Longevidad práctica: cómo pasar de la intención a la acción

Written by Libre Online

12 de mayo de 2026

La mayoría de las mujeres conocen los cambios de estilo de vida que pueden mejorar su salud y aumentar su esperanza de vida, pero no siempre ponen en práctica esos conocimientos, según una especialista mundial en longevidad, que describe cinco pasos esenciales para superar la ‘brecha mental intención-acción’. Son recomendaciones válidas tanto para ‘ellas’ como para ‘ellos’.

Por Rocío Gaia

Las mujeres disponen de herramientas médicas y psicológicas basadas en la ciencia de vanguardia, para sentirse más jóvenes por más tiempo, pero no basta con que las conozcan; necesitan aprovecharlas y ponerlas en práctica para poder disfrutar de una vida plena, feliz y saludable durante muchos años, puntualiza la investigadora y científica social Maddy Dychtwald. 

Dychtwald es una de las principales especialistas a nivel mundial en materia de tendencias de longevidad y envejecimiento, salud, bienestar y jubilación, habiendo participado en estudios de referencia sobre estas cuestiones. Es cofundadora de Age Wave, un centro de estudios y asesoramiento sobre el profundo y trascendental impacto del envejecimiento de la población global.

“Ahora vivimos mucho más que antes, especialmente las mujeres, pero el problema es que no están preparadas para vivir vidas más largas”, asegura Dychtwald.

Señala que “se calcula que la longevidad aumentará entre cinco y diez años más en la próxima década o la siguiente, y seguramente esa cifra crecerá más de lo previsto, debido a los avances en medicina, tecnología e investigación con el potencial de prevenir o revertir enfermedades, que se están produciendo”.

“Los centenarios son actualmente el segmento de la población mundial que crece con mayor rapidez, y el 80 por ciento de las personas centenarias vivas en la actualidad son mujeres”, puntualiza.

Pero, según Dychtwald, esta ventaja tiene un lado negativo: “los hombres mueren antes, pero las mujeres enferman más. El número de años que ellas viven con buena salud y vitalidad no coincide con su esperanza de vida”.

Mejor hacerlo que 

proponerse hacerlo

Dychtwald reconoce en su libro ‘Eterna Juventud’ la interconexión entre nuestro cuerpo, mente y espíritu; nuestra salud y sentido de propósito; y nuestro bienestar financiero y salud mental y física, porque “las diferentes facetas de la vida no existen por separado” y “cuando empiezas a trabajar en un aspecto de tu vida, lo más probable es que los demás también mejoren”.

“Si no mueves tu cuerpo lo suficiente, tu salud mental y tu higiene del sueño pueden resentirse. Si no duermes lo necesario, tus niveles de saciedad y hormonales pueden verse alterados. Si te preocupa mucho el dinero, tu salud física y mental puede sufrir un impacto negativo”, ejemplifica. 

Dychtwald propone un método de 5 pasos, basados en las ideas de la investigadora estadounidense Cassie Holmes para pasar de intentar a actuar. 

Registra tus actividades de estilo de vida

Una forma sencilla, pero eficaz, de concienciarse, que puede aplicarse a casi cualquier tipo de cambio, consiste en llevar un registro de nuestras acciones enfocadas en cambiar, según esta especialista en longevidad.

“Si quieres perder peso, lleva un registro de tus comidas. Si quieres liquidar tus deudas, lleva un registro de tus gastos. Si quieres aprovechar mejor el tiempo, lleva un registro de cómo lo estás utilizando ahora mismo”, puntualiza. 

“Este método te ayudará a ver con claridad la magnitud y el alcance de aquello que quieres cambiar”, explica Dychtwald.

Define tu objetivo e imagina tu 

felicidad

Cuando uno elige cambiar las cosas, aunque sea para bien, ese cambio conlleva incertidumbre, y por ello nos incomoda, asegura Dychtwald.

Sin embargo, “por mucho miedo que nos den el cambio y la incertidumbre, también nos ofrecen la oportunidad de ser más felices, de llevar vidas más sanas y de mejorar nuestra autoestima”, señala. 

“Tener muy claro lo que persigues, es decir, tu intención u objetivo, es algo que puede hacer más factible el cambio consiste”, según explica.

“¿Cómo te imaginas que será tu pico de felicidad? Párate a soñar, a escribir, a pensar y a hablar sobre cómo quieres sentirte”, propone. 

Comienza por lo más 

sencillo

Dychtwald añade que “necesitamos discernir los ingredientes específicos que vamos a añadir a nuestra receta para una longevidad con salud”, pero aclara que para hacerlo “no es necesario complicarse demasiado las cosas ni fijar un objetivo extremadamente ambicioso”.

Muchos de los expertos que ha entrevistado aconsejan empezar por el ejercicio físico, porque “simplemente saliendo a caminar treinta minutos al día notarás una mejora inmediata, y en cuestión de semanas, tendrás más energía y menos ansiedad, es probable que pierdas peso, y ello te motivará a continuar esforzándote en pos de una mayor calidad de vida y longevidad”, asegura.

Persevera en el cambio

Al principio, los cambios nos parecen emocionantes y nos sentimos muy motivados para ponerlos en marcha, pero ese subidón inicial de ganas y expectativas suele ir desvaneciéndose, hasta el punto de que al cuarto o el quinto día de comenzar, nos cuesta afrontarlos porque la motivación inicial tiende a desaparecer, según la autora de ‘Eterna juventud’. 

“Para solventar esos baches de motivación, necesitamos un plan para ir construyendo unos hábitos saludables”, señala Dychtwald.

“Solo tienes que perseverar lo suficiente para un cambio que incorpores a tu vida se convierta en tu nueva realidad, es decir en un nuevo hábito, y en ese punto aquello que te costaba mucho trabajo empezará a resultarte más fácil”, asegura. 

En ese sentido, explica que cuando uno se plantea un cambio, como proponerse perder peso, debe ser consciente de que “hacen falta unas cuatro semanas para que la comida dulce (que fomenta el sobrepeso) deje de parecernos tan apetitosa” 

Corrige el rumbo cuando sea necesario

“Sea como sea tu camino hacia el envejecimiento saludable, necesitarás reajustarlo periódicamente, ya que la planificación es un paso útil, pero también es imprescindible que sea flexible”, según Maddy Dychtwald.

Según esta especialista, “hay muchas razones por las que podemos terminar desviándonos del camino o abandonándolo: porque nos vamos de vacaciones y comemos y bebemos peor y hacemos menos ejercicio; porque nosotros o un ser querido nos enfermamos y tenemos que cuidarnos o cuidar a esa persona; o porque sufrimos una lesión muscular y no podemos practicar deporte durante un tiempo”. 

Tarde o temprano ocurrirá algo que afectará nuestra planificación original, y en esos casos tendremos que reajustar el rumbo, concluye.  

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