Por Álvaro J. Álvarez. Exclusivo para LIBRE
En Cuba se crearon las Cajas de Retiro para los trabajadores obreros o profesionales de los distintos gremios.
Y es que en Cuba Republicana no se siguió el sistema de un organismo único para la administración de la seguridad social, sino existían diversas instituciones con su propia legislación, administración, financiamiento y prestaciones que brindaban ese beneficio a diferentes grupos ocupacionales. En 1958, por ejemplo, había 52 cajas de retiro que cubrían algo más del 50% de los asalariados.
Los miembros de las distintas agrupaciones contribuían con cierta cantidad para cuando se retiraran poder tener un retiro decoroso.
Las Cajas de Retiros (fondos de ahorros de empleados) de compañías importantes y de algunos gremios poderosos en el país, también podían financiar construcciones para sus asociados.
El mejor ejemplo de ello fue el Retiro Gastronómico.
Siendo presidente el Dr. Carlos Prío Socarrás, el 13 de marzo de 1950 se estableció La Caja de Retiro y Asistencia Social de los Trabajadores Gastronómicos mediante la Ley N° 18 de 1950, luego de diez años de gestiones de los dirigentes de ese sector, con el objetivo de proporcionar un organismo de seguro social que proporcionara al obrero desprovisto un medio de vida decoroso una vez que concluyera su vida laboral.
Tenía la Caja su sede en el edificio # 603 de la calle Carlos III entre Oquendo y Marqués González. Recababa sus fondos mediante las aportaciones de patronos y obreros del giro gastronómico y con tributos forzosos establecidos por la ley sobre el consumo de bebidas alcohólicas, lo que llegó a provocar fuertes enfrentamientos con la Confederación Patronal de Cuba opuesta a pagar este impuesto.
El dinero de la Caja debía emplearse, según sus estatutos fundacionales, en proporcionar jubilaciones a los trabajadores del sector gastronómico que por incapacidad física no pudieran ganar su subsistencia y a conceder pensiones a los familiares de los que fallecieran por accidente o enfermedad en el desempeño de sus funciones.
Por la Ley 18 de 1950 quedaba establecido que estaban obligados a contribuir con fondos a la Caja de Retiro Gastronómico todas las personas naturales que en el territorio nacional permanente, temporal o eventualmente, trabajasen o prestasen servicios, mediante sueldo, salario, comisión, ajuste, contrata o cualquier otro tipo de remuneración, en cualquier hotel, cafetería, restaurante, fonda, figón, café, café sin alcohol, bar, cantina, fuente de soda, taberna, hospedaje, posada, casa de huéspedes, cabarés, club nocturno, casino, club de recreo, balneario, playa, centros de diversión en general y establecimientos similares que se dedicaran a labores propias del ramo gastronómico y su conexos y los dealers o croupiers que trabajasen en establecimientos legalmente autorizados para los juegos de azar.
También tenían la misma obligación todas las personas naturales o jurídicas que, como propietarias, arrendatarias o en cualquier otro concepto, explotasen u operasen cualquier hotel, restaurante, cafetería, fonda, figón, café, café sin alcohol, fuente de soda, bar, cantina, taberna, hospedaje, posada, casa de huéspedes, cabarés, club nocturno, casino, club de recreo, balneario, playa y establecimientos similares establecidos o que se establecieran en la República de Cuba.
Los obreros comprendidos dentro de esas categorías contribuirían mensualmente a los fondos de la Caja de Retiro y Asistencia Social de los Trabajadores Gastronómicos, con el 3% del importe de los sueldos o salarios que percibiesen y los patronos con el importe del 3 % de la suma total de las nóminas de sueldos y salarios que pagasen mensualmente a sus trabajadores.
Además, los trabajadores gastronómicos contribuirían a los fondos de la institución con el importe de los aumentos de salarios que devengaran el primer mes, cuando por ascenso obtengan mayor retribución y con el 15 % del sueldo mensual cuando por primera vez prestasen servicios en la industria gastronómica.
