Por Álvaro J. Álvarez. Exclusivo para LIBRE
Cincuenta y ocho niños cubanos sin acompañantes fueron trasladados de Madrid a Nueva York por el C.I.M.E., Comité Intergubernamental para las Migraciones Europeas, organismo filial de las Naciones Unidas, el 2 de noviembre de 1966.
Quizás esto motivó al sacerdote franciscano Antonio Camiñas a buscar ayuda para continuar esta misión.
La mayoría de los cubanos conocen bien la historia de los 14,048 niños Pedro Pan (de 3 a 17 años) que entre el 26 de diciembre de 1960 y el 23 de octubre de 1962, sus padres los enviaron solos a Miami para salvarlos de las doctrinas comunistas de Fidel Castro.
La chispa cubana logró relacionar el Pan de los Pedro con el otro éxodo que vino después, aunque hacia Madrid y los llamó Choripán, pero en realidad eran los Niños de Madrid o los Niños del Padre Camiñas y también se conocen como Operación Madrid.
Como en octubre de 1962 se había terminado lo que luego se llamaría La Operación Pedro Pan, unos cuatro años después el sacerdote franciscano y cubano, Antonio Camiñas fue el que organizó el recibimiento de estos otros niños y su albergue temporal en Madrid.
La diferencia era que estos niños recibieron la ayuda temporal porque el destino final de la mayoría de ellos era venir para los Estados Unidos. Esa fue otra de las ocupaciones del padre Camiñas, ayudarlos a conseguir la visa americana.
Esta historia está muy poco documentada y se confunde muchas veces con la Operación Pedro Pan. Solamente tienen en común, que son éxodos de niños menores y no acompañados, pero la demografía de los grupos es distinta y las fechas también, son dos emigraciones distintas.
Gracias a este proyecto, cerca de 4,000 niños recibieron educación y refugio en tierras cercanas a Madrid, mientras esperaban el momento de reunirse con sus padres o el viajar a EE.UU. El espíritu y la dedicación del Padre Camiñas fue algo decisivo en el éxito de esta noble iniciativa.
Antonio Camiñas López-Díaz nació el 25 de abril de 1914 en la calle Maceo #52 en la ciudad de Remedios, Las Villas. Su padre fue Antonio Camiñas del Río, su madre Ana T. López-Díaz. Fue uno de los siete hijos del matrimonio, sus hermanos eran, Aracelia, Gustavo, Julio César, Carlos, América y Roberto.
Antonio, o Tito como era conocido por la familia, cursó la primaria en la escuela Mario Panda y la Secundaria en el Instituto de Segunda Enseñanza de Remedios.
Comenzó su noviciado en el Seminario Franciscano de Zarauz, provincia de Guipúzcoa, País Vasco hasta que fue ordenado sacerdote en 1935 a los 21 años.
Regresó a Cuba para allí ejercer sus labores eclesiásticas. Estuvo en la Iglesia de San Francisco de Asís (Oficios y Amargura en la Habana Vieja), desde allí muy ligado a la Revista Franciscana La Quincena, que fue clausurada el 17 de abril de 1961 por Fidel Castro. Después de esto, el padre Camiñas estuvo perseguido por los castristas y por eso tuvo que esconderse en casas de personas amigas hasta poder salir del país, con documentos falsos.
Cuando comenzó a ayudar a los niños se encontraba en sus labores sacerdotales en la basílica San Francisco el Grande, calle San Buenaventura, barrio La Latina, en Madrid.
Camiñas también ejerció sus funciones como sacerdote en Nueva York.
El padre Camiñas comenzó como ya hemos dicho, en 1966 a visitar el aeropuerto de Barajas para reconocer y ayudar a los niños que llegaban solos. Luego tuvo la ayuda, desde 1968, del entonces seminarista Federico Capdepón (Burgos, 1951) ordenado sacerdote en 1972 y desde 1978 se encuentra en Miami, donde ha realizado numerosas obras.
También el padre José Luis Menéndez (Habana 1947) que había llegado con sus padres a Madrid en 1960, seminarista desde 1965, participó ayudando al padre Camiñas. Ordenado sacerdote en 1977 y en Miami desde 1980. Ambos sacerdotes están ahora en la Iglesia de Corpus Christi, en la calle 32 y 7 Avenida del NW de Miami, donde han ofrecido misas de recordación al Padre Camiñas, con la presencia de muchos de “aquellos niños” llegados solos a España.
El padre Camiñas vino a Miami para coordinar con Monseñor Bryan Walsh y la Iglesia Católica Madrileña, el proyecto de recibir desde 1966, niños no acompañados que llegaban al aeropuerto de Barajas, Madrid, los albergaban por un tiempo, mientras él les tramitaba los documentos legales para poder entrar a los EE.UU.
