Lo que nos enseñan once elecciones generales

Written by Libre Online

23 de marzo de 2022

Es un hecho comprobado por las experiencias que el triunfo en las elecciones nunca ha podido encontrarse en el camino de la oposición o del gobierno, solos; sino entre los dos. Cada uno tiene lo que falta a otro, como no puede menos de ocurrir. Por consiguiente, para calcular el resultado de la lucha, es preciso trazar la bisectriz de las fuerzas.

Por Tomás M. Montero Jr. (1948)

En todas las épocas ocurren los mismos sucesos políticos. Los hombres están siempre sujetos a las mismas pasiones y necesidades. Por consiguiente la generación nacida en 1927, hará lo mismo que la nacida en 1880 que fue la que voto en las elecciones de 1901, y que las cuarenta y siete promociones que median  entre el 80 y el 27; esto es:  una transacción entre los elementos gubernamentales  los oposicionistas, o entre los que desean conservar las posiciones y los que ambicionan conquistarlas.

Cuando no ha ocurrido esto se ha producido una revuelta como en 1906 y en 1916 salvo la excepción única de 1908. Ni siquiera se piensa que la política de protección a la mano de obra nacional, impuesta ahora por la necesidad de buscar medios de subsistencia para una población que se ha triplicado, es algo nuevo. La inauguraron los obreros con la huelga de noviembre de 1901 que exigía la admisión de aprendices cubanos en las fábricas de tabaco. Solo que antes los partidos no se ocupaban de ello.

En Cuba no hay estadistas, sino políticos. Y estos no se cuidan de los problemas que puedan surgir cuando ellos no estén ya en el poder. Al contrario, quizá deseen que no se produzcan para recuperarlo, puesto que como es obvio, solo con el apoyo de los descontentos se alcanza.

LAS ELECCIONES DE 1901

En las primeras elecciones generales se produjo el fenómeno de que damos cuenta: una parte del equipo gubernamental, el de Word… se gana a otra de la oposición. Una facción del Partido Republicando ingresa en la coalición estradista, a cambio de dos secretarias. Juan Gualberto Gómez lo reveló en un mitín de Matanzas. Por cierto  que, en aquella ocasión el ilustre hombre público dio algo cuya profundidad se escapó entonces y se escapará aun más ahora: “La obra revolucionaria no pervive  si no vienen los conservadores a aceptarla”. Así respondía a los que, según decían ellos mismos, no estaban “por Masó”, debido a que entre las fuerzas que lo apoyaban figuraba el Partido Unión Democrática muchos de cuyos integrantes habían militado en el Partido Autonomista. –“Si esto es lo que les impide  venir con nosotros yo estoy seguro de que esos valiosos elementos están dispuestos a retirarse de la coalición masoista para asegurar su triunfo. Vengan, pues, los que no lo han hecho todavía porque ese inconveniente es fácil de eliminar”, Nadie aceptó el reto.

Uno de los que se pasó al estrabismo fue Pisquet, Juan Gualberto, que lo había recomendado a los electores de aquella provincia, tuvo que lanzar un nuevo manifiesto excusándose con estos y relevándolos del compromiso de votarlo. “No creí- díceles-  que la ambición de ser Representante lo cegara tanto que lo llevase a dar, antes de las elecciones, la prueba de que no merece serlo Viondi, en Guanabacoa, explicó su adhesión a los estradistas, diciendo que “no había que discutir la política de los dos candidatos que se veían forzados a seguir la misma, sino las condiciones personales de cada uno”. Según esto, Viondi vota por Estrada Palma por inútil y hace de la inutilidad un mérito” – le dijo un articulista. Máximo Gómez, es silbado y apedreado en Camagüey, cuando hacía propaganda por el señor Estrada Palma. “Ninguna gloria es legítima si no la consagra una pedrada” – escribe D. Nicolás Rivero. Hasta los nombres se repiten. Roa- abuelo del actual profesor – tiene, como éste ahora que defender a los revolucionarios, acusados por la viuda de Esteban de Varona. Y el periódico “Patria” publica el siguiente comentario:

“Chibás y Galano han sido declarados cesantes en Santiago de Cuba, so pretexto de que desatendían sus deberes para luchar por Masó. ¡José Miguel Gómez y otros, no hubieran desatendidos los suyos por la propaganda estradista!”.

