capitán Medrano porque se negaba a cooperar con sus planes.

Al capitán Medrano lo autorizaron ir al baño y entonces miró a Omara de una forma como avisándole que me van a matar o vamos a morir todos. Ella nunca ha podido olvidar aquella mirada.

Una vez que el piloto regresó a la cabina los bandidos del aire ordenaron a los pasajeros adoptar la posición para aterrizajes de emergencia: doblar el tronco hacia delante, las manos en la cabeza y una almohada entre el pecho y el regazo y apagaron las luces internas.

Finalmente, los piratas desistieron de aterrizar en Mayarí Arriba e intentaron hacerlo en la del Central Preston. 

Omara recuerda que uno de los secuestradores, el más agresivo que llevaba zapatos blancos desde un comienzo insistía en tomar el mando del avión, era aparentemente Edmundo Ponce de León, pero el piloto Ruskin Medrano se negaba a cederle el puesto. Tanto ella como Osiris oyeron decir “tendremos que matarlo” por eso creyeron que a Medrano lo mataron con un cuchillo y Edmundo asumió el mando porque era expiloto de la Fuerza Aérea de EE.UU.

Llevaban cinco horas de oír órdenes y contraórdenes, ascensos vertiginosos y descensos en barreras suicidas, gritos y súplicas.

Algunos de los testigos dijeron que cuando la aeronave se estaba aproximando a Preston solamente llevaba encendido dos de los cuatro motores.

La cabecera de la pista del central Preston estaba a unos 200 metros de una espesa hilera de manglares que creaban una muralla a las costas de la bahía de Nipe.

Se afirma que cumplían órdenes de Raúl Castro y nunca los pocos que han investigado este crimen han podido reconstruirlo totalmente, ni cómo prepararon estos jóvenes el secuestro, de dónde consiguieron las armas y cómo lograron ocultarlas en el avión.

Este secuestro aéreo con implicaciones políticas era el primero en los Estados Unidos, pero el 9 de abril de 1958, un Douglas DC-3 (CU-T266), pilotado por el capitán Armando Piedra y con Ramón J. Vázquez (el Niño) como copiloto, perteneciente a Cubana de Aviación, fue secuestrado en ruta desde La Habana a Santa Clara. La aeronave aterrizó en el Aeropuerto Mérida, Yucatán, donde finalizó el secuestro. Este fue el primer secuestro aéreo en Cuba.

El 12 de abril de 1958, un Douglas DC-3 de Cubana de Aviación que cubría la ruta La Habana–Santa Clara fue desviado a Miami por miembros de la tripulación. A bordo iban 12 pasajeros. Según reportes de la época, la decisión de abandonar Cuba y pedir asilo político se tomó después del despegue.

El 13 de abril de 1958, un DC-3 de Cubana de Aviación fue secuestrado por tres miembros de la tripulación, quienes lo obligaron a volar a Miami.

En el vuelo 495, ninguno de los 11 pasajeros y de los 4 miembros de la tripulación tenía algún vínculo con el Gobierno cubano, no eran un objetivo político, simplemente, los 5 secuestradores, al parecer, pretendían transportar a las guerrillas orientales armas, municiones y tal vez dinero.

El viaje a Varadero, poco más de 300 kilómetros, 45 minutos, nunca llegó a su destino. A bordo del turbohélice Vickers Viscount, iban en total 20 personas.

Como una muestra de que la espiral de la violencia castrista estaba presta para operar fuera de la Isla. La famosa Orden Militar # 30 emitida por Raúl Castro en junio de 1958 durante su etapa como comandante del II Frente Oriental en la Sierra Maestra. Esta orden no se refería a secuestros comunes, sino que fue una directriz para la “Operación Antiaérea”, la cual autorizaba a los rebeldes a secuestrar aviones comerciales y retener a ciudadanos extranjeros (incluyendo infantes de marina estadounidenses) para utilizarlos como escudos humanos y presionar al régimen de Fulgencio Batista.

En junio de 1958 fueron capturados 10 estadounidenses y 2 canadienses que trabajaban como ingenieros y personal civil en la mina Moa Bay Mining Company de propiedad norteamericana.

Cuando los marineros de la Base Naval recibían permiso de salida iban en sus autobuses a la ciudad de Guantánamo donde muchachas bellas atendían los bares. El viernes, 28 de junio de 1958, unos 50 guerrilleros de Raúl Castro tendieron una emboscada cerca del Central Los Caños al autobús que salió de la Base a las 9:25 p.m. con 11 marines y 18 marineros. 