Como Presidente de la Caja de Retiro y Asistencia Social de los Trabajadores Gastronómicos fue nombrado Francisco Aguirre Vidaurreta (1910-1967) conocido como El Vasco, un antiguo dirigente sindical vinculado al Partido Auténtico, que había sido representante a la Cámara y Ministro de Trabajo en 1947. Era propietario del restaurante Kasalta, en 5ª Avenida y calle 2 de Miramar, a la salida del túnel (sitio muy recordado porque en sus alrededores se realizó el muy recordado duelo donde Modesto Maidique Venegas (1889-1941) mató a Rogerio Zayas-Bazán (1876-1931) en un irregular duelo el 14 de julio de 1931).
Bajo su presidencia la Caja costeó la construcción del Hotel Habana Hilton en 23 y L, que luego arrendó a la cadena norteamericana Hilton Hotels International, para que lo administrara.
Francisco Aguirre Vidaurreta fue condenado a cumplir 20 años de cárcel en la causa 201 del año 1960 por un tribunal castrista de La Cabaña. Estando en una Huelga de Hambre, falleció en septiembre de 1967 por una deficiencia cardíaca sin recibir asistencia médica en la prisión del Castillo del Príncipe.
El Hotel Habana Hilton se construyó a un costo de $24 millones, como una inversión de la Caja de Retiro y Asistencia Social de los Trabajadores Gastronómicos, con financiamiento adicional del Banco de Fomento Agrícola e Industrial de Cuba (BANFAIC).
Fue operado por el grupo American Hilton Hotels International y fue diseñado por el conocido arquitecto de Los Ángeles Welton Becket, quien previamente había diseñado el Beverly Hilton para la cadena. Becket diseñó el Habana Hilton de 27 pisos en colaboración con los arquitectos cubanos Nicolás Lin Arroyo y su esposa Gabriela Menéndez. El hotel fue construido por Frederick Snare Corporation.
El diseño y decoración de los interiores fue llevado a cabo por el personal de la empresa Welton Becket bajo la dirección de James McQuaid junto con personal de decoración de Hilton Internacional.
Cuando se completó en marzo de 1958, el Habana Hilton era el hotel más alto y grande de América Latina.
La estructura en general es de hormigón armado, losas, vigas, columnas con ábacos y capiteles, todas fundidas en el lugar. La altura total de la edificación es de 126 metros sobre el terreno y un total de 88,000 m² de fabricación.
Consta de dos niveles de garaje en los sótanos para 500 carros, piso principal, con un gran lobby, recepción y administración. Sobre la gran Mezzanina, una torre de 21 plantas típicas con habitaciones, que configuran un bloque que todos reconocemos como imagen de este hotel. Con 630 habitaciones y 42 suites; seis Restaurantes y Bares, incluido el Trader Vic’s (luego llamado El Polinesio); tres cocinas y cafetería con salón de descanso para 1,000 personas; un elegante Casino con capacidad para 500 personas; un gran club de cenas; amplias instalaciones para convenciones; una galería comercial; el Bar principal y más famoso por su espectacular vista, se llamaba The Sugar Bar Terrace and Club (luego llamado El Turquino), situado en el piso 25 y funcionaba como un club nocturno de lujo con techo retráctil.
La piscina, con una capacidad de 530 m3, tenía en el centro un elevador para espectáculos acuáticos y equipos para filtrar y recircular el agua. Alrededor de la piscina había 33 cabañas, bares y terrazas. Para comodidad y rapidez había cinco elevadores para los huéspedes, dos más de carga y otro para los bañistas. La instalación poseía una planta eléctrica con cuatro generadores diésel de 1,000 KW y una capacidad de 1,500 toneladas de refrigeración, para darle aire acondicionado a todo el edificio. Se abastecía de pozos propios de agua con dos turbinas que proporcionaban 160 m3 de agua por hora y con una cisterna con 3,028 m3.
Contaba además con una enfermería para hombres y mujeres, tintorería, lavandería, panadería, carpintería, taller de tapizar y un total de 6,325 metros de locales para arrendar.