Salían de Cuba hacia España, la mayoría por la línea Iberia, otros por KLM y Cubana de Aviación. Al llegar al aeropuerto de Barajas, en Madrid era cuando empezaba su destierro, pero allí estaba Camiñas, vigilante de la llegada de los niños, se les acercaba y les preguntaba: ¿Vienes solo o acompañado? Esa era la clave del comienzo de toda la ayuda necesaria para poder paliar la situación de soledad en un nuevo país y una nueva vida, alejados de sus padres y familiares, con la incertidumbre sobre las condiciones iniciales de vida allí, además de la falta de ropa adecuada para el clima frío. De hecho, el refugiado a su paso por España se enfrentaba a un clima más frío que contrastaba con el menos frío de Florida y en muchos casos esta condición se veía agravada por la confiscación de ropa de invierno por parte de los funcionarios castristas de inmigración. Los niños, por lo regular eran llevados a tres albergues: El Escorial (Albergue Juvenil Santa María del Buen Aire), Navacerrada o la Casa de Campo, en Madrid.
Al principio Camiñas tuvo la ayuda de los sacerdotes Gerardo Fernández y Ángel M. González para también recoger a los niños en el aeropuerto de Barajas.
Otro de los sitios de acogida fue la casa del padre Gerardo Fernández en el Colegio La Salle Las Maravillas. Gerardo fue otra de esas almas generosas que también luchó por ellos, como lo hicieron también dignas señoras cubanas que no dudaron en poner sus vastos recursos y sus esfuerzos personales a disposición de esos niños llegados solos a España.
El espíritu y la dedicación de Camiñas fue algo decisivo en el éxito de esta noble iniciativa.
Los primeros niños llegaron al aeropuerto de Barajas en agosto de 1966. En septiembre de 1966 se creó la Fundación de Intercambio Hispano-Americano para auxiliar el siempre creciente éxodo de menores de 15 años que salían sin familiares, por lo tanto, la situación era desesperada cuando llegaban a España. La Presidencia Honoraria recayó en el arzobispo de Madrid-Alcalá, monseñor Casimiro Morcillo González (1904-1971); el Presidente, Francisco Pando; el Tesorero, Álvaro Velasco; las dos Vicepresidencias, Isabel Falla de Suero y Enriqueta Gómez de Mayorga.
Como director ejecutivo fray Antonio Camiñas; las Consejeras, María Comella y María del Carmen Areal; Directores Médicos, los doctores Salcines y Gómez.
Enriqueta Gómez de Mayorga, en enero de 1969, le contó al periódico ABC de Madrid que en octubre de 1966 la situación de aquellos primeros niños era deplorable porque estaban albergados en pensiones donde sus dueños cometían con los muchachos verdaderos atropellos, y algunos de los mayorcitos al carecer de tutela, frecuentaron tabernas y malas compañías.
Algunas señoras cubanas al enterarse de esta situación se reunieron para tratar de encontrar un lugar donde fueran atendidos bajo tutela moral y con cuidados médicos.
Por esto se creó la Fundación donde ella era vicepresidenta y les encontraron albergues pagando 90 pesetas diarias por cada uno.
Ella explicó que el dinero les llegaba de donativos de amigos españoles y extranjeros, así como de parientes de los niños en EE.UU. y nada del gobierno español. Muchas familias cubanas acomodadas aceptaron albergar uno o varios niños en sus casas. Sobre la cantidad que llegaban, consideró que eran de 10 a 12 niños semanales. Las salidas para los EE.UU. a veces se demoraban entre 6 a 7 meses. En esa fecha, 1969 estaban manteniendo 100 niños en Nuestra Señora del Buen Aire cerca de El Escorial y 50 en Casa de Campo en Madrid. Los niños recibían clases de Inglés, Religión y Moral.
Algo muy típico de los cubanos es el nombrete la gran mayoría de los niños Choripán eran conocidos, entre ellos, solamente por sus apodos: huevo pinto, verruga, el conejo atómico y yema de huevo, el monje, son algunos de ellos.
Gabriel Cutiño llegó en enero 1970 con 14 años, Camiñas lo llevó a la Iglesia San Francisco el Grande, allí le dio de comer un bocadillo de salchichón y unos polvorones. Le compró un par de zapatos y lo llevó para el albergue en El Escorial.
Reemberto Pérez, llegó con 14 años y abrigado con un enorme abrigo y por eso le pusieron el monje.
Lorenzo Cion salió en 1967 con 11 años. Estuvo en España tres años y medio, cuando llegó a fines de 1970 a EE.UU. tenía 15 años. A los 8 meses llegaron sus padres.