Hubo también sus violencias. Tal vez algún ahorcado, porque con motivo de unas prudentísimas declaraciones del General Rego comentó D. Nicolás Rivero: “¡Hablas palabras! Así tiene la seguridad de que nadie más que él mismo, le hará el lazo de la corbata mientras viva”.

NUEVO RETRAIMIENTO

En 1901, la coalición manifiesta se abstuvo de acudir a las urnas  frente a una coalición de que formaba parte el Partido Nacional ahora convertido en Liberal.

Los ataques en el Parlamento no derriban a nuestros gobiernos que son de duración fija. Y la necesaria aprovación legislativa para algunas medidas, no puede negarse sin son honrados los cngresistas, se obtiene siempre si son de otra talla moral o bien se prescinde de ella.

En las elecciones parciales de este año, el nuevo partido dio prueba de fuerza por hallarse divididos los liberales. Pero ese resultado los unió. El enemigo es el que une. “Mis enemigos forman parte también de mi dicha”. “A cada partido interesa que no desaparezca su adversario”, –observa su portavoz; Nietzsche.

Unidos los liberales, triunfaron en las elecciones generales del catorce de noviembre con la misma candidatura de 1906; es decir, la del Gral. José Miguel Gómez, llevando como candidato a la Vicepresidencia al doctor Alfredo Zayas. El nuevo gobierno tomó posesión el 28 de enero de 1909 en un ambiente de cordialidad, orden y garantías. El candidato derrotado de los Conservadores, General Mario G. Menocal, se trasladó tranquilamente al central “Chaparra”, cuya administración se le confiara. Ya la población de Cuba se había casi duplicado. De 1,572,845 habitantes en 1901, se había elevado a 2,043,980. Pero aún no había desocupados. Los trabajos del Alcantarillado de La Habana inaugurados en 1910 se hicieron con braceros españoles; y de igual nacionalidad eran los que instalaron las tuberías del gas del alumbrado y casi todo el personal de la “Havana Electric”.

Ello no obstante el cinco de mayo, se promulgó la ley que modificó la orden militar reguladora del cierre de los establecimientos comerciales, y el 18 de julio se votó un crédito de 1,300,000 pesos para construir casas para obreros. Ni una ni otra ganaron al Gobierno el apoyo de la clase proletaria.

Problemas estudiantiles no los hubo. Un incidente de los alumnos de Derecho Político con su profeso–antiguo alumno de la Universidad de Nápoles que también fue revolucionario en su tiempo, hasta el extremo de cruzar los mares para unirse a nuestras fuerzas libertadoras –quedó zanjado en Palacio, mediante un acta, que firmaron los comisionados estudiantiles y el doctor Ferrara. En ella éste, “retiraba cuanto pudiera lastimar los sentimientos de sus alumnos; pero…mantenía sus puntos de vista sobre la personalidad política del señor Estrada Palma”. –Entre los comisionados estudiantiles estaba el actual Ministro de Justicia, doctor José Alberni.

La opinión pública se contentaba con murmurar alegremente de los “chivos” en el Alcantarillado de La Habana, en las obras del dragado de la Bahía d, etc. y Ana de Glavari, –la viuda alegre– encarnada por Esperanza Iris– cantaba en el escenario de “Albisu”:

“¡Hay que agitarse, hay que agitarse!…

“¡Los candidatos deben trabajar…!”

El doctor Zayas haría caso de esta advertensia. Pero a pesar del magnífico discurso que pronunció en inglés el cuatro de julio en Nueva York, los “americanos” dejarían hacer al pueblo cubano.

Las elecciones de 1902

En efecto, la Asamblea del Partido Liberal, proclamó a Zayas candidato a la prsidencia para estas elecciones. Contaba, tal vez con que la represión de la guerra racista provocada por Ivonet– un apuesto mulato que había estado preso en la cárcel de La Habana por motivos políticos, y Evaristo Estenoz –a los que no siguieron la mayor parte de sus hermanos de raza, –habría minado la popularidad del General José Miguel Gómez. Pero éste, después de algunos sondeos, autoriza a sus amigos del liberalismo, capitaneados por Ernesto Asbert, para pactar con los Conservadres que acababan de proclamar la candidatura del General Mario G. Menocal. Formóse la “conjunción patriótica Nacional”, llevando como candidatos a este caudillo y al doctor Enrique José Varona como vicepresidente. Frente a ella, se alzó la candidatura de Zayas con el General Emilio Núñez como vicepresidente. Es decir, que como en 1901, una fracción en el poder llegó a un arreglo con la oposición.