El Hotel también contó con obras de arte de algunos de los artistas cubanos modernos más importantes de la época, había obras de arte en todos los rincones del Hilton, pero ninguna como El Mural Frutas Cubanas de Amelia Peláez del Casal (1889-1941), un enorme mural de mosaico de 60 metros de largo x 10 de alto, que pesaba unas 9 toneladas sobre la fachada principal (en la calle L).
Ahí estuvo, para asombro de los habaneros que pasaban frente al hotel, hasta que el 15 de abril de 1960 (Viernes Santo) su esquina derecha, la más cercana a la calle 25 y que estaba sobre una sección de la piscina, fue desprendida de la pared por el viento de cuaresma y cayó sobre Zita Coalla, una conocida bailarina de Tropicana que tomaba el sol junto a su novio. Ambos quedaron casi sepultados bajo los pedazos de cemento seco y sangrando por las cortaduras de los filosos cristales de la cerámica. Los dos murieron más tarde en el hospital.
Ese accidente selló el destino del mural de Amelia pues, por el peligro que representaba, fue enseguida removido y sustituido por una capa de pintura azul. Dos meses después, el Havana Hilton fue robado.
El Mural por la calle 23 fue obra de Secundino Cundo Bermúdez Delgado (1914-2008) y estaba en la parte del edificio entre el Restaurante Trader Vic’s (Polinesio) y la calle M, frente al Edificio Radiocentro.
En el Bar Antillas (luego Bar Las Cañitas) el Mural de azulejos “Historia De Las Antillas” de René Portocarrero (1912-1985) del segundo piso (Mezzanina) con vistas a la terraza de la piscina.
En la Sala de Reuniones Le Pavillion (luego Sierra Maestra) en el último piso estaba el Mural abstracto de Mario Carreño Morales (1913-1999).
Un inmenso óleo de Wifredo Lam Castilla (1902-1982) colgaba en la entrada del Casino.
En el centro del lobby, emergiendo de una fuente y rodeada de plantas tropicales, una escultura metálica de Rita Longa Aróstegui (1912-2000) llamada La Clepsidra dominaba todo el espacio.
El administrador o gerente general del Hilton (marzo 1958 a junio 1960) fue José Agustín Menéndez Cruz un cubano naturalizado estadounidense y antiguo funcionario de Hilton quien era ahijado y protegido de Conrad N. Hilton. Algunos escritos dicen que era el esposo de la hija de Hilton, pero Constance (luego se llamó Francesca) nació en 1947, por tanto tenía 11 años lo cual se deduce imposible ese matrimonio.
Nicholas G. Benson era el administrador residente. Tanto ellos dos como todo el personal fue entrenado durante 4 meses antes de la apertura, muchos de ambos sexos fueron adiestrados en EE. UU. todo lo cual fue publicado en la Revista Ambiente.
La diversidad de los trabajadores que poseía: cocineros, dependientes de restaurantes, fuente de soda, camareros, cantineros, carpinteros y otros, estaban agrupados de acuerdo con su especialidad; esta división permitiría una mayor explotación de este sector gastronómico.
El Habana Hilton abrió con cinco días de festividades, del 19 al 23 de marzo de 1958, con la presencia del propio Conrad Hilton, acompañado de su enamorada, la actriz Ann Miller.
A Hilton se unieron 300 invitados, entre ellos la socialité Virginia Warren, hija del presidente del Tribunal Supremo Earl Warren; la renombrada columnista de Hollywood, Hedda Hopper; la actriz Terry Moore; la actriz Dorothy Johnson; los locutores de radio casados Tex McCrary y Jinx Falkenburg; la actriz Linda Cristal; la bailarina Vera-Ellen; el actor Don Murray; la actriz Dolores Hart; Leonard Goldenson, presidente de la cadena ABC; y el periodista Leonard Lyons.