Ernesto Concepción pudo tomar un vuelo de KLM el 22 de agosto de 1968. Tenía 14 años y un cartelito en el brazo que decía que venía solo. El 4 de diciembre de 1969 llegó a Puerto Rico donde vivió 17 años.
Ernesto Concepción estuvo 21 años sin poder ver a su mamá porque a su hermano lo alcanzó la edad del servicio militar. A su padre no lo volvió a ver. A su hermana la llegó a conocer en Panamá cuando la pudo sacar de Cuba.
Javier Rodríguez, de Santiago de Las Vegas, salió el 24 de octubre de 1968. Tenía 12 años y recuerda el tremendo frío que pasó cuando llegó. Estuvo un año y medio en España. Lo separaron de su hermana. Al llegar a EE.UU. fue para Nueva Jersey y se convirtió en fabricante de barcos.
Manuel Molinet tenía 13 años, salió junto con su hermana de 15 años, el Día de Las Madres, 14 de mayo de 1967. Lo enviaron para Casa de Campo en las afueras de Madrid, junto a otros 100 muchachos, pero su hermana se quedó en Madrid, junto con otras 15 ó 20 muchachas. Pudieron salir para EE.UU. unos 5 meses después para residir en Nueva Jersey y esperar a su madre que finalmente llegó en 1972.
Nidia Piloto Minsal en 1968 viajó sola y a los 17 años en un avión de Cubana que demoró 17 horas para llegar a Lisboa, luego en Iberia hasta Madrid. En Barajas estaba el padre Camiñas que la llevó al Colegio del Apostolado de Madrid y luego para el Colegio de Valladolid.
Nidia, en su libro Diario de un Viaje Sin Retorno (donde ella denomina Operación Madrid a este Proyecto) relata con muchos detalles desde que salió de La Habana hasta que llegó a Nueva York el 12 de febrero de 1970. Además de su estancia en Madrid, Valladolid y Asturias.
Julio Berriel Ochoa, de Cárdenas, el régimen cubano le mató a su hermano. Salió con 14 años en 1970 en Iberia. Pudo viajar a Union City, N.J. en 1972 y al año siguiente llegaron sus padres que salieron por Varadero en los últimos Vuelos de la Libertad.
Orlando Arrom, tenía 12 años cuando salió el 19 de octubre de 1968. Estuvo en El Escorial y el 21 de junio de 1969 llegó a Nueva York.
Una de las cosas más difíciles de aceptar fue la muerte de dos de aquellos niños en El Escorial. Antonio Andrés Laiz Gómez (Verruga) nacido el 4 de febrero de 1952 y fallecido el 27 de abril de 1967 por fiebre tifoidea. El otro Ricardo González Valderrama nacido en 1953 y fallecido el 2 de mayo de 1967. Sus restos fueron colocados en nichos uno al lado del otro en el Cementerio de San Justo de Madrid.
En 1985, estando el padre Camiñas en Puerto Rico, se encontraba en muy mal estado de salud, pero quiso ir hasta su Seminario de Zarauz, para celebrar allí los 50 años de su ordenación. Pudo llegar, pero a los pocos días, partió al encuentro del Padre quien lo debe haber recibido en El Paraíso, con alfombra roja. Tenía 71 años.
Los ahora hombres y mujeres conocidos por los Niños del Padre Camiñas se reunieron, creo yo, por primera vez, en abril de 2021 en un ranchón del Tropical Park, allí se reencontraron varias decenas de ellos.
La otra fue el sábado 22 de enero de 2022. El 23 de octubre de 2023 se reunieron en la finca del choripán Orlando Cruz para disfrutar de un BBQ en familia.
En otras varias ocasiones lo han logrado en casas de alguno de ellos, como en la del Dr. Mario Delgado (Huevo Pinto) que nació en La Playa de Santa Fé al oeste de La Habana y llegó a Madrid en 1970 con 14 años.
En 2024 la organización aparecía funcionando oficialmente en Miami bajo el nombre “The Children of Father Caminas, Inc.”, con sede en Doral, Florida y presidida por Adalberto Socas como presidente y Orlando Arrom como secretario.
Como ya estaban más organizados, lograron reunir a un grupo con deseos de rememorar aquellos tristes y solitarios días de estancias en Madrid y en septiembre de 2024 viajaron acompañados del padre José Luis Menéndez.
La organización ha recaudado fondos para construir tres pozos de agua potable para ayudar a la misión del Padre Federico Capdepón de ayudar a los niños haitianos. Los pozos se terminaron en 2022 en la ciudad de Grand Bassin en Haití. Los pozos contarán con una placa en nombre de Los Niños del Padre Camiñas. Además de comprar luces solares para mejorar la vida de los niños haitianos.