El Dr. Zayas, como su contrincante, en 1908 aceptó sin protestas su derrota en 1912. mas, apenas instalada en el poder la Conjunción Patriótica el 20 de mayo de 1913, –(también el general Menocal, en una bien redactada proclama en que se adivina la intervención de los hombres más eminentes de su partido, ofreció garantías para todos)– ya los liberales soñaban con recobrar el Gobierno en las próximas elecciones generales, llevando como candidato al General Ernesto Asbert o al Ldo. Mario García Kohly, que acababa de entregar la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, para asumir nuestra representación diplomática en España. Tal vez se le alejó por esta crecient popularidad ganada durante la campaña de la conjunción patriótica. En cuanto al General Asbert, un dsgraciado suceso, ocurrido en el Paseo del Prado, en el que perdió la vida el General Armando J. De la Riva, Jefe de la Policía de La Habana, dio al traste con el favor de que disfrutaba entre las clases populares.

En vista de ello, el liberalismo torna, no a Zayas sino a su viejo líder, el General José Miguel gómez, y al regresar éste de Europa, una enorme multitud acude a recibirlo al muelle.

Enseguida se improvisa una rumba. “¿Qué quiere la gente?” –pregunta el “solista”, y el coro le responde con entusiasmo: “¡Tiburón!”. Luego la rumba se trueca en danzón: –“¡Tiburón! ¡Tiburón! pon, pon, pon…”–Es decir, “pon a contribución tu popularidad para el triunfo liberal. Con el nombre de ese escualo, notable por su voracidad, designó el semanario “La Política Cómica”, al General José Miguel Gómez, a quien también llamaba “Bacuino” y de quien decía que “se baña” en dinero con los fondos públicos –“Se baña; es verdad; pero salpica”–decían sus parciales como insinuando que otros ni siquiera esparcían algunas gotas de su baño nada lustral.

Regresó Ferrara también del extranjero. Y los conservadores o el pueblo, arreglaron la letra del consabido danzón intercalándole esta pregunta:–“¿Por qué vino usted compadre si aquí nadie lo llamó?”.

Apareció el “Heraldo de Cuba” que alcanzó gran popularidad.

Las elecciones de 1916

Tampoco el gobierno del General Menocal se ganó el apoyo proletario, no obstante que bajo él se celebró, en 1915 el Primer Congreso Obrero Nacional; se creó ese mismo año, la moneda que, según el doctor Cancio, venía en auxilio de las clases pobres, las cuales tenían que vender su trabajo y sus frutos en la moneda de menos valor y tributar en la de mayor valor”; se aprobó en 1916 la ley de accidentes del trabajo, y se sancionó la que hizo obligatorio el empleo de mujeres en las tiendas de ropa femenina, que data de 1917; –esto es, después de las elecciones.

El General Menocal aceptó la reelección. Según Montoro, porque “la mayoriía de los hombres del gobierno y del partido Conservador no pudieron ponerse de acuerdo sobre otro candidato”. Lo más probable es que, no viendo frente a ellos al General José Miguel Gómez, a quien consideraban el verdadero caudillo liberal –sino a Zayas, que era el candidato del partido de este nombre con Mendieta –¡Zayas Mendieta victoria completa!– juzgarían que contaba con algunas probabilidades de triunfo. Y se lo atribuyeron. Según el propio doctor Montoro, “sometidos al Tribunal Supremo algunos casos de elecciones dudosas, la decisión fue favorable a los liberales; y cuando el resultado final dependía de dos elecciones complementarias, los liberales, en vez de esperar el resultado, confiando en la imparcialidad demostrada de nuestro más alto tribunal, prefirieron lanzarse a una revuelta armada”. Sin duda pensaron que con los recursos del Gobierno no se pierden dos elecciones, a las que precisamente daría cierto viso de intachables la sentencia acatada de los tribunales de justicia.