Una ceremonia formal de bendición se llevó a cabo en el Lobby del Hotel el 22 de marzo de 1958, a la que asistieron la Primera Dama, Marta Fernández de Batista; Francisco Aguirre Vidaurreta, el presidente del sindicato de trabajadores gastronómicos; José Suárez Rivas, ministro de Trabajo; y otros dignatarios. La ceremonia fue seguida por un almuerzo, con discursos de Hilton y Aguirre, y una gran cena de gala y baile en el gran salón de baile del hotel.
El Casino del Hilton fue arrendado por $1 millón anual a un grupo formado por Roberto Chiri Mendoza, su hermano el abogado, Mario Mendoza, Clifford Big Juice Jones, Kenneth F. Johnson y Sidney Orseck.
Roberto Mendoza era un rico contratista cubano y dueño de fincas de cañas de azúcar; Orseck era un abogado de Nueva York; Johnson fue Senador del estado de Nevada y Jones fue un ex Vicegobernador del estado de Nevada que tenía intereses de propiedad en varios Casinos de Las Vegas.
Los funcionarios de Hilton dijeron que 13 grupos intentaron arrendar el Casino y 12 fueron rechazados porque tenían conexiones con la mafia o se habían negado a someterse a la rígida investigación.
Solamente fueron 815 los días que el Hotel Habana Hilton fue Libre, porque desde el 11 de junio de 1960 cuando el Hotel pasó “a manos del pueblo” (frase para ser creída solamente por los estúpidos-fanáticos) que, desde aquel día, pasó a llamarse Habana Libre (para Fidel la palabra Libre significó preso, ocupado, cautivo, encarcelado, sumiso).
Una a una, las obras de arte fueron desapareciendo: el óleo de Lam fue descolgado de la pared del Casino y jamás se volvió a ver; el Mural de Cundo, junto con sus burbujas y peces ocres, fue desmontado por secciones y terminó siendo olvidado para siempre. La escultura de Rita Longo también desapareció.
En el letrero lumínico del último piso sustituyeron la palabra Hilton por Libre, pero el resplandor de las letras, por alguna misteriosa razón, era diferente. En las noches, el neón azul de la palabra Habana brillaba en la altura. A su lado, la palabra Libre palidecía.
La empresa Hilton no era la propietaria del actual Habana Hilton, sólo lo administraba.
El Havana Hilton se construyó con el dinero de las Cajas de Retiro del Sindicato de Trabajadores de la Gastronomía. Y no con dinero robado de esas cajas: era un negocio legal en que el Sindicato invertía el dinero de las cuotas de retiro de sus trabajadores en la construcción de ese hotel, que una vez en operación y siendo propiedad del Sindicato, generaría más dinero para pagar sus pensiones, bajo un contrato de administración firmado por la organización obrera con la empresa Hilton.
De manera que Fidel Castro no les expropió el hotel a los americanos, sino al propio sindicato cubano.
EDIFICIO ODONTOLÓGICO
Este edificio situado a media cuadra del Habana Hilton en la calle L # 353 entre 21 y 23 también había sido construido con los fondos de la Caja de Retiro de los Dentistas.
Inaugurado en 1953. Ese proyecto del arquitecto y paisajista cubano Antonio Luis Quintana Simonetti (1919-1993) precursor del Movimiento Moderno en Cuba.
Quintana resultó ganador entre doce concursantes, pues en opinión del jurado, reunía condiciones de originalidad, belleza y utilidad práctica.
En las dos primeras plantas se ubicaron el Club Dental, el Colegio Estomatológico y las oficinas del Retiro Odontológico, salones de actos y consultorios para dentistas. El resto de los 13 pisos se dejaron preparadas para ser convertidas en oficinas aisladas.
El edificio contaba con un parqueo de dos niveles en el sótano, un basamento destinado a comercios y una torre de oficinas para alquiler, además de la pequeña Sala Teatral Talía. En el vestíbulo había un Mural del pintor Mariano Rodríguez (1912-1990), El Dolor Humano.
Por este edificio Quintana recibió, en 1956, el premio Medalla de Oro del Colegio Nacional de Arquitectos.
