LA SÉPTIMA PROVINCIA

3 de marzo de 2026

Salté de una Cuba esclavizada, donde escaseaba todo menos la represión, el odio, la envidia, la persecución, las cárceles atestadas de patriotas, los paredones ensangrentados, a una Cuba en el exilio libre, con las tiendas llenas de ropa, farmacias con medicinas, bodegas con alimentos, iglesias atestadas de feligreses.

No me fui de Cuba, simplemente me mudé a una séptima provincia. 

Inicialmente solamente rodeado de mis coterráneos güineros y acto seguido fui ampliando mi entorno y juntando con compatriotas de todos los rincones de la esclava isla que atrás dejaba.

Todos patriotas, todos cubanos, todos constantemente hablando, soñando, y añorando a la patria rezagada. 

Gracias a Dios me uno al más glorioso ejército del mundo, el “US Army”, y rodeado por miles de soldados cubanos, con rifles Garands en nuestras manos en una congelada madrugada de Kentucky, en una explanada cantábamos a coro el himno nacional cubano.

En Los Ángeles mi amigo de la calle Pinillos y del Residencial Mayabeque Enrique Alejo devenido en carnicero y propietario de un glorioso y surtido Market blandiendo un cuchillo me cortaba la mejor carne a mi gusto.

El mismo Pastor David Achón que allá por primera vez me habló de Jesucristo, aquí me abrió las puertas de su iglesia.

Me junté a lo mejorcito de La Juventud Cubana de Los Ángeles: Franklin Denis, Carlos Hurtado, Carlos Fandiño, los hermanos Gaviña, los hermanos Gilberto y Alberto Barco, Alberto Baño, Pepito E Garcell, Joe Castano, Joaquín Bin, Héctor R. Casanova, Andrés Campillo, Saúl Menéndez…

Mexicanos, salvadoreños, americanos, chilenos comenzaron a llamarme “El cubano”, y los cubanos me decían “El Güinero”… Mientras los güineros nunca me llamaron “Esteban” sino “Estebita”…

Todas y cada una de las organizaciones anticastristas del patio recibieron mi granito de arena y cooperación.

Y una fría mañana de octubre del año 1967, junto a la cuna de la recién nacida Ana Julia, con una pluma, en un arrugado papelito escribí una par de cuartillas.

Lo llevé a La Prensa de Los Ángeles, el director Renán Romero no se encontraba, la secretaria -la señora Esther Dotrés- amablemente me aseguró: “No se preocupe joven, yo sé lo entrego”…

Y casi 60 años más tarde, y redactado más de 3000 artículos aquí me tienen repitiendo por millonésima vez  las mismas 7 palabras: ¡Las otras seis provincias serán libres próximamente!”

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