No hay dudas de que los liberales se precipitaron. Se lanzaron al campo en febrero de 1917 y hasta el 20 de mayo, el gobierno era legal. Por consiguiente pudo decírseles que se habían alzado contra un gobierno “legalmente constituído”. Además continuaba Root en el Departamento de Estado americano y sin duda recordaba la acusación lanzada contra Wood. Sea como fuere, lo cierto es que Washington anunció que mantenía la doctrina Wilson, es decir, la del no no reconocimiento de gobiernos producto de revoluciones y menos de origen castrense. Y es sabido que el alzamiento fue en gran parte militar, por estar ganada no pequeña proporción de la oficialidad por promotores.

A pesar de no ser el candidato despojado, el General Gómez encabezó el movimiento de protesta.

Las elecciones de 1919

En éstas, no es una facción del gobierno la que se pasa a la oposición o se arregla con ella; sino una parte de ésta, la que logra un acuerdo con el partido de gobierno.

Y Zayas es el candidato de la “Liga Nacional”, formada por Conservadores y Populares. Frente a esta candidatura, los liberales recurren a su viejo caudillo, el General José Miguel Góm,ez, que lleva, como candidato a la vicepresidencia, a un magnate de las clases conservadoras –aunque no fuera de esta militancia–; el hacendado D. Miguel Arango y Mantilla. La entrega del poder a Zayas por los conservadores era, hasta cierto punto, una reparación del despojo que cuatro años atrás, llevó a la manigua al General Gómez. No obstante, éste aceptó su postulación frente a aquél. Así estuvieron siempre: en 1908, triunfan unidos; en 1912 es Gómez el que pacta con los conservadores contra Zayas: en 1916, vuelven a estar unidos: en 1919, es Zayas el que se arregla con los Conservadores contra José Miguel Gómez. Esto prueba lo difícil que es hacer una nueva figura nacional, y que no siempre es el partido instrumento del caudillo, sino que a veces, es el caudillo el instrumento del Partio, el cual aspira a ser recompensado por quien gracias a sus votos, gana la Presidencia de la República.

Triunfante el doctor Zayas con sus “cuatro gatos” que dijeron despectivamente los liberales aludiendo a los pocos de ellos que siguieron para fundar el Partidfo Popular,– el General Gómez acudiría a Washington para exponer la situación en que se veía; sus parciales no aceptaban la derrota pero en tierra extranjera había de extinguirse aquella vida. Librando al nuevo gobierno del único adversario que hubiera podido enfrentársele o refrenarlo. No se libra por esto Zayas de su revolución. Tuvo como Gómez y Menocal la suya, que promovieron los llamados “Veteranos y Patriotas” encabezados por García Vélez y Laredo Brú, con el apoyo de una parte de la juventud recien salida de las aulas, entre la que figuraba Rubén Martínez Villena. Y resuelta esta protesta contra “los clarisos” se produce la primera recolución estudiantil, a la que no es ajeno el ilustre médico argentino, doctor Arce, en quien ya se notaba una vocación política y diplomática. Fue él quien primero habló a los alumnos cubanos de la revolución de la Universidad de Asunción, acaso para crearle dificultades a los rivales de su patria en la política continental–Zayas, se manejó muy bien con este movimiento.

Asistí a la inauguración del curso universitario en 1923. Mella, el caudillo estudiantil –ahí está el doctor Manuel Borbolla, que no me dejará mentir –estaba resuelto a que el doctor Zayas, que había de pronunciar el discurso inaugural, no hablara; pero Zayas habló. Creo que el joven líder debe haber quedado aquella tarde algo descontento de sí mismo. Tres veces entró en el Aula Magna, donde el acto se celebraba, con ánimo de interrumpir al presidente, pero éste concluyó su oración y por una curiosa paradoja, fue Mella el único que lo escuchó de pie, casi en medio del salón…¡Qué tema para un pintor! Creo que Zayas lo paralizó porque fue sincero. Dedicó su discurso a evocar sus tiempos estudiantiles apelando al testimonio de su “querido profesor”, el doctor Cueto, que en el estrado presidencial,asentía pensativamente recordando tal vez sus mocedades. No recuerdo exactamente sus palabras; pero si que, con cierto dejo de melancolía, el viejo político añoró sus risueños años de estudiante. !¿Qué no daríamos ahora por volver a aquellos tiempos?” preguntó volviéndose al doctor Cueto.– Estas palabras finales fueron pronunciadas mirando fijamente a Mella, con algo de cmpasión en la mirada. Como se ve aunque sincesas, estaban bien calculadas y parecían indicarle que llegaría a la presidencia de la política.