Ubicado en la planta baja del edificio, con salida directa a la calle L estaba el restaurante-cafetería Kimboo, un moderno establecimiento de servicio rápido donde usted mismo se servía la comida (estilo Buffet) siempre recuerdo lo brownies de chocolate, que eran los mejores de La Habana. En 1958 era propiedad de Felipe Coss Vega quien lo operaba bajo la razón social de Cafeterías Kimboo.
EDIFICIO DEL
RETIRO MÉDICO
Edificio comercial en la calle 23 #201 entre M y N. Construido entre 1955 y 1958, fue diseñado como un edificio de uso mixto para apartamentos y oficinas por el arquitecto Antonio Quintana Simonetti (1919-1993), participó en la construcción del Barrio Residencial Obrero de Luyanó, junto con Mario Romañach y Pedro Martínez Inclán.
Este edificio estaba considerado como unas de las obras arquitectónicas comerciales más imponente e importante de los años 50.
Fue construido inicialmente como un edificio de viviendas y la sede del Seguro Médico. Cuenta con 2 niveles de sótano para parqueos.
A partir del 4to piso se encuentran 3 apartamentos por piso. Se aprecia en los detalles de la arquitectura un sistema de balcones y la presencia de algunas galerías exteriores.
El edificio contaba con dos murales: uno en el vestíbulo por la calle 23 el Mural Cerámico Abstracción (1956) del artista cubano Wilfredo Lam Castillo (1902-1982) que consta de azulejos pintados con triángulos blancos y romboides negros que representa la cúspide de su exploración de un lenguaje geométrico y abstracto.
Lam que se había marchado a París después del golpe de estado de Batista (1952) regresó en 1956 solamente a crear su mural Abstracción en el Edificio Médico.
El otro, titulado Boomerang, de Mariano Rodríguez, se encuentra en el vestíbulo residencial en la calle N.
Este edificio es una de las obras más representativas de la arquitectura cubana donde también colaboraron los arquitectos Augusto Pérez Beato (padre), Manuel A. Rubio, Juan Tosca Sotolongo y José Feito Mayo, además el arquitecto Rolando Samuel entre otros muchos profesionales.
Sobre este proyecto se ha dicho: “Dentro de la arquitectura patrimonial moderna de los años 50, esta obra proyectada por el arquitecto Antonio Quintana en 1955 fue ensalzada aún antes de su inauguración por el prestigioso profesor Pedro Martínez Inclán en ocasión de la entrega del Primer Premio al Proyecto donde planteó que Quintana cuando lograra realizar su proyecto, podría blasonar de haber dotado a La Habana, de acuerdo con la celebérrima frase de Paúl Valery, de un edificio que habla”.
En 1959 recibió dos distinciones: el Premio Medalla de Oro del Colegio Nacional de Arquitectos y la condición de mejor obra comercial de este período.
Según expertos, este inmueble, junto al Focsa y el Habana Libre constituyen ejemplos de racionalidad y uso del espacio, y la imbricación del concepto de edificio de viviendas y oficinas, una tendencia que irrumpió en la arquitectura del mundo entero durante los años 50.
Se trata, de una reinterpretación del concepto de la caja, del francés Le Corbursier, que le hicieron decir a Roberto Segre que son “los más grandes ejemplos de la Cuba de su tiempo, y uno de los más grandes en las Américas el liderazgo de La Habana como ejemplo de una ciudad, dentro de la ciudad “.
Edificio del Retiro de Ingenieros
En agosto de 1908 se creó la otrora reconocida y prestigiosa Sociedad Cubana de Ingenieros y como el resto de los colegios profesionales tenían por objetivo defender los intereses de sus afiliados, regular su actividad, crear y gestionar fondos para pensiones y retiros, etc.
En 1957 el Retiro Social de los ingenieros construyó un edificio de oficinas para alquilar en la calle 17 y esquina O del Vedado. Los arquitectos fueron Eugenio Batista y Adolfo Arellano.
El proyecto constó de 12 plantas de oficinas, rodeado de grandes ventanales, protegidos por un voladizo y un teatro o salón de actos en la última planta.