Podemos relacionar también a los siguientes: Rubén Alonso salió de Camagüey con 14 años, Willy Cobos, Adalberto Socas, se fue en 1968 con 14 años. Su tía le hizo un pijama con una tela amarilla, la primera noche en el albergue cuando se la puso alguien gritó: ¡Yema de Huevo! y se le quedó ese apodo. Orlando Cruz, Julio Berrier Ochoa vivía en Cárdenas y llegó en 1970 con 14 años, Julio Céspedes llegó en 1968, Jorge L. Penedo, Paulino y su hermana Alexis Terrón, Beatriz, Ana Rosa, Lucila, Marta, Esther, Tony González, Luis Chinea, Nelson Díaz, Hedmidio Serrano, José Centeno (el Conejo Atómico), Osvaldo Ozón, Pablo Mercate, Pedro Rosel, Manny Méndez, Eduardo Frejomil, Carlos Cobo, Margarita Alvarez-Camiñas, Roberto Camiñas, Elsa Camiñas, William Pérez, Tony Herrera, Reinaldo González, Omar López Montenegro, Eddy Requejo, Julio Herrera, Ernesto Cadavid, José Rodríguez, Eduardo Ochoa, Eliecer Jiménez, Elvis Fuentes, Pavel Acosta, Denis Matos, Emilio Montiel, Dr. Aniceto Muñoz, José “Pepe” Hernández, Omar Cruz, Ramón Campanioni, Rodolfo Jurado, Gilberto Padín, Félix Regueira, Jorge Neira, Manuel Barceló, Orestes Noda, Tony Guerreiro, Antonio Berges, Irene Alonso, Félix Castro, Rodolfo Martínez, Leonardo Herrera, Mario González, Nelson Amarante, Roberto Serrano, Félix García, Francisco del Valle, Juan Carlos Fragela, José Prieto, Armando Bugallo, Ángel Torres, Martín Matarrán, Miguel Baco, Héctor Rivera.
Lamentablemente ellos no han podido tener la información que han tenido los Pedro Pan y por eso están ahora recopilando la mayor cantidad posible, ya sea en forma de recortes de periódicos, cartas personales, fotografías o anécdotas personales, de parte de todas las personas involucradas en el proyecto. Todo ese material será utilizado en la confección de un libro sobre esta experiencia, el cual recogerá la historia desde el punto de vista de los niños, las familias y los trabajadores del Proyecto. Estando, por supuesto, centrado en la figura del Padre Camiñas. Se estudia también la posibilidad de una vez escrito el libro producir un documental sobre esta gran obra humanitaria.
Estos muchachos que permanecieron en albergues en la periferia de Madrid antes de llegar a EE.UU. son hoy hombres de provecho que crecieron “en tierras de libertad” gracias al sacrificio de sus padres, que los enviaron fuera del país antes de cumplir 15 años y se les negara la salida.
Remberto Pérez nació en 1952 en Victoria de Las Tunas y llegó a Madrid en 1967, estuvo en un albergue de El Escorial, en Madrid, durante seis meses. En ese albergue llegaron a vivir 600 niños de la misma edad y con el mismo objetivo, llegar a EE.UU. a reencontrarse con sus familias.
María Luisa y Remberto Pérez han escrito el libro testimonio “Cuando Salí de Cuba” que recoge la historia olvidada del éxodo de esos niños cubanos hacia España entre 1966 y 1974.
Para ello entrevistaron a 50 y 31 son hombres que salieron de Cuba cuando tenían entre 13 y 15 años y actualmente viven en Miami y Nueva Jersey, España y Puerto Rico.
Ellos se han dedicado a tratar de reunirlos y a su vez recuperar la mayor cantidad de información de esa historia, sin olvidar el agradecimiento al padre Antonio Camiñas, que fue quien los recibió, los albergó, les buscó techo y comida.
El 25 de abril de 2024 se inauguró en La Ermita de La Caridad de Miami el busto del padre Camiñas obra del escultor camagüeyano Fernando de las Casas y costeado por decenas de agradecidos de su obra. Allí estuvieron muchos de sus niños (ahora hombres y mujeres) además de los sacerdotes Federico Capdepón y José Luis Menéndez que, siendo seminaristas, estuvieron dos años ayudando al padre Camiñas.
La ceremonia reunió a unas 80 personas y el busto fue bendecido por el rector de la Ermita Padre José Joaquín Espino después de su inauguración.
Su sobrina, la hija de América, Margarita Álvarez-Camiñas (Rodríguez, de apellido de casada) leyó una breve biografía de su tío.
Sus sobrinos, Elsa Camiñas (Carballo de casada) y su hermano Roberto Camiñas también fueron niños Choripán.







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