Las elecciones de 1924

En éstas Zayas tiene la posición de José Miguel Gómez en 1912. la Asamble Conservadora postula al General Menocal y “se rompe la Liga Nacional”. En vista de llo, Zayas pacta con Machado, que, a su vez está, con el coronel Mendieta, en una situación que se asemeja mucho a la del Presidente con el General Gómez en 1908. lograda la postulación por Machado, que se mostró más hábil negociador que Mendieta, se encuenrtan los amigos de éste en una situación muy difícil. Si acordaban el retraimiento y, a pesar de ello el partido ganaba las elecciones, se les hubiera dicho que carecían de fuerza para decidir y, por consiguiente, convalidaban lo hecho por la asamblea: si el partido era derrotado, se les achacaría el desastre, y si por disciplina votaban a Machado, también daban su aquiescencia a lo acrodado por la Asamblea en contra de ellos, y sus intereses. Esta fue, sin embargo, la actitud que aconsejó Pedro Marín Herrera a sus amigos.

Mas, a penas transcurrido un año de la toma de poseción del candidato de Liberales y Populares ésto es, en 1926, los conservadores, derrotados con la candidatura del General Menocal, hicieron bajo la dirección de wilfredo Fernández una maniobra habilísima. Aprovechando el entusiasm por las obras públicas y por “la pacificación de los campos”, declaran que un gobierno que así se proyectaba merecía de sus adversarios de la víspera, que no lo comabtieran, sino que “cooperaran con él, en su obra patriótica.

Pero ya en 1927, año de la prórroga de poderes, se agrupan junto a Mendieta los que no estaba dispuestos a aguantar más de 4 años para aspirar a los cargos públicos y surge la Unión Nacionalista. No alcanzó gran respaldo. Al año siguiente, 1928, renovábase la popularidad del gobierno con la inauguración de las obras públicas; entre ellasd la carretera central.

LAS ELECCIONES DE 1928

En estos comicios, no fue una facción del gobierno la que se pasó a la oposición; sino toda ésta la que se sumó al gobierno. Machado fue el candidato único. Más, apenas toma posesión, al año siguiente, tiene que conjurar un pánico bancario.

El precio del azúcar bajó a menos del costo de producción y los bancos no tenían cobertura. Solo que esta vez no eran los bancos españoles y cubanos diez años atrás; sino los norteamericanos miembros de la Reserva Federal y ésta acudió en auxilio  de ellos proveyéndolos de fondos, desde el distrito 25. De dicha reserva, o sea el de Atlanta.

Ante el peligro que se avecina, un abogado norteamericano, Thomas Chadbourne, concibe el plan de reducir la producción de azúcares para mejorar el precio; se reduce en efecto la zafra; pero los productores de los Estados Unidos no secundan el plan por estar dicen, contra la Shrtman Act, que prohíbe llos “rust”. Va acentuándose el malestar en Cuba. Atribúyese la penuria al derroche de las obras públicas que muchos suponen emprendidas sin más ánimo que enriquecerse sus promotores. Lo mismo se dice de la política arancelaria proteccionista. Afirmábase que ella tenía por objeto salvar industrias en que estaban interesados los hombres del gobierno.  En realidad todo el mundo la practica entonces –conferencia de Ottawa,  Hawley Smooth- y la combate en su competidor.

El Ministro del Uruguay en La Habana, señor Benjamín Fernández Medina, que lucha por la industria de su país, es un aliado poderoso de la oposición. Los azucareros norteamericanos para salvar sus industrias elevan las tarifas a los crudos cubanos, so pretexto de que se producen con jornales de hambre. Estalla la revolución. Y en 1931 el General Menocal se encuentra, en Río Verde en la misma situación en que bajo su gobierno, se halló el General Gómez en Caicaje.