En las fotos de la época se puede apreciar que cuando se estaba construyendo al lado del Edificio FOCSA, todavía no había comenzado la construcción del Edificio Someillán.
Sometido al agresivo ambiente marino de la costa habanera y del perenne abandono e incapacidad de las autoridades comunistas, se han añadido transformaciones que en el caso de los castristas son siempre a peor. La nueva carpintería que nada tiene que ver con las originales o simplemente con el diseño de la edificación o las unidades de aire acondicionado de pared, cuando este edificio ya contaba desde hace más de 60 años en sus inicios, con un sistema de aire acondicionado central.
Edificio del Retiro Radial
Construido en 1955 por el arquitecto Adolfo Pérez Llana, quien diseñó una moderna torre de apartamentos, con excelentes vistas de la ciudad y el mar. Ubicado en la calle Línea entre E y F del Vedado. Pérez Llana tenía singulares clientes, nada más y nada menos que locutores, artistas, empleados y obreros más destacados en el sector de las comunicaciones en Cuba, específicamente de la radio cubana. Ellos querían comodidad, espacio, luz, modernidad, cercanía a los mejores bares, restaurantes, centros de grabaciones de La Habana. Él garantizó todos los detalles.
En el Edificio del Retiro Radial no hay elementos decorativos, ni estructuras rebuscadas. La silueta del edificio se pierde en el entramado urbano. No es un hito en la ciudad, pero sus líneas racionalistas son parte del sello de la arquitectura cubana de los años 1950.
En 1953 el gobierno de la isla aprobó el Decreto-Ley 750 donde creaba el Fomento de Hipotecas Aseguradas (FHA). Esto aceleró la construcción de apartamentos, por lo general financiados por Bancos de Ahorro y Capitalización.
Las Cajas de Retiros (fondos de ahorros de empleados) de compañías importantes y de algunos gremios poderosos en el país, también podían financiar construcciones para sus asociados, como el Edificio del Retiro Radial, propiedad del Retiro de los Locutores, Artistas, Empleados y Obreros de la Industria y el Comercio de la Radio Nacional.
Los terrenos en El Vedado eran bastante costosos y escasos en esa época, pero vivir en la zona era ideal para los profesionales de la radio, por la cercanía a las emisoras más importantes.
El sistema de Propiedad Horizontal permitía a los inversionistas adquirir el espacio céntrico a un alto precio y luego lo rentabilizaban dividiendo el costo entre todos los apartamentos.
Este fue el método que usó el gobierno para dar acceso a la clase media a viviendas modernas, céntricas, con todos los servicios y excelentemente construidas, tanto así que son hasta la actualidad las edificaciones preferidas por miles de cubanos.
La Habana se desmorona, pero cuando el viento de mar corre por la ciudad vacía, levantando el polvo, el caminante avezado descubre joyas arquitectónicas que resisten, como evidencia de que tuvo tiempos mejores esta ciudad. Entre esas imponentes edificaciones, la mayoría construidas en la década de 1950, destaca una torre que conserva su uso residencial en El Vedado: El Retiro Radial.
Sus balcones tienen modificaciones y su fachada luce alguna que otra magulladura, pero la torre está firme, sin carteles de alertas por derrumbes, todo un logro en los tiempos que corren.
Edificio del Colegio de Abogados
El Colegio de Abogados de La Habana fue constituido formalmente en 1852, reflejando el pensamiento liberal de la intelectualidad de la época.
Históricamente, sus sesiones se realizaban en una casona en la calle Lamparilla # 114, esquina a Cuba.
En 1955 el colegio de abogados celebró un concurso para un nuevo edificio, que funcionaria además como seguro y retiro del gremio de abogados, modalidad muy extendida entre los colegios profesionales de la época, ubicado en la flamante zona administrativa de la Plaza Cívica.
El concurso para oficinas y sede colegio y seguro de abogados, fue ganado por un joven y desconocido arquitecto: Aníbal Flores Jenkins, quien partió de un definido y modulado cubo volumétrico, que a su vez fragmentaba proporcionalmente las funciones que alberga el edificio, un volumen más bajo dividido en tres niveles, que entra y sale del nivel de fachada, permitiendo además de sombrear la fachada, aligerar el fascinante cubo superior.
