LO QUE EN REALIDAD HICIERON EN YALTA FRANKLIN D. ROOSEVELT Y J. STALIN

Written by Libre Online

6 de julio de 2022

Por qué Roosevelt obtuvo un triunfo diplomático. De cómo Stalin cedió en cuanto a Polonia y la ONU. Por qué  F.D.R. favoreció el veto en Yalta. Stalin consiguió muy poco de lo que habría podido tomar por la fuerza. Yalta contribuyó a acortar la guerra y libró al mundo de peores tragedias.

Por Edward R. Stettinius, Jr. (1949) El pueblo norteamericano ha tropezado con grandes decepciones en su relaciones con la Unión Soviética desde 1945. Esto ha dado por resultado una aceptación muy extendida de la idea de que en Yalta se sacrificaron intereses vitales de los Estados Unidos para apaciguar a la Unión Soviética. Tal idea es falsa. Es importante que el público sepa exactamente lo que ocurrió en Yalta y, es casi tan importante, que sepa lo que no ocurrió. Yo estuve presente en Yalta como Secretario de Estado, y hay algunos hechos que tal vez sean conocidos sólo por mí desde la muerte del presidente Roosevelt y de Harry Hockins. Los anales de la conferencia de Yalta revelan con claridad que la Unión Soviética hizo más concesiones a los EE.UU. y Gran Bretaña que las obtenidas de éstos. Los convenios a que llegaron el presidente Roosevelt, el primer ministro Churchill y el mariscal Stalin fueron, en general, un triunfo diplomático de los Estados Unidos y Gran Bretaña. Los ataques a la conferenia de Yalta, excluyendo los que están motivados por un odio ciego a Franklin D. Roosevelt, son realmente el resultado de la amarga decepción por lo ocurrido después. Surgieron dificultades, no por los convenios concluidos en Yalta, sino por haber dejado de cumplirlos la Unión Soviética. Yalta fue un honrado esfuerzo por parte de los Estados Unidos y Gran Bretaña para determinar si podía alcanzarse o no una colaboración a largo plazo con la Unión Soviética. Creo firmemente que cuando se tengan todas las pruebas, y cuando  se mire a la conferencia en su debida perspectiva, Yalta devendrá un símbolo, no de apaciguamiento, sino de un sabio y valiente empeño por parte del presidente Roosevelt y del primer ministro Churchill para colocar al mundo en el camino de una paz perdurable. LLEGAN LOS LÍDERES A UN ACUERDO La conferencia de Yalta duró siete días: del 4 al 11 de febrero de 1945. Fue no solamente la reunión más larga de los tres líderes de la guerra, sino también la primera vez que en una conferencia oficial los tres líderes llegaban a acuerdos fundamentales sobre problemas de la postguerra, a diferencia de meros pronunciamientos de fines y propósitos. Dos de los más discutidos asuntos sobre los cuales se tomaron acuerdos se referían a la organización mundial de las Naciones Unidas y a Polonia. ¿Qué concedió el mariscal Stalin sobre esos asuntos? En el convenio sobre la organización mundial, la Unión Soviética aceptó la fórmula norteamericana para votar en el Consejo de Seguridad. Originalmente, los rusos querían una amplia facultad de veto en todas las decisiones del consejo en que estuviese implicada en un conflicto una de las grandes potencias. Pero los Estados Unidos insistieron en que el veto no debía de aplicarse cuando el consejo tratase de conseguir una solución pacífica, frente a sanciones económicas y militares. Y el mariscal Stalin accedió al fin. John Foster Dulles informó a la delegación norteamericana en San Francisco el 26 de mayo de 1945, que “el embajador Gromyko le había dicho recientemente que la fórmula de votar representaba un gran compromiso desde el punto de vista ruso”. Por las discusiones de Yalta estaba claro que el mariscal Stalin se hallaba primordialmente interesado en una alianza de Gran Bretaña, los Estados Unidos y la Unión Soviética. Sin embargo, al lograr que accediera a la formula norteamericana para votar, el presidente Roosevelt pudo conseguir más que una alianza de las grandes potencias. LOS ESTADOS UNIDOS FAVORECÍAN EL VETO Es absolutamente incorrecto que se les concedió el veto a los miembros permanentes sobre casi todas las cuestiones sólo por la insistencia rusa. La delegación norteamericana, en Dumbarton Oaks y después, favorecía el veto de las grandes potencias sobre asuntos que comprendían sanciones. La delegación de los Estados Unidos había sido informada de que el Secretario de la