LA TROPICAL y CRISTAL… Clara, Ligera y Sabrosa

Written by Alvaro J. Alvarez

2 de junio de 2021

La primera cerveza entró a la Isla por Oriente y venía de contrabando desde Jamaica. No es hasta 1762, con la toma de La Habana por los ingleses, que se importaría de manera legal y con la instauración del libre comercio, entraría en grandes cantidades.

Decenas de marcas y casi todas inglesas, se ofertaban en tabernas, cafés, bodegas e incluso en boticas. Había cervezas que se anunciaban como propias para la familia, incluso se llegó al extremo de recomendarlas para niños y mujeres en el período de lactancia. Las damas, según la prensa de la época, preferían la marca ALE (inglesa) por ser suave y clara, además de beneficiosa para los males del estómago. Ale era de las cervezas de mayor demanda, junto con la Cabeza de Perro, también inglesa. Hacia 1850, los cubanos consumían mucho la marca Tennent Lager, al extremo que eran muchos los cubanos que antes de 1959, al pedir una cerveza decían:     “ponme  una lager”. Marcas alemanas, noruegas, norteamericanas, francesas, portuguesas, españolas y de otras nacionalidades trataron durante la Colonia de derrotar a las inglesas en las ventas y alzarse con la supremacía en el mercado nacional. No lo lograron.

La cerveza cubana nace en 1841, cuando Juan Manuel Asbert y Calixto García (no confundir con el patriota y militar mambí) empezaron a producirla en una fábrica en la calle San Rafael esquina a Águila. Trataron de elaborarla con el jugo de la caña de azúcar, que sustituiría a la cebada europea, pero el intento fue un fracaso y a partir de ese momento los criollos se contentaron con embotellar el refrescante líquido que llegaba en barriles desde el exterior.

Así lo estuvieron haciendo hasta 1883 que se instaló en la ciudad matancera de Cárdenas una fábrica para producirla. No duró mucho tiempo, pero en 1888 el alza de los impuestos sobre las importaciones aconsejó a los negociantes del patio su elaboración en Cuba. Surgía así el 21 de julio de 1888, en Puentes Grandes, “La Tropical”, primera cerveza cubana, con un producto de baja calidad. No demoraría en mejorar cuando maestros cerveceros franceses y alemanes, contratados especialmente, terminaron dándole a la cerveza el toque necesario.

En la provincia de Cantabria y a unos 10 kms. al oeste de Santander hay un pequeño pueblo llamado Mortera donde vivía Manuel de Herrera Estrada y su esposa Anselma Sancibrián (en otros textos Sancifrián o San Cifrián) junto a sus hijos Ramón, Cosme, María y Pedro. Ramón de Herrera Sancibrián con apenas 17 años (nació en 1812) y afectado por la miseria en que vivía se marchó a Cuba. Comenzó a trabajar como dependiente en la tienda de víveres de Pardo y Regelez. Más adelante junto con su hermano Cosme Sebastián, en un almacén de paños. Luego se asoció con Alonso Jiménez y a finales de los 1840 se casó con Manuela Díaz.

En 1850 fundó la empresa de Vapores Correos y Transporte Militares (Vapores Herrera). En 1855 fue uno de los fundadores del Banco Español de La Habana. En 1858 Regidor del Ayuntamiento y en 1860 Alcalde, desplegando siempre una fuerte actividad de apoyo a la nacionalidad española. Sus aportes económicos fueron importantes para la creación del Cuerpo de Voluntarios y del 5to. Batallón de Caballería en 1868. Sus barcos colaboraron en el transporte de tropas, víveres y armamento desde la península a Cuba por todo eso fue nombrado Conde de la Mortera por el rey Amadeo en 1871 y ratificado en 1876 por el rey Alfonso XII.

Al fallecer el 29 de junio de 1885, como no había tenido hijos, en sus dos matrimonios (el segundo en 1881, fue con María Sánchez Marcos) su hermano Cosme Sebastián se hizo cargo de todos sus negocios. En 1888 fundó en La Habana la llamada Nueva Fábrica de Hielo, articulada poco después a la fábrica de cerveza en Puentes Grandes. Allí comenzó a elaborarse La Tropical.

Cosme Sebastián de Herrera Sancibrián (1814-1895) II Conde de la Mortera, se casó con María J. Sosa Marcos (1832-1868) y tuvieron dos hijas: María Juana (1856) y María Elena (1859).

La única hermana de Ramón (I Conde de la Mortera) María de Herrera Sancibrián (1813-1905), casada en 1838 con Antonio Blanco Mier (1823-1890) tuvo 7 hijos: Ramona, María, Margarita, Josefa (1845-1941), Ramón, José y a Cosme Blanco-Herrera, que se casó con su prima, María Elena.