Como arquitectos asesores de la Caja de Abogados estuvieron la firma de Maruri & Henares, el contratista de la ejecución del edificio fue el ingeniero Pedro de Mena.
En 1962 finalmente se trasladó hasta allí el colegio de abogados, pero como el resto de los colegios profesionales, también fue eliminado luego de un siglo de existencia por el nuevo gobierno comunista. Luego de robado, cambió de funciones, donde hubo abogados había ahora policías, la sede de la Dirección Nacional de la Policía Nacional Revolucionaria.
Las Otras Veinte Cajas de Retiro
Caja de Retiro de las Fuerzas Armadas, 5ª Avenida #1210, Marianao.
Caja de Retiro de Barberos y Peluqueros, San Rafael #1215, La Habana.
Caja de Retiro de Corredores de Aduanas, Oficios #154, La Habana.
Caja de Retiro de Empleados de Seguros y Fianzas, Obrapía # 206, La Habana.
Caja de Retiro del Ramo de La Construcción, Carlos III #508, La Habana.
Caja de Retiro Harinero, Línea # 560, Vedado.
Caja de Retiro de Obreros y Empleados Tabacaleros, 14 #57, Vedado.
Caja de Retiro de Trabajadores Eléctricos, Calle O #215, Vedado.
Caja de Retiro de Trabajadores Gastronómicos, Ave. Independencia (Terminal de Omnibus).
Caja de Retiro de Trabajadores Textiles y Henequeneros, Presidente Zayas #264, La Habana.
Caja de Retiro de Enfermeros y Enfermeras, Línea #254, Vedado.
Caja de Retiro del Calzado, Calle Línea #216 y 218, Vedado.
Caja de Retiro de los Trabajadores Azucareros, San Carlos y Desagüe.
Caja de Retiro de Empleados y Obreros del Comercio, Lamparilla #65, La Habana.
Caja de Retiro de Jubilados, Pensionados y Empleados Bancarios, Calle Cuba # 355, La Habana.
Caja de Retiro de Empleados del Petróleo, Máximo Gómez # 537, La Habana.
Caja de Retiro de Empleados de la Industria Eléctrica, Gas y Agua, calle O #157, Vedado.
Caja de Retiro de Empleados del Transporte Terrestre, Presidente Zayas # 358, La Habana.
Caja de Retiro de los Empleados de Artes Gráficas, calle Obispo # 113, La Habana.
Caja de Retiro Marítimo, Calle Amargura # 103, La Habana.
Como el Bandido en Jefe no podía permitir que los trabajadores cubanos tuvieran sus Cajas de Retiro independientes, inventó la forma de meterle mano a todas ellas y el 29 de mayo de 1959 creó la Ley No 531, con el objetivo de unificar las numerosas cajas de retiro de trabajadores existentes en el país.
El Banco de Seguros Sociales de Cuba (BANSESCU) constituyó un paso fundamental para organizar la seguridad social en Cuba. A partir de su creación su creación se extinguieron las funciones de los directorios de las cajas de retiro y se transfirieron al BANSESCU los activos y pasivos de dichas instituciones, así como los recursos que a estos correspondían.
Pero el 31 de diciembre de 1960 se dispuso mediante Ley No 907, disolver el Banco de Seguros Sociales de Cuba y se estableció transferir al Ministerio de Trabajo los servicios a cargo del mismo, así como del seguro de salud y maternidad, salvo en la parte de las prestaciones médico-hospitalarias, que se transfirieron al Ministerio de Salud Pública, así como de los activos y pasivos de estas instituciones y de la Caja de Seguros de Pensión para Funcionarios, Empleados y Obreros del Seguro de Salud y Maternidad, que se declaró disuelta.
¿Cuánto dinero había en esas Cajas de Retiro que fueron robadas? ¡nunca se supo porque no hubo una auditoría!






0 comentarios