Guerra, el Secretario de Marina y los Jefes del Estado Mayor Conjunto estaban unidos sobre este particular, como cuestión fundamental de política militar. Estimaban que los Estados Unidos no debían de unirse a ninguna organización mundial en que pudiera hacerse uso de sus fuerzas sin su consentimiento. El veto era favorecido también por los miembros del Congreso que fueron consultados sobre los planes para las organizaciones de las Naciones Unidas. Toda la controversia sobre la facultad del veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad pasa por alto el hecho de que, de todos modos, no es el veto sino el uso o mal uso de esta facultad de vetar lo que ha impedido la efectividad del Consejo de Seguridad. Otra concesión hecha por la Unión Soviética sobre la organización mundial tuvo lugar cuando retiró su solicitud de 16 votos frente a la posición adamantina de los Estados Unidos y Gran Bretaña. La Unión Soviética también retiró su solicitud de que Gran Bretaña y los Estados Unidos convinieran en Yalta en invitar a Ucrania y a la Rusia Blanca a la sesión de apertura de la conferencia de San Francisco. Otros asuntos en que convino la Unión Soviética incluían la definición norteamericana de los países que debía de invitarse a la Conferencia de San Francisco. Como resultado de ello, las Naciones Asociadas que declararon la guerra para marzo 1° de 1945, pudieron tomar parte en la conferencia como miembros fundadores. Todavía más, el presidente Roosevelt en el derecho de discusión plena y franca, en la organización mundial. Aunque eso no le agradaba mucho a la Unión Soviética, el Presidente expuso con claridad que todas las naciones tenían derecho a ser oídas. Como resultado, las naciones más pequeñas han podido hacer uso de la Organización de Naciones Unidas como un foro o tribuna para presentar al mundo sus puntos de vista. Hasta aquí las concesiones obtenidas por Mr. Roosevelt sobre la organización mundial. ¿Cómo le fue en cuanto al problema de Polonia? DOMINA EL EJÉRCITO ROJO Esta resultó ser la más discutible y difícil de todas las cuestiones debatidas en Yalta. Mientras los tres líderes se reunían, las tropas británicas y norteamericanas acaban de recuperar el terreno perdido en la Batalla del Bolsón. Los aliados aún no habían cruzado el Riu. En Italia, nuestro avance se había detenido en los Apeninos. Las tropas soviéticas, por otra parte, habían invadido casi toda Polonia y la Prusia Oriental y habían llegado a algunos puntos sobre el río Oder en Alemania. La mayor parte de Hungría había sido liberada, ocupada la parte oriental de Checoslovaquia, y los partidarios yugoslavos habían retomado Belgrado en octubre de 1944. Para febrero de 1945, pues, Polonia y toda Europa oriental, excepto la mayor parte de Checoslovaquia, se hallaban en manos del Ejército Rojo. Como resultado de esta situación militar, no se trataba  de lo que Gran Bretaña y los Estados Unidos permitirían a Rusia hacer en Polonia, sino de lo que ambos países podían persuadir a la Unión Soviética que aceptara. El presidente Roosevelt se negó, como el Primer Ministro, a aceptar la petición rusa de que el límite occidental de Polonia fuese el occidental río Neisse. El mariscal Stalin por fin retiró su demanda y convino en dejar que la frontera occidental polaca se estableciera en la conferencia de paz. POLONIA NO FUE “VENDIDA” No se trató de una “venta” de la democrática Polonia, acusación que se ha hecho extensamente, sino de un compromiso contraído por el mariscal Stalin de permitir que se organizara un nuevo gobierno en un país que se hallaba enteramente a su merced. Lo malo no fue la fórmula de Yalta sino que la Unión Soviética no cumplió los términos del convenio. El presidente Roosevelt no “entregó” nada significativo en Yalta que estuviera en su poder retener. Los convenios, por otra parte, aceleraron la terminación de la guerra. La Conferencia de Yalta también hizo posible la creación de la Organización de Naciones Unidas. Los acontecimientos ocurridos desde Yalta han dificultado el funcionamiento efectivo de las Naciones Unidas. Pero yo estoy convencido de que las Naciones Unidas todavía pueden llegar a ser la más grande realización de la historia, tendiente a construir un mundo estable y pacífico.

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