Su otro hermano Pedro de Herrera Sancibrián (1814) se casó en 1839 con su prima María Gutiérrez  Herrera (1819) y fueron los padres de: Ramón Herrera Gutiérrez (1850-1896), III Conde de la Mortera que casó con su prima, María Juana Herrera Sosa. Por lo tanto, Cosme Sebastián era tío y suegro de Ramón Herrera Gutiérrez y de Cosme Blanco-Herrera.

Al fallecer Cosme Sebastián de Herrera Sancibrián en 1891 sus sobrinos José Blanco-Herrera, Ramón Herrera Gutiérrez (III Conde de la Mortera) y Cosme Blanco-Herrera que habían llegado a La Habana en 1859, 1863 y 1865 respectivamente, para ayudar a los tíos en el negocio de los paños, heredaron una enorme fortuna y en 1898 la naviera pasó a llamarse, Empresa de Vapores Cubanos Sobrinos de Herrera. José Blanco-Herrera se casó con María de la C. Ortíz y Jordán, padres de María P. Blanco-Herrera Ortiz que falleció en Cuba en 1973. José se retiró del negocio y se marchó a Madrid, pero regresó más tarde para ayudar a su hermano Cosme, cuando el primo Ramón Herrera Gutiérrez se retiró de la Naviera. José falleció en 1911.

Ramón Herrera Gutiérrez, III Conde de la Mortera dejó el negocio de la Naviera para comenzar el negocio del hielo y la cerveza, sueño de los detallistas de víveres y dueños de cafeterías que lo venderían obteniendo grandes ganacias. Al comprarle al Sr. Andrés Fernández una modesta fábrica de hielo en Puentes Grandes, con toda su maquinaria, que al final fueron las bases de la renombrada Cervecería La Tropical. Falleció en Madrid el 26 de marzo de 1896, de 46 años.

Podemos decir que a partir de este momento La Tropical fue un negocio de los Blanco-Herrera. Cosme Blanco Herrera, entonces presidente de la compañía, la amplió y modernizó, producien-do una cerveza de excelente calidad. En 1909 adquirió también la Havana Brewery, por lo que la marca Tívoli empezó a producirse y comercializarse como la segunda marca más importante de la Nueva Fábrica de Hielo S.A. Bien posicionada como la primera y más grande industria de su tipo en Cuba, la Nueva Fábrica de Hielo S.A., llegó a pertenecer a las organizaciones industriales más prestigiosas del país, resultó premiada en varias exposiciones internacionales y devino principal fuente de empleo para cientos de obreros, además, bien remunerados y con su propia asociación: en 1917 se creó la Sociedad de Empleados de la Nueva Fábrica de Hielo. En Palatino Nº 7 se fundó la Escuela Cosme Blanco Herrera por iniciativa de los dueños de la fábrica para sus hijos y los de sus empleados.

Las marcas de la fábrica en el mercado eran la cerveza clara La Tropical, La Tropical Oscura Excelsior, la cerveza clara Cristal Palatino, cerveza tipo Munich oscura Tivoli y la Maltina Tivoli (Tropical es una cerveza estilo Plisener). Esa variada producción, representaba el 58%  del total anual elaborada en el país. Ubicada en la calzada de Columbia (Ave. 41) y San Agustín, con 803 trabajadores (séptimo lugar entre las industrias no azucareras) y una capacidad de producción de más de 6,000,000 de litros mensuales.

La exquisitez de la marca transcendió las costas de la isla para ganar premios en Europa y Estados Unidos, los más significativos fueron los Grandes Premios en las Exposi-ciones Internacionales de Londres en 1896 y Bruselas en 1897; Diploma y Gran Premio en la Exposición Internacional del Progreso en París 1912; Medalla de Oro en la Exposición de Agricultura e Industrias de La Habana en 1909 y 1911; Medalla de Bronce en la Exposición de San Luis en 1904 y sus medallas se exhibieron en la antigua etiqueta.

El señor Julio Blanco-Herrera y Herrera había nacido en La Habana el 20 diciembre de 1881,  Estudió en el Colegio Belén y siempre hasta su muerte el 18 de diciembre de 1955 (74 años) fue un católico práctico. Concejal de La Habana en 1902. Gerente de la Compañía Naviera Sobrinos de Herrera. Presidente de la Nueva Fábrica de Hielo. Fue la figura principal de la compañía “La Tropical” dedicada al negocio cervecero. En 1918 al morir su padre Cosme, pasó de Administrador a Inspector General  y en 1930 asumió la presidencia. También fue Presidente de la Asociación de Industriales de Cuba; hizo construir el estadio La Tropical y la Arena Cerveza Cristal para boxeo. Con apenas 20 años de edad, acompañó a don Tomás Estrada Palma desde que llegó a Gibara el 20 de abril de 1902 en todo su recorrido hasta llegar a La Habana el 11 de mayo en el vapor Julia, propiedad de la familia.