El secuestro sorprendió a los servicios de inteligencia de la Base quienes solicitaron ayuda al gobierno cubano. El general Cantillo ordenó al teniente piloto Carlos Lazo Cuba acompañara a un comandante del US Navy en un vuelo de observación. El teniente Lazo lo acompañó en dos vuelos y no vieron nada. Al otro día volvieron a volar entre Imías y Baracoa, sin lograr nada.

Al regresar al aeropuerto de Santiago de Cuba, Lazo le preguntó si regresaba al día siguiente y le contestó: “si Fidel Castro no entregaba a los rehenes a las 

8 am del próximo día, las tropas de la OEA se encargarían de todo”. Raúl Castro soltó a los 29 estadounidenses que fueron recogidos cerca del pueblo de Puriales, por helicópteros de la Base.

El piloto, capitán Medrano trató de convencer a los secuestradores que ese tipo de avión cuatrimotor y turbohélice no podía aterrizar de ninguna manera por sus características y velocidad en una pista como aquella en la que ellos querían que él aterrizara, pero los fanáticos e incompetentes seguidores de Fidel y Raúl Castro insistieron en que lo hiciera.

El capitán Ruskin Medrano estuvo sobrevolando el área por más de una hora, seguro para tratar de agotar el combustible y porque el experimentado piloto tenía pleno conocimiento de lo inadecuado de la pista que era de apenas 300 metros, cuando necesita una de 1,500 metros. Además de las luces necesarias para un aterrizaje nocturno, porque ya era de noche.

Los primeros sobrevuelos a baja altura fueron intentos de aterrizaje en la pista del Central Preston, pero los últimos parecían esfuerzos desesperados del piloto por ubicar un campo abierto cuando solo quedaba un tenue resplandor de sol y encendía y apagaba las luces externas del avión. Hasta que cayó en la bahía de Nipe. 

La mañana siguiente que era el domingo 2 de noviembre varios guerrilleros vestidos de verde olivo llegaron a la zona y dijeron que ellos habían hecho una fogata en una pista improvisada cerca del poblado de Juan Vicente (a unos 11 km de Preston) esto fue una prueba real de que el secuestro había sido coordinado con la comandancia de Raúl Castro.

El administrador del Central Preston, Charles Laffie dijo que el avión se partió en 4 partes y a 228 metros de la costa (llena de manglares) estaban los restos más grandes, como la cabina de pasajeros que se partió en dos partes iguales, de 7.6 metros cada una. La profundidad era de 2 metros.

Los pasajeros no tenían ningún vínculo con el Gobierno cubano, no eran un objetivo político, simplemente, los secuestradores, al parecer, pretendían transportar a las guerrillas orientales armas, pertrechos militares, municiones, granadas, líquidos repelentes de insectos y casi seguro dólares.

A los pocos días, Raúl Castro admitió que tres de los secuestradores estaban bajo su custodia en el Segundo Frente y que podían ser llevados al pelotón de fusilamiento por su estupidez no autorizada, aunque heroica.

Pero el 5 de noviembre, apenas cuatro días después del trágico suceso de Nipe, el vuelo 482 de un DC-3 de Cubana de Aviación volando entre Manzanillo y Holguín al mando del piloto Armando Piedra, con 25 pasajeros y tres tripulantes fue secuestrado por la misma gente de Raúl Castro y llevado a donde él los estaba esperando, luego de aterrizar. 

Los 14 Fallecidos:

1.- Ruskin Medrano Portuondo- Piloto, se encontró el lunes 3 con su reloj parado en las 9:13 pm.

2.- José M. Combarro-Copiloto, su cuerpo fue encontrado el lunes 3 de noviembre por los rescatistas.

3.- Ana Sofía Reyna Ravenet- Aeromoza. Encontrado su cadáver el martes 4.

4.- José Manuel A. Rodríguez González-Presidente de los productores de caña de azúcar de Matanzas y líder masón. Vivía en una finca entre Varadero y Cárdenas. Había ido a Miami a visitar a su hija Julia María una de sus 6 hijas, las otras son: Felicita (madre de Omara, Osiel y Osualdo), Esther, Bertila, Hilda y Zenaida. Sus 7 hijos: José Manuel, Rodobaldo, Rubén, Edelmiro, Roger, Heriberto y Fulgencio. No murió en el impacto y como nunca pudo zafarse el cinturón, lo encontraron el miércoles 5, flotando en su asiento y con varias mordidas de tiburón.