La crisis de 1932

Sigue el malestar y le penuria. Según el “bobo”, de Abela, “la solución cubana” está en la manigua pero se le busca en La Habana, por medio de atentados. Corre la sangre. Se vive en continua alarma, temiendo cada cual para si toda clase de calamidades. Al fin triunfa en los Estados Unidos la  candidatura de Franklin D. Roosevelt. Es el mismo apellido del Presidente de 1901, cuando se dijo que todo era vegetal: Root” que en inglés significa “raíz “Roosevelt”, en holandés “campo de rosas, y “Palma” que era el candidato cubano, de “Word”·, “madera” en inglés. No cree Roosevelt –Franklin,- que la crisis es de superproducción, como afirman muchos; sino de distribución. Y audazmente acomete la devaluación del dólar.  “No nos preocupa cual pueda ser el valor del dólar explicado en divisas extranjeras –dice en su declaración del 27 de junio, contestando a las críticas de la conferencia monetaria de Londres. Hay que aumentar el consumo empleando a los desocupados. Viene la “Nacional Recovery Act”. Más no quiere correr el riesgo de la impopularidad en Cuba o bien supone a Machado amigo de los Republicanos, ya que Coolidge lo elogió.

Pero su enviado personal a Cuba, mister Welles, no puede arreglar las cosas diplomáticamente. Ante la obstinación de Machado, se ve precisado a recurrir a un pronunciamiento militar. Nace lo que se llamó “el militarismo.

“GOBIERNOS

REVOLUCIONARIOS”

Subrayo la frase porque “revolución” y “gobierno” se excluyen, como lo demuestran la lógica y la Historia. Pero es un error común entre nosotros esperarlo todo de las revoluciones. Y la generación nacida en 1911, que en el 32 arribó  a la mayoría de edad.

LAS ELECCIONES DE 1944

Pero no se crea por esto que las últimas elecciones son una excepción de la regla que ha prevalecido en todas las anteriores. También en estas, una facción del gobierno, los Republicanos dirigidos por alonso Pujol y Raúl Menocal, se pasó a la oposición, y firmó la “alianza auténtico-republicana”, que es la que está en el poder. A pesar del voto obligatorio y de todos los factores que acabamos de recordar, la mayoría del doctor Grau, sobre sus contrincante, el doctor Saladrigas, concidió con el número de afiliaciones de los Republicanos.

¿Quién hubiera dicho al doctor Zaydin, uno de los autores del Código Electoral, que estaba afilando el machete con que habrían de decapitarlo…? También el General Gómez hubo de sufrir que Zayas se aprovechara en 1919 de la lección que él le dio en 1912.

¿Víctimas…? En 1905, Villuendas; en 1906, Quintín Banderas; en 1914, Armando de la Riva; en 1917 Caballero; en 1919 Martínez Alonso; en 1924 el Alcalde de Guantánamo; en 1930 los hermanos Freyre y Clemente Vázquez Bello; ahora Vinent… ¿a qué seguir? ¿No son las mismas pasiones de 1901?

Mas, no son las pasiones la tesis de este articulejo. La tesis que sostengo es la siguiente. Es un hecho comprobado por la experiencia que el triunfo nunca ha podido encontrarse en “manos de la oposición o del gobierno. Cada uno tiene lo que le falta al otro. El triunfo siempre ha estado “entre” los dos. Es preciso trazar la bisectriz de las fuerzas.

LAS ELECCIONES DE 1943

Con esos datos podrán los aficionados al cálculo político, conjeturar las posibles combinaciones de las distintas fuerzas. Ya una facción de uno de los partidos de gobierno – la que sigue a Chibás- esta hace tiempo en franca oposición, si bien es verdad que sus componentes se llaman ortodoxos como lanzando una condición de apostacía contra la otra. También antes se habló de los que “traicionaron” la revolución.

Cabe anticipar también que, cualquiera que sea el que triunfe, no se hallará en un “lecho de rosas..”. Acaso en 1949, se repita la crisis de 1919 y de 1929. Y, como dicen los franceses: “cuando no hay pienso en el pesebre los caballos se patean”.

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