Julio se casó con Rosa Clavería. Tuvieron dos hijos: Julio y Rosa Blanco-Herrera y Clavería. (Luego Julito tomaría el mando de la Cía. al morir su padre en 1955. Se casó con Sylvia Gutiérrez Landaluce. Su hermana Rosita se casó con Álvaro Álvarez Fonts).

Hubo también otros dos presidente de la empresa en el periódo entre la muerte el 25 de marzo de 1918 de su padre Cosme Blanco-Herrera y 1930, ellos fueron: Narciso Gelats Durall (catalán y fundador del Banco Gelats) de 1918 a 1929 y el también catalán, Narciso Maciá y Domenech, de 1929 hasta el 29 de abril de 1930 que se designó a Julio Blanco-Herrera. En noviembre de 1933 los vicepresidentes eran José Aixalá Casellas y Ramón Blanco-Herrera (que creo era hermano de Cosme, por lo tanto tío de Julio).

Casas de la familia Blanco Herrera: la de Julio en Paseo #209 esquina a 11, en El Vedado; la casa de Cosme estaba en Línea #505 entre D y E, Vedado; la de Julito en Ave. 4 y calle 2, en el Country Club Park de Marianao. La casa de Ramón Blanco-Herrera en Calle 16 #314 entre 3ra. y 5ta. Ave. de Miramar.

Cuando la familia Herrera fundó la “Nueva Fábrica de Hielo”, desplazó  a “La Habanera de

 Hielo” su monopolio de la producción de hielo. El gran éxito financiero luego permitió la adquisición de La Tropical, situada a orillas del Río Almendares, utilizando la energía hidráulica para echar a andar su maquinaria. La calidad de la cerveza producida adquirió rápidamente una fama internacional, debido en parte a la participación de consagrados maestros cerveceros alemanes y franceses, residentes en la Fábrica. Malta de Cebada, Agua, Lúpulo y Levadura son los ingrediantes esenciales de una cerveza.

En 1909, La Tropical absorbió a una de las más grandes fábricas cerveceras norteamericanas: la Havana Brewery (propietaria de la Fábrica de Cerveza y Hielo Tívoli). Nace así la cervecería La Tropical y Tívoli que llegó a emplear en 1953 a más de 820 personas.                                                            

En 1900 la compañía adquirió  por $150,000 los terrenos de Puentes Grandes, donde finalmente instaló su fábrica La Tropical. En agosto de 1907 se inauguraron nuevos edificios y se amplió la fábrica. También se reconstruyeron las bodegas y se inauguró una nueva línea de embotellado con capacidad para 30,000 unidades diarias. En 1931 Tívoli cerró definitivamente y sus marcas fueron absorbidas por La Tropical. En  1916 la compañía construyó en Palatino una fábrica de botellas sistema Owens y un ramal para conectarse a los Ferrocarriles Unidos de La Habana.

Los edificios administrativos de la compañía se encontraban ubicados en la Calzada de Palatino esquina a Atocha y fueron inaugurados en 1920.La compañía poseía un acueducto privado que llevaba el agua de los manantiales de San Jerónimo cercanos a La Tropical hasta la fábrica Tívoli en Palatino. Al costo de más de $200,000 la compañía inauguró el 12 de octubre de 1929 el Gran Estadio Cerveza Tropical en la Calzada de Columbia (Avenida 41) Marianao, que fue conocido popularmente como Estadio de La Tropical. Allí se efectuaron los II Juegos Deportivos Centroamericanos del 15 de marzo al 5 de abril de 1930.

Julio Blanco-Herrera, un empresario muy hábil, puso a disposición de los dueños de equipos de la Liga Profesional, su nuevo estadio. Desde 1931 hasta 1946, sin dudas una etapa de gloria del béisbol cubano, La Tropical fue testigo de varias hazañas, sobre todo relacionadas con la pelota amateur. Entre 1939 y 1943 se efectuaron allí,  Series Mundiales Amateur donde Cuba demostró su gran potencia y alcanzó 4 títulos de 5  posibles. Los cubanos solamente perdieron en aquel recordado partido en 1941, cuando el venezolano Daniel «Chino» Canónico venció a Conrado Marrero y contra todos los pronósticos le dió el título mundial a Venezuela. En la Tropical jugaron equipos de Grandes Ligas como los Cardenales de San Luis, los Medias Rojas del Boston (con Ted Williams), los Senadores de Washington, los Rojos de Cincinati, los Gigantes de Nueva York, los Indios del Cleveland y los Dodgers de Broklyn que además estuvieron varios años haciendo allí, sus entrenamientos de primavera.