5.- Juana María Méndez Márquez- de Cárdenas, estaba embarazada, sobrevivió al impacto, pero murió ahogada, fue encontrada por rescatistas americanos el miércoles 5 de noviembre. 

6.- Nancy H. González Méndez- 9 años, hija de Juana. Fue encontrada el jueves 6 y enterrada en el cementerio de Preston junto con su madre. Omara nunca ha podido olvidarla jugando con su muñequita y todos los días reza por ella. 

7.- Betty June Haney-norteamericana de Tenn., 25 años, su cuerpo fue encontrado en el avión a las 11 a.m del lunes 3, fue identificada por Osiris y enterrada el 5 en una tumba temporal junto con su hijo mayor Carlos Manuel. Omara recuerda que cuando subió al avión con Tony cargado ella le vio barriga de embarazada.

8.- Carlos Manuel Martínez Haney- norteamericano de Tenn., 5 años.

9.- Bryon Rosendo Martínez Haney-norteamericano de Tenn., 4 años). Fue encontrado el lunes 4 flotando en la bahía y la mitad comida por tiburones y enterrado al lado de su madre y hermano el jueves 5.

10.-Michael Antonio (Tony) Martínez Haney- norteamericano de Tenn., de 2 ½ años. Su cuerpo hallado el domingo 2 y llevado a La Habana para su entierro el lunes 3 por deseo de su padre.

11.-Laurelina Mena González, de Matanzas, su cuerpo fue descubierto flotando en la bahía a las 2 de la madrugada del domingo 2.

12.-Pedro L. Valdés Orta, secuestrador, cubano, 22 años, nacido en El Cerro, La Habana, el 19/junio/1936. Vivía en el 404 SW 5 Ave. Miami y trabajaba en el Hotel Casablanca. Su cadáver encontrado, vestido con el uniforme del M-26-7 y su licencia de conducir y su Green Card en un bolsillo.

13.-Raúl Rolando Rodríguez Villegas-jefe de los secuestradores, de 22 años, natural de Puerto Padre. Según el informe del funcionario de la embajada de EE.UU. enviado al lugar del siniestro, su cuerpo fue hallado dentro del avión el 3 de noviembre vestido con el uniforme verde olivo del Movimiento 26 de Julio. Osiris Martínez sostiene que Rodríguez no murió y que él lo visitó en su casa de Puerto Padre para matarlo semanas después de la tragedia, pero al llegar y ver las precarias condiciones en que vivía desistió de su intento.

14.-Erasmo Aponte, secuestrador cuyo cuerpo nunca fue encontrado. Hay una versión que alega que Erasmo era un alias utilizado por Manuel Fernández Falcón. Si eso es verdad entonces en el avión iban 19 y no 20 personas.

Los 6 Sobrevivientes

1.- Omara González Rodríguez. Cuando el impacto y la cabina se partió en dos ella salió volando, pero no recuerda cómo salió a flote. Se vio cubierta de kerosene y en medio de una mancha tremenda de aceite y combustible del avión, algo que le dijeron después los campesinos de la zona que eso la salvó del ataque de los tiburones. Su primo Luis la llamaba sin parar. Ella que no sabía nadar, apenas podía mantener la cabeza fuera del agua. De pronto el asiento con su abuelo agonizante y amarrado con el cinturón llegó a su lado y le dijo que tratara de salvarse porque él iba a morir, se abrazaron, pero él no volvió a hablarle y se fue alejando en la oscuridad, cuando en eso llegó su primo Luis aferrado a una maleta flotante.  Escucharon gritos de niños y de adultos, pero poco a poco las voces se fueron disipando a medida que iban muriendo. Oyó a Osiris cerca de ellos dos, le preguntó dónde estaba y él respondió que no aguantaba el dolor de su pierna fracturada. Omara se quitó los zapatos y siguió aferrada a la maleta junto a Luis hasta que llegó el mismo bote con dos campesinos que había rescatado a Osiris, eran como las 11 de la noche. Los llevaron a su casa y allí pudo escuchar cuando le gritaron a su madre: “¿Ves? Tú no querías que fuéramos”. En un camión los llevaron a los tres al hospital de Preston. Omara estaba rodeada de soldados de Batista y ella con la disyuntiva que su hermano Osiel González Rodríguez estaba en El Escambray, en el Segundo Frente con la gente de Eloy Gutiérrez Menoyo. Omara oyó decir que ellos se habían salvado porque dentro de la maleta había una imagen de la Virgen de la Caridad envuelta en una frazada, cuando se la trajeron dijo que no era de ellos (algo de lo que se arrepintió después), entonces que el coronel Jesús Sosa Blanco, que estaba de jefe en esa zona se quedó con la Virgen. Omara me dijo que Sosa Blanco se portó muy bien con ellos dos. Algo que Omara no puede creer hoy día es cómo un buzo encontró su rosario y se lo trajo.

