LAS “FEMINAZIS”: UNA BOMBA DE RELOJERÍA SOCIAL EN ESPAÑA

Written by Roberto Cazorla

23 de junio de 2021

Frecuentemente, en España, aparece un recién nacido, con el cordón umbilical y la placenta, en contenedores de basura. Si un padre mata a sus hijos, es un “crimen machista” ¿Y, cuando son las madres las asesinas…? ¡Y son muchas! ¿Cuál es su calificativo?

Siempre he creído que los hombres (la Humanidad) si es tendenciosa, inicua, todos los calificativos que en este caso nos define, resultan paupérrimos, asquerosos, vomitivos… Esa salación social que está convirtiendo al mundo en un infierno, sobre todo por culpa de los políticos de todo el planeta, exceptuando unos pocos, seguro que no existe otro país en el que tan “mala uva” se desarrolle como en España. Lo que voy a exponer aquí está ocurriendo en todo el planeta, pero cada uno vela por sus intereses y, a mí, me interesa que este país, el cual me ha adoptado y he adoptado, sufra lo menos posible.

Desgraciadamente, la conjura roja, la mano negra que mueve la cuna (“remember” el filme “La semilla del diablo”) y que pertenece a los chinos y rusos (principales enemigos de la humanidad) están consolidando una serie de “gremios” sociales con el único fin de destruir todo lo existente; ellos siguen aspirando a“una sociedad mundial a su imagen y semejanza”. Una de las bandas está formada por las “feminazis”, elevado número de mujeres andróginas que no piensan en otra cosa que destruir…, barrer del mapa la figura masculina.

No creo que, en el resto de Europa, otro país supere a España en cuanto a tener más madres asesinas que, la mayoría de las veces (según estadísticas) lo hacen para vengarse del padre, también a la inversa. Desde hace casi dos meses, en este país no se habla de otra cosa que del asesinato cometido por Tomás Gimeno, a sus dos hijas, Anna y Olivia, de 1 y 6 años; cuando le tocaba tenerlas (está divorciado de la madre de las niñas) no las devolvió , las asesinó en su casa, las envolvió e introdujo en dos grandes mochilas; se subió a su lancha y, dirigiéndose hacia mar adentro, cuando sabía que la profundidad era de más de mil doscientos metros, lanzó los cadáveres de las niñas atados a grandes bombonas de gas para que nunca salieran a flote. Presuntamente, a continuación, se suicidó atado al ancla de la lancha, sabía que resultaría imposible que dieran con sus cadáveres, aunque el suyo no ha aparecido. Desde entonces un barco adecuado para buscar en el océano, ha registrado varios kilómetros, encontrando solamente el cadáver de Olivia, de 6 años. Al cierre de este artículo, el barco especializado seguía buscando el cadáver de la pequeña de un año y el suyo.

EN GIRONA

Desde su desaparición, todos los medios de comunicación, no han cesado de comentar tan desdichado suceso, siempre encabezado por la palabra “machismo”. Según las “feminazis”, los comunistas que están de acuerdo con semejantes exageradas, con la excepción de dos canales de televisión que son de derecha (a los más importantes el desgobierno de Pedro Sánchez le concedió a cada uno 100 millones de euros, con el fin de tenerlos siempre a su vera). De ahí que sean tan partidistas y perversos todos los que intervienen en este crimen que, si dependiera de mí, y el parricida estuviese vivo, lo amarraría a una silla eléctrica para convertirlo en un chicharrón de viento. También haría lo mismo con las madres asesinas que, en España, las hay a “montones”.

Ocurre que, en los mismos días, en Girona (Cataluña, España), comenzó el juicio con la madre que asesinó a su hija de 10 años y, durante el juicio, dijo entre otras barbaridades: “Es que lo veía todo negro. Y había dejado de tomar la medicación días antes de los hechos, el crimen no estaba premeditado”.

El padre canario, de 37 años, hasta en las misas dominicales, los curas lo acusan de ser el mismísimo diablo. Me parece normal porque lo es, sin duda. Y, en los templos sagrados, la palabra “crimen machista” salen hasta de las paredes. Pero el juicio que se acaba de iniciar en Girona (Cataluña), no lo menciona ni Dios. Si el parricidio del canario afirmando todos que era un crimen “machista”, que lo había cometido con el propósito de castigar a su ex esposa porque ésta, se había unido a un hombre belga de 60 años y millonario. No han faltado las manifestaciones y todo tipo de protestas venidas de las “feminazis”, engendros que ya no tienen frases peyorativas para lanzárselas a los hombres. Son tan perversas que lo único que les mueve son los crímenes “machistas”, mientras, las de su mismo sexo asesinan sin piedad igual o más que los hombres. ¡He ahí el “copón” de partidismo y odio al “macho”!

CORDON UMBILICAL

Al unísono, se está celebrando otro juicio contra la madre que asesinó a sus dos hijos en la bañadera, en Godeña (Valencia, España). Esta perra asesina fue más allá, pues tuvo la ecuanimidad de llevarlos a una finca que habían ocupado y los enterró con toda su sangre fría. Pero de los dos juicios que se le están celebrando a las dos madres que son tan asesinas como el canario, al que califican de asesino “machista”, no las califican de “asesinas hembristas”. María (así se llama la madre asesina de sus dos hijos declaró: “Enterré a los niños en dos puntos diferentes, singulares para cada uno de ellos, porque “no podía dejarlos así” y fui a decírselo a mi marido tras desnudarme porque tenía la ropa sucia de tierra”. ¿Se puede ser más H. de la gran P.? “Es otro crimen “machista”, hay que ir a por esos canallas que tanto daño nos hacen a las mujeres; hay que castrarlos a todos”, gritan las bárbaras. En España, frecuentemente, aparece en contenedores de basura un niño recién nacido, aún con el cordón umbilical, con pedazos de placenta. Y son mujeres, madres “amantísimas”, asesinas que también merecen garrote vil. ¿Cómo llamarles a las tantísimas madres que asesinan a sus hijos? ¿Asesinas “hembristas? ¿O es que tirar a un recién nacido vivo a un contenedor es una gracia?

He ahí la “diarrea” mental de las “feminazis”. Y todo es el producto de los de arriba para arrasar con la poca humanidad que queda, con el amor y el respeto a la vida.

En el cinismo que define a los que presumen de la “Hoz y el Martillo”, está lo tendencioso hasta que han convertido a las “feminazis” en una “bomba de relojería” social en Occidente, porque, en Corea del Norte, Vietnam, Cuba, Venezuela y demás países gangrenosos, la que se mueva, desaparece sin dejar el más mínimo rastro.

¿Qué se puede esperar de mujeres que todo lo exigen con los senos al aire, la mayoría flácidos que les llegan a las rodillas?

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