El Estadio La Tropical se convirtió en el refugio oficial de los Tigres de Marianao, equipo que llevaba el nombre del municipio donde está enclavada la instalación. Por entonces, para tratar de revivir los días de gloria de la Liga Profesional Cubana, seriamente dañada por la crisis mundial y la tiranía de Gerardo Machado, Julio Blanco contrató a peloteros estelares de las Grandes Ligas para efectuar 7 partidos, al final de la campaña de las Ligas Mayores. Los 25 jugadores se dividieron en dos bandos: Estrellas de Ens y Estrellas de Bancroft (apellidos de los managers). Comenzó el 10 de octubre de 1930 con bombos y platillos y fue todo un éxito, con más de 20 000 aficionados que colmaron la instalación. Con una capacidad aproximada de 15,000 fanáticos sentados. Carl Hubber fue uno de los lanzadores.

En 1932 La Tropical lanzó al mercado la Maltina Tívoli Vitaminada, la cual tuvo una gran aceptación en el país e inauguró el 12 de abril de 1933 la Arena Cristal en la Calzada de Infanta esquina Universidad. En esa instalación se desarrollaron por muchos años las principales peleas de boxeo del país. En 1897 la Cervecería La Tropical produjo 300,000 de litros de cerveza y en 1912 fueron 20,000,000 de litros. La compañía comercializaba las marcas: La Tropical, Cristal, Maltina, Tropical 50 y Malta Cristal. La Tropical usaba botellas de color verde.

En las cercanías de la cervecería se encontraban los bellos Jardines de La Tropical destinados a la recreación de sus empleados y al público en general. Donde se celebraban semanalmente fiestas bailables, homenajes, verbenas y meriendas de sociedades, colegios, instituciones privadas y grupos particulares.

Fueron creados en 1904 junto a la Fábrica de Puentes Grandes y acogieron eventos privados y públicos para favore-cer la promoción de las cervezas. Se dice que por cada entrada comprada para los Jardines se incluía, a modo de bienvenida, una Media Tropical para los hombres y una flor para las mujeres.

Los Jardines fueron diseñados por el maestro de obras Ramón Magriñá (construyó la casa de Carlos Miguel de Céspedes, actualmente El Club 1830). Los Jardines poseían en su estructura tres salones: Ensueño, La Cúpula y El Mamoncillo  construído alrededor de un árbol de Mamoncillo, de más de 200 años de existencia. Se celebraban fiestas dominicales con un promedio de concurrencia de más de 1,000 personas. Entre la barra de cerveza y el río se ubica un elegante mirador a manera de saloncillo reservado, desde donde los propietarios observaban con sus huéspedes más distinguidos las regatas en el río Almendares o las fiestas que acontecían en el salón Mamoncillo.

Los Jardines tiene un parecido con el Parque Güell en Barcelona del celebre Antonio Gaudí. Se diseñó una capilla, dedicada a la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba, y en ellas se hicieron las primeras bodas entre blancos, negros y mulatos.

¡HAY AMBIENTE MI GENTE!

Arriba de los Jardines estaba El Castillo, construído en el año 1911 y diseñado por Jaime Crunyas. El Castillo tuvo la inspiración en el Gran Alhambra y en la Mezquita de Córdoba.  

Los Jardines de La Tropical fueron robados el 13 de octubre de 1960, en virtud de la Ley 890, como parte de las propiedades de la Nueva Fábrica de Hielo. Bajo la nueva dirección, el Salón Stadium Tropical, fue clausurado y Los Jardines se mantuvieron efectuando actividades hasta 1968, cuando fueron cerrados.

Desde ese momento, Los Jardines sufrieron varias modificaciones estructurales y funcionales, con el objetivo de borrar la memoria de una insignia de clase social opuesta a los intereses revolucionarios, sin importarle al dictador, el disfrute popular de este apreciado lugar de esparcimiento y alegría. Enseguida  retiraron y posteriormente fundieron las 3 esculturas en homenaje a: Ramón Herrera Gutiérrez, Cosme Blanco-Herrera y Narciso Gelats y Durall.

En sus últimos años antes de ser robada por el Estado cubano, la  empresa era dirigida por una Junta General compuesta por 526 accionistas y una Junta Directiva de 25 miembros con Julio Blanco-Hererra y Clavería, su presidente desde 1955. Con un capital ascendente a $4,275,000. Sus acciones se cotizaban en la Bolsa de la Habana y cliente del Banco Gelats.

Actualmente existe en la barriada de Wynwood en el Noreste de Miami una cervecería La Tropical del Sr, Manuel (Manny) Portuondo, tataranieto de Federico Kohly, que al parecer le vendió las tierras aledañas al río Almendares a Ramón Herrera Gutiérrez en 1888. Ramón miembro del Clan Blanco-Herrera es su asociado. Este negocio recoge alguna historia de La Tropical de los Herrera Sancibrián y los Blanco-Herrera.

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