Felicita, su madre llegó a Preston junto con sus hermanos Rodobaldo, Rubén y su esposa Rina. Enseguida buscaron un pescador para con su bote ir a buscar a su padre José Manuel al que encontraron a las 12:15 pm del miércoles 5. 

Felicita quiso llevarse a Omara y a Luis, pero Sosa Blanco no lo permitió porque les dijo que algunas maletas con armas que iban en la bodega del avión estaban a nombre de Omara y de su abuelo.

Unos meses después, en 1959 Osiel González Rodríguez, como capitán, estaba al frente del Departamento de Incendios de La Habana cuando Miguel Ángel Quevedo el director de Bohemia llamó a Omara a su casa para decirle que Fidel Castro quería hablar con ella. Osiel   la acompañó a la casa de Quevedo en Varadero. Castro recostado en una cama escuchó atentamente su relato. Al final del recuento de Omara le comentó que le había recomendado a su hermano Raúl que fusilara a los autores del secuestro, pero fríamente agregó: “mira el sabotaje es así, si te tocó a ti te tocó, si yo estoy en un cine y esta mi mamá ahí y le tocó a mi mamá, pues le tocó”.

Tremendo farsante, porque los secuestradores pertenecieron a su aparato represivo durante muchos años y en Cuba nadie supo nada acerca del acto de piratería aérea del Vuelo 495.

Omara llegó a Miami en 1960 y trabajó durante años con la comisionada del condado Rebeca Sosa.

2.- Luis A. Sosa Rodríguez, sentado en la ventanilla de la primera fila a la izquierda. Era hijo de Luis Sosa y de Julia María, una tía de Omara. Su hermano Armando Sosa Rodríguez  (1938-2017) natural de Cárdenas, fue mi amigo y compañero de trabajo durante 10 años en la oficina de Union Central Life en Coral Gables. Conoció a Rebeca en Puerto Rico y se casaron en 1976. Rebeca Sosa fue alcaldesa de West Miami y comisionada del Condado.

Luis estaba soltero y falleció arrollado por el ladrón que le estaba robando su carro en Miami. Se subió al capó del carro tratando de impedirlo hasta que se cayó y fue arrastrado. 

3.- Osiris Martínez Fornari. Con costillas fracturadas y heridas en su cabeza fue recogido por un pescador que lo llevó a la orilla y le dio unos pantalones. El sábado 8 viajó desde La Habana en Pan American hacia EE.UU. junto con su suegro y reprochando el no haber cancelado el viaje cuando los empleados de Cubana en Miami se empeñaban en no dejarlos volar aquella tarde. Seguramente ellos sabían lo del secuestro. A los pocos días de estar en Chattanooga con sus suegros regresó a Cuba para seguir trabajando en la papelera y compró una pistola.

Viviendo en un hotel en Cárdenas estaba enloquecido, quería matar a los secuestradores y su hermano que vivía en Chaparra le dijo saber dónde vivía uno de los piratas. Fue a Puerto Padre para matarlo (él estaba confuso del nombre real de este terrorista) pero luego de      ver la miseria en que vivían con sus hijos y esposa, se marchó sin dispararle. Luego en La Habana recibió una carta de Raúl Castro pidiéndole fuera a su despacho. Cogió miedo fue a  Cárdenas, sacó del banco los $6,000 que tenía se montó en su Impala y llegó a Miami en el ferry. Era mediados de 1960, se había casado con una compañera de trabajo de la fábrica con la que tuvo dos hijos. En 1972 cuando tenía 45 años fue recluido en una clínica por depresión. En 2008 estaba vivo aún y tenía 81 años. 

4.- Orlando Jiménez Valiente, Sobrecargo, su cuerpo no fue encontrado. Se cree era cómplice, huyó hacia las montañas cercanas al Central Preston. Osiris lo vio llegar a la orilla nadando.

Un informe del vicecónsul Sección de Ciudadanía, Embajada de Estados Unidos en La Habana, Hugg D. Kessler, firmado el 8 de noviembre, señaló que presuntamente Jiménez “sobrevivió al accidente y llegó a las montañas para encontrarse con las fuerzas insurreccionales cubanas que estaban cerca del Central Preston”.

Además, hay comentarios de un guerrillero que Orlando estaba en la Sierra de Cristal. Pero nunca más se le ha visto ni se sabe nada de él.

