LA SAN BARTOLOMÉ, INTOLERANCIA Y MASACRE  

21 de septiembre de 2022

Uno de los episodios más significativos que registra la historia de Francia es la bestial matanza de San Bartolomé. Nos la contaban en los cursos de historia en bachillerato. Pensaba en aquellas clases que nos daba la Doctora Tabío, claro que ha llovido, al asistir el viernes pasado a la ceremonia con la que París conmemoró el 450° Aniversario de aquella hecatombe, que enmarcada en las Guerras de religión, fue  provocada por la voluntad política del rey Carlos IX de Francia y la pérfida Catalina de Médici. Rodeada de representantes de las religiones más importantes, que el acto más ecuménico no pudo ser, la alcaldesa de París Ana Hidalgo bautizó con el nombre de Jardin Mémorial de la Saint-Barthélemy el espacio que queda delante de la iglesia Saint-Germain-l’Auxerrois desde cuyo campanario el 23 de agosto de 1572 fue sonado a rebato el clarín inciador de una masacre que saldada con 3,000 muertos en el burgo capitalino y 10,000 más  en el interior del reino.  A menos de 200 metros del lugar se encuentra el oratorio de la iglesia protestante construída en el lugar donde por orden del rey fue atacado arteramente el almirante Gaspar de Coligny, la chispa que desencadenó tres semanas de horror y de muerte.

En su discurso de presentación la señora Hidalgo trató de tender un puente entre las circunstancias en las que se habrían incubado entonces aquellas represalias religiosas de los católicos contra los protestantes calvinistas a través del territorio francés, con otras que se han producido a través de los siglos en diversos lugares del planeta.  Mencionó los pogromos en Europa del Este y el genocidio de los tutsis en Ruanda pero probablemente ese afán en boca de quien como ella profesa ideas ancladas muy a la izquierda pudiera incitar a pensar en otras coyunturas como la que involucra a los palestinos en el Medio Oriente. Pero no quiero entrar en el terreno de las suputaciones y el rabino que estaba sentado delante de ella ni pestañó escuchándola. Lejos de eso: la abrazó fraternalmente al final.  Como casi siempre ocurre en casos así cada quien trata de arrimar brazas a su sardina ideológica, ejercicio en el que la Hidalgo se distingue.

Desde luego que en materia de Historia siempre se tropieza con los mismos escollos a la hora de intentar partir la naranja al medio. Pero hay que admitir que este empeño conmemorativo es loable y se inscribe en una continuidad en la cual quienes profesan en Francia el protestantismo han estado abundando con coloquios y exposiciones en aras de exaltar el pasado hugonote en toda Europa, especialmente  en Suiza, patria adoptiva de Calvino.

Esa presión memorial, modesta y casi puede afirmarse que ineficaz, corresponde a una realidad: en los programas escolares actuales el Siglo XVI francés es evocado solo en su primera mitad, brillante gracias al rey Francisco I, a los centenares de castillos construídos por los nobles junto al río Loira y al rey positivo que fue Enrique IV recordado por su frase «París bien vale una misa» y la paz religiosa que estructuró. No se aborda en las escuelas o apenas la Matanza de San Bartolomé y de incitar a que se haga se trata. No quiere decir que se haya olvidado el hecho pero ha sido esquivado y la jerarquía católica no es ajena a tal trajín..  Es una realidad que durante mucho tiempo y a pesar de la Revolución de 1789  estaba casi prohibido hablar de la cuestión entre los católicos franceses. De entonces a hoy mucha agua ha corrido bajo los puentes del Sena y no es este el lugar apropiado  para tratar de poner sobre el tapete los detalles de lo ocurrido durante aquél mes sangriento de 1572.

Por lo pronto la agenda de la alcaldesa de París parece estar concentrada en hacer olvidar el catastrófico resultado con el que los electores sancionaron en abril su aspiración presidencial: menos de 2% de los votos incluso en la ciudad que gobierna. Jamás los ciudadanos de París han estado más inconformes con la administración de la ciudad a pesar de que tendrán que seguir arando con los mismos bueyes por lo menos hasta mediados de 2026. Antes de esa fecha tendrá lugar un momento de gloria,  la cita histórica con las Olimpiadas del verano de 2024 que como burgomaestre Ana presiderá.  Por lo pronto no hay aquí un distrito ni un edificio importante que no esté de una manera u otra en obras con vistas a los Juegos. Mientras esta señora se complace en aludir todo lo que considera como atentatorio a la imagen del vivir todos unidos a la manera que los progres lo conciben.

Si uno puede llegar a considerar como baldío prestar atención a la verborrea de los que se han convertido en profesionales de la vida politiquera, no deja de ser cierto que como ciudadano cada quien debe mantenerse vigilante, evitando la pasividad a la usansa de los carneros. Escuchar de una parte que el riesgo de la virulencia política y social invita a asumir una memoria más completa,  pero por otra enumerar como ejemplos análogos al tema que se conmemora solo los que arreglan a la propia militancia no es más que ahondar las divisiones y abonar el terreno para confrontaciones venidera que inevitablemente vendrán.

Los enemigos de nuestras sociedades están entre nosotros o acechan desde el exterior. Invitamos a quienes lo duden a mantener los ojos bien abiertos y las orejas atentas ante las izquierdas envalentonadas gracias a la hegemonía que mantienen en los medios de difusión, en los círculos llamados intelectuales y en el mundo de la enseñanza. Con la superioridad moral que pregonan, hacen de la mentira y de la manipulación la bandera sectaria que enarbolan y cualquier pretexto es válido para ello. Tal fue el caso en el homenaje a las víctimas protestantes que hoy reseñamos para los lectores de LIBRE.

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