5.- Manuel Fernández Falcón, secuestrador, identificado por los investigadores de la embajada. Se dice que venía en el avión con el nombre falso de Erasmo Aponte. Si eso es verdad, cambia la cifra real de pasajeros de 20 a 19.

Tenía 32 años y se salvó, pero con una pierna fracturada que lo atendió el Dr. Teodoro Prior.

Llegó a la comandancia de Raúl Castro en Mayarí Arriba acompañado de Edmundo y del Gordo (¿?) y le contaron la historia a Manuel Piñeiro Lozada (1933-1998), quien les dijo que no contaran nada a nadie de lo sucedido. Nació en 1935. Hombre de confianza de Manuel      (Barbarroja) Piñeiro en el Dpto. América, llegó a ser jefe de la Dirección General de Contrainteligencia del Ministerio del Interior, cargo del que fue sacado tras el escándalo del General Arnaldo Ochoa en mayo de 1989 y puesto en un plan pijama. Era conocido como El Gallego Fernández. Murió el 20 de octubre de 2021 a los 85 años.

6.- Edmundo F. Ponce de León-secuestrador, fue expulsado del avión por el impacto y llegó hasta el fondo de la bahía, pudo salir a la superficie y entonces se encontró con Manolito       (Fernández Falcón) que tenía una pierna fracturada, ambos se agarraron a una puerta flotante del avión. Osiris los vio quitarse los uniformes y en calzoncillos nadar hasta la orilla. Junto con otros dos piratas llegaron al campamento de Raúl Castro. Su prima Solangel lo vio barbudo entre las tropas que llegaron a La Habana el 2 de enero de 1959. El 18 de enero de 1959 conoció a Leonor que trabajaba en Fin de Siglo y se casaron. Vino para Miami en 1994 después de ser capitán del ejército castrista, murió de cáncer el 3 de octubre de 2011, en el Hospital de Veteranos de Miami. Tenía 76 años y fue enterrado con honores militares en el Cementerio Nacional en Lake Worth, porque había servido en la Fuerza Aérea de EE.UU. La muerte lo libró de una investigación del FBI por su participación en el secuestro.

Lilo Vilaplana y Reinol Rodríguez que, al ser hijo de José Manuel, era nieto de José Manuel Rodríguez uno de los 14 fallecidos. Ellos dos han logrado hacer el documental Secuestro del Vuelo 495. Intentan hacer visible un crimen que contó con el silencio cómplice de muchos, incluido autoridades y numerosos e importantes medios de prensa de la época. El propio Gobierno de Estados Unidos declaró que el hecho estaba fuera de su jurisdicción. 

La Fiscalía de los Estados Unidos en Miami declaró por correo electrónico que el asunto estaba bajo revisión. Sin embargo, a pesar de las investigaciones del FBI a lo largo de los años, nunca se presentaron cargos contra Edmundo Ponce de León.

“Estamos al tanto de las acusaciones y continuamos revisando el asunto para determinar las medidas apropiadas”, declaró Alicia O. Valle, asesora especial de la Fiscalía de los Estados Unidos.

Han pasado 67 años, 7 meses y 5 días (24,679 días) y ninguno de los culpables ha pagado por el crimen. Otra tragedia cubana que se ha mantenido en la impunidad y en el olvido.

Tenemos que involucrar también al gobierno norteamericano porque como mismo ayudaron al bandido de Birán, reteniéndole a Batista en Fort Lauderdale equipo militar de todo tipo, ya pagado, que nunca fue enviado porque permanecía retenido en los muelles por mandato de los cómplices comunistas: Roy Rubbotton y William Wieland (alias Guillermo o Arturo Montenegro), miembros del Cuarto Piso del Departamento de Estado en Washington.

Documentos revelaron que, inmediatamente después del accidente, la Autoridad Aeronáutica Civil Estadounidense (ACA), predecesora de la FAA, se negó a intervenir alegando que el hecho estaba fuera de su jurisdicción, cuando el avión salió de Miami.

En su libro Vuelo 495, Gerardo Reyes cree que hubo una serie de elementos que “conspiraron para que la historia no se conociera y lo peor que quedara en la impunidad”.

Deberían de inculpar al asesino de Raúl Castro por las muertes de estas once inocentes personas que por su culpa murieron ese 1ro. de noviembre de 1958 como lo hicieron el 20 de mayo de 2026 por el asesinato de cuatro dedicados y valientes cubanos que solamente un dedo de uno de ellos valía más que él y toda su maquiavélica familia.

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